jueves, 29 de enero de 2009
PARA LA CAJERA MÁS LINDA DEL MUNDO
Es una de mis motivaciones estéticas. Cuando voy a la farmacia aprovecho para contemplarla. Su uniforme blanco, hace perfecto juego con la delicadeza de su rostro. Una mirada suya basta para alegrar mi día, y una sonrisa me dura toda una semana (la frase es cursi, pero real). Sin embargo, su encanto no me suscita la menor pasión u obsesión (¿Sucederá lo mismo con Cindy Crawford?) Todo lo contrario, me llena del saludable sosiego, indispensable en un mundo lleno del estrés.
La capacidad para solazarse en la belleza. Lograr, según Kant, que, ante la contemplación de lo hermoso, el juicio devenga en una actitud reposada, es difícil. Liberarse del humano deseo, requiere cultivar el dominio – no la represión – de los impulsos, para encauzar su energía hacia fines creativos y socialmente elevados. Hablamos de la famosa sublimación freudiana de las pulsiones, que sigue teniendo robusta vigencia.
Sublimar, para nuestro ejemplo, es prescindir de la posesión del objeto anhelado, bastando sólo su admiración. Lo contrario, es decir, el ansia absoluta e inagotable hacia la belleza femenina (léase sexual), y hacia el poder (absolutismo), constituyen debilidades humanas. La primera toma fuerza en la pubertad y tiene carácter de iniciación. La segunda llega en la madurez y significa decadencia, pues expresa la frustración y el vacío existencial de quien no cultivó dimensiones más saludables como el arte, el conocimiento, el deporte, etc.
Así como al adolescente el despertar sexual descontrolado le obnubila el entendimiento, la ambición desenfrenada por el poder, no sólo entorpece al adulto, sino también lo deshumaniza. La frase: 'El sexo es el poder de los jóvenes, y el poder es el sexo de los viejos', grafica a la perfección esta insensata perversión.
Concluyamos. De la imposibilidad para sublimar el cavernario instinto de poder, surgen otros males como la incapacidad para aceptar las ideas del otro (intolerancia); el sentido de superioridad y el desprecio hacía la persona de rasgos diferentes, o hacía al extranjero (racismo y xenofobia); la insensibilidad y el egoísmo ante el desvalido (exclusión); el depravado afán por dominar a los seres humanos y a los bienes (tiranía y corrupción). En fin, de esa caverna ha surgido la mayor parte del lumpen político de nuestro país y de nuestra región. Ante tan desolador panorama prefiero seguir sublimando mi atracción hacía la chica de la farmacia, a través de estas palabras que intentan ser una reflexión vivencial.
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GRACIA Y LOS ADIOSES
Se llamaba Gracia y su apellido era Dedios. Imagine amigo lector el aura que proyectaba tal nombre. Sin embargo, más que religiosidad, lo suyo era una combinación de ternura y rebeldía. Era menudita pero nunca pasaba inadvertida. Amaba como nadie la poesía de María Emilia Cornejo y antes de marcharse a la capital, era una entusiasta promotora de “Ruray”, un boletín que publicábamos en la universidad. Terminamos de estudiar y no volvimos a verla. Escribo en plural porque fuimos varios los que lamentamos su ausencia.
Hace poco, fortuitamente, la ubiqué en Internet. Platicamos un buen rato recordando los bellos momentos en la facultad. Intentamos recuperar a los apasionados estudiantes que una vez fuimos, pero todo resultó inútil. El tiempo había hecho su trabajo. Ella tenía un niño que asistía a la primaria, yo estaba felizmente casado. En el fondo, a ambos nos preocupaban más nuestras familias y nuestros trabajos.
En ese momento comprendí que uno de los grandes problemas de la mayoría, es no saber decir adiós. Gracia y yo nunca nos despedimos y por ello intentábamos eternizar el pasado. El precio, una lastimera nostalgia que sólo nos concernía a ella y a mí. Por ello, hace unas semanas volví a la universidad, recorrí todos los lugares que frecuentamos juntos y simbólicamente me despedí de mi amor (imposible). Una lágrima intentó pintar de gris ese momento, pero pronto se convirtió en paz, y, me sentí bien conmigo mismo
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viernes, 16 de enero de 2009
TANGLED UP IN BLUE (ENVUELTO EN LA TRISTEZA) Bob Dylan
Yo estaba tumbado en la cama, preguntándome si ella habría cambiado, si su pelo sería rojo todavía, sus parientes decían que nuestra vida juntos iba a ser difícil, con toda seguridad a ellos nunca les gustó la ropa hecha en casa, el talonario de cheques de papá no era lo bastante grande y yo estaba a un lado de la carretera, la lluvia cayendo sobre mis zapatos, dirigiéndome a la costa este, el Señor sabe que he tenido que pagar lo mío para seguir adelante, envuelto en tristeza.
Ella estaba casada cuando la conocí, iba a divorciarse enseguida, la ayudé a salir de un follón, supongo, pero empleé demasiada energía, condujimos ese coche lo más lejos que pudimos, abandonándolo en el oeste rompimos una triste noche oscura, ambos de acuerdo en que era lo mejor, ella se volvió para mirarme, cuando ya me alejaba, la oí decir por encima del hombro “volveremos a encontrarnos algún día en la avenida”, envueltos en tristeza.
Tuve un empleo en los grandes bosques del norte, trabajando como cocinero, pero aquello nunca me gustó demasiado y un día el hacha cayó, así que me largué para Nueva Orleans donde me empleé algún tiempo, en un barco de pesca, en los alrededores de Delacroix, pero entretanto yo estaba solo, el pasado pegado a mis talones, vi montones de mujeres, pero ella nunca salió de mi mente, y solo crecí, envuelto en tristeza.
