"Nunca se lastima a quien se ama” eran las palabras que resonaban en la mente de Shanina y que no le permitían alcanzar el sosiego tan necesario en esos momentos. En efecto, tenía que pensar mucho y precisaba hacerlo con la mayor serenidad. Sintió ganas de hacer un repaso de su vida y remontarse a sus primeros años.
Cuando nació su abuelo, el bohemio de la familia, le puso “La hija de la Luna” debido a esa dulce sonrisa que según él, “iluminaba hasta las noches más tenebrosas”.
Un día (como todo el mundo), el abuelo se fue de este mundo y Shanina fue creciendo hasta convertirse en una inquieta adolescente. Sucedió una noche de verano, mientras descansaba en la terraza cuando reparó que mirar la luna le prodigaba una extraña paz que poco a poco se convertía en ensoñación. Incluso a veces llegaba a sentir una especie de trance que la arrancaba de la realidad y la llevaba a lugares y a momentos donde mirar el mar y caminar por la playa se convertían en sus instantes más dichosos.
Fue en esa época en que reparó en el abuelo y en el oculto significado de llamarla “la hija de la luna”. Sin embargo, ella no era precisamente una chica extraña a ojos de sus amigas. Asistía a fiestas, bailaba, reía, cantaba, pero cuando todo terminaba y cada uno se marchaba, ella volvía a sentir la necesidad de mirar a la compañera luminosa que danzaba en el cielo.
De no haber sido porque un admirador suyo le regaló una hermosa pintura de una noche de luna, quizá hubiese sentido la ansiedad de salir a buscarla, aún en las noches más nubladas. La contemplación incansable del cuadro compensaba su tribulación por la ausencia de la amada compañera de soledades.
Llegó un tiempo en (como todo el mundo) conoció, se enamoró y se casó con el hombre con el que esperaba compartir toda su vida. El también la amaba y la llevó al altar tal como se lo había prometido. Varios meses de felicidad hacían prever que sus sueños se harían realidad. Pero la primavera no duro mucho. Él fue cambiado a trabajar a una sede de la empresa en el extranjero.
Entre lágrimas y abrazos se despidieron, jurando comunicarse todos los días y prometiéndose fidelidad mutua. Funcionó durante unos meses, pero como saben los mayores (y el abuelo también lo sabía), la realidad no es tan perfecta como la fantasía y sucedió lo más temido Carlos, así se llamaba el esposo, comenzó a sentirse “sólo” en la distante ciudad donde fue destacado y cedió a los encantos de una chica pueblerina, quien mitigaba su “soledad”. El peligroso juego pronto tuvo sus consecuencias. No relataré las motivaciones ni las circunstancias de los hechos, pero lo real es que fruto de aquel amor vino al mundo, una pequeña criatura que inspiraba en Carlos sentimientos encontrados. Por un lado la ilusión de ver una nueva vida, sangre de su sangre, y por otro lado el remordimiento por no haber honrado su promesa de fidelidad.
Mientras tanto Shanina soñaba con él y lo llamaba cada día, anhelando que también fuera parte del cuadro de la inmensa luna, pero pronto su intuición de mujer le hizo notar algo sospechoso en la voz de Carlos y la verdad se abrió paso. El shock emocional la dejó devastada. No podía asimilarlo, ni siquiera quería pensar en ello. Intentó mil formas de convencerse de que un desliz lo comete cualquiera y que lo importante era el amor. En esos avances y retrocesos divagaba cuando encontró en internet algo que llegó a sintonizar con su romántico temperamento, y poco a poco la luna comenzó a asomarse