Ella trabajaba en un local “topless”, y yo me paré allí a tomar una cerveza, sólo miré su perfil a la luz del foco y después cuando la gente se iba, yo iba a hacer lo propio, ella estaba de pie ahí detrás de mi asiento me dijo, “no sé como te llamas” yo murmuré algo en voz muy baja, ella estudió los rasgos de mi cara, debo admitir que me sentí algo incómodo cuando se agachó para atar el cordón de mi zapato, envuelto en tristeza.
Ella encendió un fuego de la estufa y me pasó una pipa“, creí que nunca ibas a decir hola”, dijo ella entonces, abrió un libro de poemas y me lo pasó escrito por un poeta italiano del siglo trece, y cada una de las palabras sonaba a verdad, y brillaba como un carbón ardiente fluyendo de cada página, como si estuvieran escritas en mi alma de mí a ti, envuelto en tristeza.
Viví con ellos en la calle Montague en, un sótano bajo la escalera, de noche había música en los cafés, y revolución en el aire, luego él empezó a comerciar con esclavos, y algo en su interior murió, ella tuvo que vender todo lo que tenía, y se volvió muy fría, y cuando por fin llegó a tocar fondo, me volví taciturno, la única cosa que supe hacer fue seguir adelante, como un ave que vuela, envuelta en tristeza.
De modo que ahora estoy volviendo otra vez, tengo que encontrarla de algún modo, toda la gente que solíamos tratar ahora me parece una ilusión, unos son matemáticos, otras son mujeres de carpinteros, no sé cómo empezó todo esto, no sé qué están haciendo con sus vidas, pero yo, yo todavía estoy en la carretera, dirigiéndome a otro cruce, siempre hemos sentido lo mismo, sólo que lo vemos desde un punto de vista diferente, envuelto en tristeza.
Publicada en los Discos: Blood on the Tracks (1975) / Real Live (1984) / Biograph (1985) / The Bootleg Series Volumes 1-3 (1991) / Bob Dylan's Greatest Hits, Vol. 3 (1994) / Live 1975 (2002)
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jueves, 8 de enero de 2009
DIARIO ÍNTIMO DE UN KAMIKAZE DE HAMAS
Ayer murió el último de mis hijos destrozado por las bombas judías. Sólo tenía siete años. Hay dolor en mi corazón, pero hay más rabia ¡No me pidan que perdone! Si nunca les asesinaron a una inocente criatura y nadie castigó a los homicidas, no repudien mi derecho a hacerme justicia con mis propias manos. Aunque no es bueno, no es exclusivo de los musulmanes. Diariamente lo hacen: católicos, protestantes, evangelistas, budistas y mucho más los judíos. Dentro de unos días me haré volar en un mercado judío. Soy conciente de que Israel responderá matando a cientos de mis hermanos de la Franja de Gaza(*). Sin embargo, seamos honestos. ¿Quién evitará que cumpla su objetivo de borrarnos del mapa, masacrándonos o atacando los camiones de ayuda alimentaria hasta dejarnos morir de hambre? (**). La ONU, la UE y Barack Obama voltean la mirada. ¿Qué alternativa tengo entonces? Trato de calmarme en estas últimas horas de vida y reflexiono sobre esta cadena de odio y de muerte iniciada en 1948, con la resolución 181 de la ONU que nos arrebató parte de nuestro territorio para dárselo a Israel. Es verdad, ellos también sufrieron atrocidades en los campos de concentración nazis, pero - que me perdone Alá - ¡Maldita sea! ¿Por qué nos hacen pagar a nosotros el precio de sus heridas? Es verdad, también de nuestro lado hay extremismos y mucha violencia, pero no siempre fue así. Yasser Arafat de parte nuestra e Isaac Rabin de la de ellos erigieron el camino de la paz, pero ambos están muertos. El último de los judíos justos, víctima de los halcones que hoy gobiernan Israel, y nuestro líder, hoy traicionado por quienes han vendido la causa Palestina. Por ello tenemos algo de legitimidad, pues ganamos las elecciones del 2006, supervisadas internacionalmente. Por qué muero llevándome a civiles inocentes se preguntarán. Yo respondo. Si abandonados por el mundo, nuestro inexorable destino es la aniquilación: ¿No es mejor morir combatiendo? Como musulmán les digo: es bueno vivir por una fe, pero más grande es morir por ella. No hay honor más elevado para nosotros que morir castigando a los impíos que blasfeman de nuestro profeta Mahoma. Sansón (héroe bíblico) también derribó un templo llevándose consigo a muchos filisteos. Mi muerte no será en vano. Algún día llegará la paz y los descendientes de mi pueblo vivirán en su propio territorio, sin guerras y sin odios.
(*) Entre 2001 y 2008 han muerto 23 israelíes por proyectiles palestinos, en el mismo período, por munición israelí, murieron 3,800 palestinos.
(**) De los 3,500 productos básicos que entraban a la franja de Gaza, Israel sólo permitió el ingreso de 19, generando así una enorme crisis humanitaria.
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lunes, 22 de diciembre de 2008
CARTA AL PEQUEÑO DYLAN AXEL
Hoy te es escribo pequeño Dylan Axel esta breve carta como un regalo de navidad. Quizá no la entiendas aún (no estoy seguro de ello), pero algún día comprenderás el propósito. Gracias por llenar de ternura mis días. Miro tus ojitos y puedo sentir la vida en su plenitud. A veces quisiera que nunca dejaras de ser niño. Los adultos nos deshumanizamos con facilidad. Llamamos madurez, formalidad, corrección, seriedad, etc. a la petrificación de nuestra espontaneidad y de nuestros sueños e ideales.
Naciste unos días antes que el Mesías iluminando maravillosamente mi corazón. Contemplando tu inocencia, has logrado que vuelva a creer plenamente en Dios y eso es lindo. Te cuento que te puse Dylan, en homenaje al gran Bob Dylan a quien pronto escucharás. Axel fue el nombre que eligió tu buena y linda madre y significa “Recompensa del Cielo”. No creo que existan palabras que te definan mejor. Te cuento una anécdota. Estuve jugando mucho contigo y al día siguiente te pusiste malito. Me culparon de haberte “ojeado”, pero sólo quería que sientas mi emocionado amor.
Sin embargo hay cosas difíciles que debo contarte. Los adultos somos torpes. Hemos instaurado gigantescas redes de egoísmo y corrupción y el resultado es un mundo contaminado y lleno de desigualdades y de violencia. Ahora mismo, mientras algunos multimillonarios celebran, hay niños como tú (es duro decírtelo) que mueren de hambre y de enfermedades. No odies a quienes, pudiendo dar, no lo hacen pequeño Dylan Axel, la mayoría de ellos son tremendamente infelices.
Hay algunas cosas que te aconsejaré a pesar de que yo no he sido precisamente un modelo en ellas (no puedo mentirte). Sin embargo, cuando crezcas, estudia la vida de los grandes hombres y mujeres del mundo para inspirarte en ellos y ser una persona virtuosa. Prepárate y entrega lo mejor de ti para ayudar a los más necesitados. Da amor sin pedir nada a cambio y evita en todo lo posible lastimar a los demás. Cultiva la sensibilidad y practica o frecuente el arte. Es muy buena para el alma. Ahora Pequeño Dylan Axel vamos a orar (yo te enseñaré) porque es navidad y Dios está feliz.
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sábado, 1 de noviembre de 2008
< AMOR PRESENTE = > AMOR PASADO
Cada día, cada hora, cada minuto, miro el celular esperando con ansia sus palabras. Aunque se trate de una remota posibilidad me aferro al fervoroso milagro. Sin embargo, el corazón que a veces es cobarde, cuando ve acercarse el adiós, busca en los recuerdos la dicha que el presente le niega. Vuelvo a sumergirme (con otro amor) en la pasión de idílicas ternuras. Sus labios, sus cabellos, su piel, todo de ella enciende mis venas. Caminamos abrazados, inocentemente felices, por aquellas anónimas calles. Reímos como niños y pienso que, sí ese momento es el prometido cielo, sólo me está permitido un destello para anhelar merecerlo. Sin darme cuenta se esta operando un re acomodamiento afectivo. En el corazón los sentimientos funcionan en relación inversa. Cuanto menos amo a mi reciente ex amor, más extraño a mi pasado ex amor. La pasión que muere en el presente, cobra vida en el pasado. El último y fallido gran amor es idealizado y, minimizados sus defectos, brilla como la conjugación de nuestros más bellos anhelos tornándose en refugio ante el insoportable dolor y/o soledad actual. Sin embargo, esto, que con tanta claridad me dice el cerebro, es fulminado por la voluble fuerza de ese mismo corazón, que recobrando cierto sentido de la triste realidad, me hace ver que lo único seguro es que te estoy perdiendo, y sólo me queda consolarme escribiendo para ti...
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miércoles, 29 de octubre de 2008
SOBRE "EL PRINCIPITO"
El cuento “El Principito” es, entre muchas cosas, una metáfora de la amistad. El aviador busca un amigo que lo entienda. La prueba consiste en mostrarles su dibujo (una boa tragándose a un elefante). Todos veían un sobrero (captaban lo exterior). Sólo el Principito tuvo la fantasía para mirar la boa y el elefante dentro del aparente sombrero.
A pesar de ser un niño el protagonista, la historia es tremendamente humana. En una época donde el éxito económico se ha convertido en sinónimo de felicidad, hemos perdido el interés en mirar lo “invisible a los ojos, pero no al corazón”.
El mundo de los afectos no ha sido una excepción. “escoger un buen partido” significa unirse a alguien físicamente atractivo y/o con alto status socio económico. Consecuencia, en la práctica, conseguir pareja se va convirtiendo en una “inversión” o en un “negocio”.
Parte de esta tendencia extremadamente materialista y hedonista, la ha impuesto la televisión que manipula, a través de la publicidad, nuestros afectos. Es natural que la belleza física y la riqueza nos atraigan, pero ambas poco valen si no van acompañadas de la belleza interior que no es efímera. ¿Algún día aprenderemos, como el Principito, a mirar con el corazón?
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miércoles, 22 de octubre de 2008
LA VERDAD TAMBIÉN LASTIMA
La película “Closer”, además de mostrarnos la brillante actuación de dos diosas del cine: Julia Roberts y Natalie Portman, es una historia de amores intensos. Éstos, aunque autodestructivos y dolorosos, son también descarnadamente humanos.Y es que intentar atrapar el amor en un rígido esquema moral, termina por desnaturalizarlo, pues, al igual que la persona, es un tempestad imposible de dominar y de la que sólo nos queda protegernos.El film (hay que verlo para juzgarlo en su real dimensión) propone como la verdad, llevada a su brutal extremo, se torna en una incontrolable fuerza devastadora e hiriente. Cuando Larry le pide a Anna que lo dejé, porque se ha acostado con una prostituta, ella le reprocha despechadamente habérselo dicho, pues lo siente como una humillación.Sin embargo, no sólo en los afectos, la “adicción” a la verdad llega a lastimarnos mortalmente, sino en otras esferas de ese enorme misterio llamado Vida. Es más, supeditar ésta al cumplimiento estricto de un solo valor terminará por convertirnos en seres ultrajados por el sufrimiento y el masoquista sacrificio. Algunos ejemplos nos darán luces. Quien practica la libertad hasta el extremo, terminará ahogándose en su propio egoísmo. Quien hace de la paz su reacción permanente, terminará siendo vejado (Ghandi y Luther King fueron asesinados) por los otros. Quien sólo encuentra sentido en la caridad, terminará mendigando un trozo de pan.¿Será imposible entonces vivir en función de los valores? Pues, afortunadamente no. Se trata de contrapesar y equilibrar unos con otros. Si la frontera de nuestra franqueza es la bondad, no lastimaremos a los demás con verdades triviales y prescindibles. Si el límite de la igualdad es la irrepetible singularidad, no reprimiremos toda expresión de genio artístico. En fin si el borde de nuestro amor (de pareja) es la dignidad, no lo degradaremos ofrendándolo a quien no lo merece.
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martes, 21 de octubre de 2008
LOS HOTELES SIN AMOR
Para los solitarios (de sensación y no de circunstancia) las habitaciones de hotel sin una angelical compañía, suelen ser lúgubres y deprimentes. Nunca el lujo o el confort remplazarán a la voz suave y ardiente del ser amado. Recuerdo – lo declaro con honda nostalgia – haber sido sorprendido maravillosamente por el alba, después de, toda una noche intercalando momentos de ternura, de pasión, y de embelesadas risas. Hasta hoy suelo despertarme algunas madrugadas sintiendo la ausencia de esa piel suave y ardiente que me dio noches de poético delirio. Ni las exóticas alfombras, ni las finas sábanas de exclusivos hoteles, han colmado mi melancólica ansiedad por su celestial presencia. Evidentemente no se trata de sexo (en todas las ciudades se puede comprar), sino de experimentar el estremecimiento (en retrospectiva) de tocar las cumbres de la felicidad, y de la aflicción porque esos momentos siempre serán efímeros e insuficientes. Cuando ya no se es tan joven, desaparecidas las urgencias y las culpas, se puede saborear y atesorar cada segundo de amor para convertirlo en sublime recuerdo. No obstante, cada vivencia (los labios y las caricias de una diosa) será irremplazable e hirientemente anhelado hasta la eternidad, y de ellas brotarán lastimeros y tiernos recuerdos que ahora trato de trasmitir...
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sábado, 18 de octubre de 2008
SOBRE REGALOS E INOCENCIA
Con Patty (mi primer amor) solíamos entrar a las tiendas y hacer travesuras para reír como locos. Éramos demasiado jóvenes aún y transgredir la norma era la autoafirmación más vital y emocionante. No sentíamos culpa a pesar de escandalizar a más de uno relatándo nuestras aventuras. Pasó el tiempo y otros amores – como a todo el mundo – me regalaron inmensos momentos de dicha, pero a veces extraño esa época donde nos importaba poco lo que los demás pensaran...
Llegado el día cuando lo más incómodo es que te pregunten "¿Cuántos cumples?", intenté volver a esos días so pretexto de la celebración. Después de tanta insistencia, mi más audaz y cómplice amiga accedió a ser mi “regalo” y así ambos recobrar la inocencia perdida. No relataré lo que sucedió, pero hubo mucho más de infantil juego y ternura que de pasión. La adrenalina de lo prohibido fue lo que nos devolvió mucho de la libertad y del brío que dormía esperando una ocasión.
Ahora comprendo que la vejez es de algún modo el miedo a cruzar la frontera que nos devuelve a la inocencia. Pasan los años y nos hacemos esclavos de la opinión ajena. Perdemos esa intensa rebeldía que nos hace sentir capaces de mandar al diablo todo y no morir en el intento.
Ser adulto es actuar de acuerdo a los imperativos de la conveniencia social y del decoro, pero al mismo tiempo es deshumanizarnos. Si gritamos o saltamos en medio de la calle nos dicen locos y nos lo creemos. Los niños son libres e inocentes porque aún no han sido contaminados por el “que dirán” y me pregunto ¿NO ES REGOCIJABLE DEJAR LA MÁSCARA DE LA ADULTEZ, SIQUIERA UN DÍA, Y REGALARNOS AQUELLO QUE EL MORALISMO REPRIME?
Llegado el día cuando lo más incómodo es que te pregunten "¿Cuántos cumples?", intenté volver a esos días so pretexto de la celebración. Después de tanta insistencia, mi más audaz y cómplice amiga accedió a ser mi “regalo” y así ambos recobrar la inocencia perdida. No relataré lo que sucedió, pero hubo mucho más de infantil juego y ternura que de pasión. La adrenalina de lo prohibido fue lo que nos devolvió mucho de la libertad y del brío que dormía esperando una ocasión.
Ahora comprendo que la vejez es de algún modo el miedo a cruzar la frontera que nos devuelve a la inocencia. Pasan los años y nos hacemos esclavos de la opinión ajena. Perdemos esa intensa rebeldía que nos hace sentir capaces de mandar al diablo todo y no morir en el intento.
Ser adulto es actuar de acuerdo a los imperativos de la conveniencia social y del decoro, pero al mismo tiempo es deshumanizarnos. Si gritamos o saltamos en medio de la calle nos dicen locos y nos lo creemos. Los niños son libres e inocentes porque aún no han sido contaminados por el “que dirán” y me pregunto ¿NO ES REGOCIJABLE DEJAR LA MÁSCARA DE LA ADULTEZ, SIQUIERA UN DÍA, Y REGALARNOS AQUELLO QUE EL MORALISMO REPRIME?
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lunes, 13 de octubre de 2008
SUBLIMACIÓN DE UNA AMANTE
En el mundo de nuestros afectos lo cuantitativo se torna cualitativo. El enigma de nuestro amor puede descender al abismo de la pragmática superficialidad, o elevarse la cima de nuestra apasionada profundidad. De jóvenes casi todos somos lo segundo, pero llegada la adultez, nuestro corazón se enfría y la poética ensoñación da paso a la resignada repetición.“Poner los pies en la tierra” es la expresión más patética del abatimiento de nuestro paraíso de quimeras y es también el pasaporte a la poquedad y a la resignación. El hombre ha inventado las celebraciones externas, con su artificialidad y enajenación para regresar a ese mundo que no se atreve a vivir. Por ello, no es extraño escuchar a los ebrios decir cuanto “quieren” a los suyos, para retornar al otro día a la resaca de la mezquindad amorosa. No obstante, la luminosidad afectiva no muere y suele despertar ante la ternura de un repentino ser alado, casi siempre ajeno o tardío. Esa mujer que te hace recordar que aún es posible vivir con intensidad la han "bautizado" como amante. Lejos de ennoblecerla, la “sociedad” (promotora de los conformismos) ha estigmatizado a estos ángeles, cuando su único pecado es salvarnos de la mediocridad. Podemos alzar vuelo en sus alas, pero el precio puede ser doloroso. Sólo si tienes el valor de asumir las consecuencias de tus actos entrégate al "prohibido" fuego de un nuevo amor. Mientras tanto (como yo), dale vida en tu imaginación y escribe cosas como ésta...
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viernes, 3 de octubre de 2008
DISTANCIAS Y AMORES ADOLESCENTES
Daniel F escribió la canción “Distancias” a su flaca que vivía en el otro extremo de la ciudad. Uno de los versos dice: “como detesto un día sin una llamada tuya”. Era la década de los ochenta. Se refiere al teléfono casero o fijo que seguramente el padre de la musa no le dejaba usar. Hoy todo el mundo tiene celular y llama cuando y donde quiere. Sin embargo aquellas épocas fueron más románticas. Recuerdo gastarme todas mis propinas llamando en esos teléfonos monederos ubicados en lugares estratégicos. Valía la pena esperar aquella voz que me dejaba arrobado medio día.Y es verdad, a los quince se puede amar sólo por teléfono, e incluso por correspondencia (por email me corrige un yupie). Más tarde el corazón ya no vibra ante el fono. La prisa, la falta de tiempo, el trabajo, disfrazados de madurez, convierten una llamada en un trámite. Todo cambia. Preferimos sexo al paso, a una larga y paciente conquista a la chica más linda y difícil.Algunas veces regresan chispazos de aquellos ensoñadores amores, cuya sola sonrisa nos embriagaba, pero de pronto nos sorprendemos “ridículamente cursis” y volvemos a ponernos la máscara. Miro a mis alumnas trazar con dulzura nombres y dibujitos y pienso: Los amores adolescentes son furtivos, contradictorios, caprichosos, hirientes y hasta crueles. No obstante, colmados de devoción. Sólo en esta etapa se es capaz de entregarlo todo a cambio de nada. Con la edad exigimos más de lo que damos. De tanto querer explicar todo ese misterioso mundo de los afectos, terminamos por matarlo. Nos acostumbramos a fingir, a actuar en función de los demás. Quizá por ello, cuando se apaga la llama, buscamos a alguien joven para robarle la delicada e inocente rebeldía que no supimos atesorar.
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miércoles, 1 de octubre de 2008
AMORES ETERNOS Y AMORES INFIELES
Reiteradamente suelo volver a mi niñez durante los sueños. Será tal vez porque anhelo retornar a la inocencia de sus días, o porque he dejado cuentas pendientes, y regreso a corregir el pasado armado de la madurez del presente.
Mis imágenes oníricas son las mismas aunque varían las historias. Ahí están mis amores imposibles, detenidos en la eterna frescura de su juventud. No envejecen como yo que soy atacado por ráfagas de soledad que es lo mismo que vejez.
La vivencia plantea dos temas universales: la ETERNIDAD de un amor incólume, producto de su imposibilidad y la FIDELIDAD de esas criaturas celestiales, llenas de mágica nostalgia que acuden puntualmente a visitarme para realizar en sueños, lo que la dura realidad nos mezquinó.
Borges decía que la única manera de olvidar a una mujer (que cese de dolernos en el corazón) era conquistando su amor. Ello explica la inmortalidad de aquellas chiquillas, cuya sonrisa era la antesala a un idilio siempre frustrado y por ello rebosante de vida.
Entonces, si los amores imposibles son los únicos eternos, los realizados son lastimeramente finitos. ¿Por qué? Los científicos que saben poco de estas cosas, lo explican por el cese de la dopamina o droga del amor que segrega el cerebro generando la pasión y la ternura desbordantes, aunque perecederas, a la presencia de una persona, pero que una vez agotada, sólo vuelve a activarse ante otra. El cerebro, a diferencia del corazón, sólo es brevemente romántico. Las parejas que perduran, entonces, son las que han creado nuevos vínculos, que hacen la vida llevadera cuando la atracción se acaba.
Si los AMORES ETERNOS sólo existen en los confines de lo ideal e irrealizable, los únicos AMORES FIELES en ese mismo mundo artificioso son los que nunca se realizaron.
Consecuentemente, la infidelidad tiene dos causas cruciales: cuando se deja de amar (infidelidad cíclica), o cuando somos eternamente insatisfechos (infidelidad permanente). Paradójicamente, amiga Jackie, la insatisfacción, que inútil, pero fecundamente, nos lleva a buscar la perfección, también es la que nos lleva a buscar al ser que tiene aquello de lo que carece nuestra amad@.
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lunes, 29 de septiembre de 2008
PREJUICIOS Y COSIFICACIÓN DE LA MUJER
A los 15 años, cuando se vive heroicamente, quién no ha sufrido el desgarro de ver a la amada adolescente marcharse con otro. Sin embargo, por aquello de que la vida da vueltas, algunas veces contemplamos, acaso con la secreta satisfacción de “eso te pasa por no venirte conmigo”, como es abandonada con un niño a cuestas. Entonces renace algo dentro de nosotros al comprobar que nuestra musa o ex musa, aprendió la lección. Debido a la complejidad de la vida, el tema trasciende lo afectivo. Por ejemplo, alude al incremento de madres solteras en nuestro medio, como consecuencia de la falta de orientación en aspectos afectivos y sexuales, tan febriles a esa edad. Pero como los tiempos cambian, muchas de estas jóvenes madres, retoman sus frustradas metas y salen adelante, como fruto de su esfuerzo en los estudios y/o el trabajo. Pero a pesar de todo, los prejuicios ponen trabas. La nefasta cosificación sexual de la mujer, afecta mucho a estas jóvenes. Seré crudamente explícito para entendernos. Sucede que muchos hombres, con una calamitosa vida familiar e inferiores valores morales, ven en ellas la oportunidad para la ansiada aventura amorosa, por la estúpida percepción de que, como “ya han probado el sexo”, están ávidas por repetirlo con el primer “semental” que se presente. Lo anterior demuestra que la mayoría de estos “machos”, desconoce que la sexualidad de la mujer es mucho más holística o integral. Dicho en cristiano, no suelen concebir el sexo, separado del afecto. Consecuentemente, la “vergonzosa” abstinencia masculina, no significa ningún problema para ellas; y mucho más aún si consideramos, la sublimación de toda su pulsión sexual hacía el cuidado y amor de sus vástagos. A lo largo de la vida he conocido a muchas madres solteras de una ejemplar madurez – los golpes enseñan – producto de aprender a discriminar y a valorar a las personas y a la existencia misma. El deber de educar a sus niños, forma en ellas actitudes muy humanas y responsables. Obviamente hay excepciones, pero éstas confirman precisamente la regla sobre lo que escribo. En una sociedad marcadamente machista, es un doble mérito que estas jovencitas, sequen sus lágrimas y se den, a costa de perseverancia, una segunda oportunidad. No creo equivocarme si, dejando de lado arcaicos e hipócritas estereotipos, además de la formación preventiva, les abrimos la escuela (en especial las que se dicen cristianas) a las jóvenes que truncaron su secundaria. En las instituciones superiores, se ha avanzado mucho y, en la mayoría de los casos, son competentes estudiantes. La resiliencia es la capacidad para convertir las carencias, los reveses y las dificultades en la energía que impulsa hacía el éxito personal. A diferencia de lo que pensamos, la mujer es mucho más fuerte que el hombre, verbigracia las madres que se organizan en comedores populares para alimentar a sus hijos, mientras muchos de sus esposos, parasitariamente caen en el alcoholismo y hasta en la delincuencia. Consecuentemente, se debe trabajar más radicalmente el cultivo y desarrollo resiliente en escuelas y hogares para emular y potencia el ejemplo de las madres solteras.
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viernes, 26 de septiembre de 2008
NECESITO "CHICAS DE BUENA PRESENCIA"
Lo prefiguró Julio Ramón Ribeyro en el moreno Roberto López quién, convencido que no había otra forma de tener éxito que siendo gringo, dedicó casi toda su vida a transformarse en tal. Cierta tertulia marxista sobre como el trabajo mecanizado deshumanizaba a los obreros, me hizo intuir alguna relación. Sin embargo fueron las chicas que trabajaban en las galerías comerciales quienes le dieron claridad al asunto. En algún momento comenté a un amigo, no entender mi encanto por ellas. No necesité esforzarme para encontrar la explicación. Habían sido seleccionadas por la exuberancia o esbeltez de su cuerpo. Tenían que atraer al público al igual que las chicas de los grifos embelesan a los conductores con sus atuendos ceñidos al cuerpo. Precisamente el tema alude a la deshumanización, en este caso de la mujer. Los propietarios no contratan a personas, lo que ávidamente contratan son caras bonitas y sobre todo curvas despampanantes. Sin embargo se trata del efecto de un fenómeno mayor. Me refiero las millonarias campañas publicitarias, quienes mostrando a las modelos como objetos, habían impuesto la pauta. Los hombres compran más cerveza si está asociada a una mujer bonita. Inconscientemente (hablando en lenguaje freudiano) consumen a unas de ellas en cada trago. Entonces el estereotipo se masificó. Chicas bonitas en un stand y mucho mejor si visten un jean que resalte su derriere. El tema está lejos de ser anecdótico. Alude directamente al concepto de alienación (carencia del SER), pero no la producida por brutal trabajo en las fábricas europeas denunciada por el viejo Marx, sino a la reducción de la valía de una mujer a la exhibición de sus curvas. Poco cuenta su talento y su capacidad. Respecto a esta deshumanización, producto del materialismo mercantilista, insisto, no se trata de la admiración estética de la mujer que, antes que degradarla, la eleva. Me refiero a la imposición del exhibicionismo corporal como requisito insustituible para el éxito en un contexto de consumismo mundial. En nuestro tiempo es una realidad comprobada que, salvo excepciones, el valor de un ser humano no está en lo que "es", sino en lo que "tiene". Para una mujer no cuentan sus conocimientos, sino sus redondeces, no su capacidad, sino su vestimenta. Finalmente – duele decirlo – un factor decisivo para obtener un puesto, es el caudal de sus encantos que, a discreción, puede ofrecer a su jefe. A estas alturas, la legítima preocupación de muchos educadores, es la desleal competencia de la publicidad y su poderoso aliado la televisión. Podemos conmover hasta las lágrimas a nuestras jóvenes alumnas con el brutal relato del holocausto judío: y mucho más aún con el hondo y humano dolor de Vallejo. Pero de poco servirá, si cuando egresen y van a buscar trabajo, no les preguntarán nada de ello, sino les pedirán que se pongan un sensual pantalón, y su contratación dependa de la saliva que corra por los labios del dueño de la empresa al mirarlas.
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jueves, 25 de septiembre de 2008
RECETA PARA SER FELIZ
En un pasaje de su novela “La Tregua”, Mario Benedetti hace decir a uno de sus personajes que la felicidad no es aquel deslumbramiento embelesado que sentimos al descubrir una piedra preciosa en el fondo de un arroyo, sino que aquella, se encuentra en los destellos de colores que produce el sol en el aguas del arroyo. En otras palabras, es mucho más real y duradera. La metáfora nos recuerda cuantas veces imaginamos y buscamos la dicha como si fuera un permanente carnaval. En esa búsqueda tomamos el camino más fácil, pero artificial e incluso nocivo. Indiscriminadamente echamos mano de sucedáneos como fiestas, bullicios, licores y hasta drogas. Para el poeta uruguayo en cambio, el más hondo deleite se logra con una afinada sensibilidad (captar la belleza y emocionarnos con ella), y con la plena conciencia de que cada momento es irrepetible y debe ser vivido con intensidad. Por el contrario, es habitual que cuando nos enfurecen o lastiman, el rencor o la tristeza nos duren horas, días y semanas. Al darle vueltas y vueltas al asunto, hacemos de la auto tortura una práctica. Sin embargo cuando vivimos una grata experiencia, el gozo nos dura poco y no pensamos sobre lo importante que ha sido en nuestra vida. Es decir buscamos mucho más el sufrimiento que la felicidad. Sucede que, cultural y socialmente, nos han educado para el dolor. En lo afectivo – ojalá lo fuéramos en lo intelectual - somos inclementes con nosotros mismos. Nos flagelamos por cada frustración emocional y no disfrutamos, ni siquiera tomamos conciencia, de los momentos cotidianos de felicidad. Desconocemos que, así como un buen libro alimenta nuestro intelecto, la capacidad para maravillarnos ante aquello que parece cotidiano, también nutre nuestra afectividad y cultiva en nosotros es vocación de felicidad que le otorga brillo y color a nuestra vida...
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ANGIE. MÁS QUE UNA CANCIÓN
Es una fría mañana, de esas como para quedarse en la cama abrigándose, escuchando viejas baladas en inglés. "Angie" en la desgarradora voz de Mick Jagger, la guitarra de Keith Richards y el piano de Nicky Hopkins es pura ternura melódica que conmueve cálidamente. El "loco" Mick, seguramente con mucho humo en el cerebro - Nunca se proclamó modelo para nadie - la compuso para Angela Barnett (muestrando sus encantos en la foto), esposa de su amigo David Bowie en 1973. Las malas lenguas dicen que se la "levantaba". Quizá era así, pero... Mejor compartamos algo: "...Angie, Angie, ¿When will those clouds, all disappear? Angie, Angie ¿Where will it lead us from here? Lastimera letra que mi deficiente inglés convierte en: "Angie, Angie ¿Cuándo desaparecerán todas esas nubes? Angie, Angie ¿De aquí a dónde nos llevarán?". El hecho es que lo excelso de esa canción, precisaba de un embriagador afecto, quizá producto de un desliz amoroso. En fin. Vayamos al punto a donde quiero llegar. Seguramente más de uno ya se escandalizó por mi "apología" de la infidelidad o del adulterio. Sin embargo la vida y la realidad son mucho más complejas y es necesario ahondar. Educar a los jóvenes implica primero sumergirnos en su mundo pleno de intensidad emotiva. Lamentablemente, de "adultos", perdemos mucho de la sensibilidad y de la fantasía que colorean aquella etapa. Nuestra alma se envejece. Nos volvemos aburridos y de allí a la mediocridad, a la hipocresía y la doble moral, hay poca distancia. En ese momento las arrugas y costras del espíritu, se llevan, además de nuestra inocencia, nuestros sueños, nuestros ideales, nuestra sana rebeldía, y lo que es peor, nuestra capacidad para volar en alas de la imaginación. Entonces, deleites como la poesía y la buena música, se tornan ajenos para nuestra alma. Por tanto, la "malicia" y la "inmoralidad", de "Angie" y de los "Rolling> Stones" es sólo aquella que anida en nuestro envejecido interior y que se torna en el gris cristal con el que miramos la canción. No alcanzamos a ver en cambio, que los afectos no son buenos ni malos, sólo son; que amar a alguien no significa hacerla nuestra propiedad; y sobre todo que el peor dolor, es el que uno mismo se infringe, porque en el fondo no es otra cosa que la valoración de los actos propios o ajenos. Por ello en las grandes almas, verbigracia Mahatma Gandhi, no encuentra espacio el odio, el resentimiento, la envidia ni ninguna emoción negativa, tampoco el amargo y estéril sufrimiento que está reservado para nosotros los pequeños. Por lo tanto el arte, como por ejemplo la música, es un bello camino para exorcizarnos de aquella miseria afectiva.
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martes, 23 de septiembre de 2008
ANGELINA Y LA CAJA BOBA
Me despierto a las cinco de la madrugada y ya no puedo dormir. Si viviera en el campo, ¡Oh maravilla! ya comenzaría con las labores matinales. Como no es así, enciendo el televisor y me atrapa la belleza de Angelina Jolie. Se trata de un drama algo pueril, pero ya no puedo cambiar de canal. La caja boba ha hecho su trabajo de una forma impecable. No existe mejor anzuelo que los labios sensuales de la Jolie.
Me concentro en la historia para buscar algo hondo porque los seres humanos - hasta los de las películas - son complejos. Se trata de la típica historia del hombre gris y anodino que se convierte en héroe rescatando a la ingenua Angelina y a su madre, de las garras de un neurótico rufián. Una mala imitación de esa obra maestra de Martin Scorsese llamada "Taxi Driver". Pero de todos modos vale la pena exprimirla y sacarle algo.
Para comenzar sucede en la vida real, y Hollywood lo sabe, que la belleza, especialmente femenina, tiene un halo turbador y hasta trágico. Los hombres son capaces de morir o vivir, por conseguir el amor de una Afrodita. Decía Borges que hay dos cosas que ponen a prueba el coraje de un hombre: la guerra y la mujer y, para continuar con aquel sabio y encantador ciego; sucede que quienes se creen animosos o corajudos, descubren que la cobardía anida en sus corazones y viceversa.
Sucede también, que en los temperamentos aturdidos, un autodestructivo impulso los lleva a renunciar a la paz y la felicidad de una esposa y de unos hijos buenos y comprensivos; para arruinar su vida en el infausto afán de poseer unos labios, unos ojos o un cuerpo voluptuoso. El cielo, para estos espíritus épicos y atormentados, es la efímera, pero destellante sensación de desafiar al destino que les había fijado el sendero a seguir.
Ninguno de los destinos es malo ni bueno. De la plácida vida del esposo leal y del ejemplar padre, surgen los modelos que devuelven la fe en la capacidad del hombre para hacer el bien. De la trágica y bizarra vida del apasionado que lo abandona todo por una mujer, surge la mejor literatura, parte de la cual se convierte en cine y acompaña las insomnes noches de mortales como yo. Ambos arquetipos no existirían uno sin el otro, así como la luz no existiría sin la oscuridad.
En casi todos los films televisados del tipo que les he contado, aparece la advertencia "Ver en compañía de adultos". El programador da por sentado y le importa poco, si orientamos o no a los niños y jóvenes, pero si ni nosotros comprendemos las metáforas, los mensajes entrelíneas del lenguaje cinematográfico, poco podemos hacer. Concluyo entonces que más que la degeneración televisiva, es la superficialidad del hombre (Milan Kundera la llamó "Levedad"), uno de los más grandes males de estos tiempos.
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lunes, 22 de septiembre de 2008
PRIMEROS AMORES Y OTRAS KURSILERÍAS
Tengo la impresión que quienes amamos por primera vez durante la década de los ochenta – pienso en el rock en español - y seguro antes de aquellos tiempos, seguimos recordando intensa y tiernamente nuestras exploraciones sentimentales. Personalmente no he sido la excepción y algo de esas inolvidables vivencias puede generar positivas reflexiones. Primero fue Martha y después Roxanna y las recuerdo con la dulce nostalgia del paraíso perdido. Cada tarde caminaba unos tres kilómetros de “La Matanza” (el pueblo donde crecí), sólo para mirarlas, mientras disimulaba jugando partido cerca de sus casas. A semejanza de Bécquer o Machado, bastaba una sonrisa para hacernos felices. Hoy los jóvenes son más directos (“van al grano”) y la pornografía, el perreo, y otros venenos mentales, han empobrecido ese otrora místico romanticismo. Se aburren y hasta se asustan con la ensoñación solitaria, desconociendo que ésta despertará la más celestial ilusión o la más conmovedora nostalgia. Ese temor a la soledad lo evaden con el vulgar ruido musical, o con la televisión, perdiendo la riqueza interior que moldea el espíritu. Ese es queridos lectores, uno de los males de esta época, la carencia de una reconfortante y creativa interioridad. Tecnologías destinadas a comunicar mejor a la gente como el teléfono celular, la alejan aún más, al prescindir de aquella honda mirada a los ojos que permita conocer por completo el alma del ser amado. Hasta los temas de los diálogos, y no me refiero sólo a las parejas, se han trivializado perdiendo la ternura y profundidad, ennoblecedoras del alma. No es de extrañar entonces que los debates nacionales y sus protagonistas, no trasciendan el interés material y más que ideas, expresen agravios personales. En ese sentido, a semejanza del parasitario “tarjetazo” político, la tecnocracia, supuestamente mejor preparada, también ha sucumbido a esta deshumanización progresiva y, más allá de las cifras en azul, no busca la mejora de la calidad de vida de los pobres del Perú. Inferimos entonces que la pobreza, además de material, es fundamentalmente espiritual. Ignoramos pues, que la pequeñez emocional debilita la solidez moral, haciendo a las personas presa fácil de la corrupción. Es necesario entonces que el sano y elevado aprendizaje afectivo de niños y jóvenes, sea una de las piedras angulares de los cambios educativos que se anuncian. Personas que hagan del pensamiento crítico y de la salud emocional su praxis diaria, estarán mejor dotados para formarse y vivir una escala de valores que los libere de convertirse en los infecundos y oportunistas ciudadanos del futuro.
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jueves, 18 de septiembre de 2008
LIBERTAD Y ALIENACIÓN
Es paradójico que tengamos miedo a la libertad, uno de los más valiosos bienes del hombre. Nos es más fácil someternos a los esquemas sociales (el stablisment), antes que seguir nuestras propias convicciones. Estamos más seguros pasando desapercibidos como “uno más del grupo”, que diferenciándonos de los demás. Precisamente la moda nació de este afán de parecernos a los otros, terminando uniformados como una tropa militar.Ojalá esta homogenización fuera sólo externa, pero no es así, pues saca a la luz nuestra despersonalización y lamentable pérdida de identidad.Los estudiosos del marketing publicitario conocen bien esta debilidad del ser humano y han encontrado en la televisión, la radio y los medios escritos, a los poderosos dictadores de la moda. Realizan su trabajo tan eficientemente que nos hacen creer que somos nosotros quienes escogemos, cuando son ellos los que nos inducen llenando nuestra mente de vistosa publicidad.Aunque podrían encauzar a las masas hacía actitudes y hábitos elevados no lo hacen. La razón es simple. No les conviene, pues cuanto más despierte la inteligencia de los “consumidores”, más difícil será manipularlos.Por ello han convertido cada sublime celebración u homenaje en un carnaval de compras y consumo. Y son ellos los que le han puesto precio a nuestros afectos haciéndonos creer, por ejemplo, que amar a los nuestros, se demuestra comprándoles el regalo más caro, antes que procurándoles ternura.Cuando tomemos conciencia de lo vacío y efímero que es lo material, estaremos comenzando a recuperar nuestra valiosa y honorable LIBERTAD.
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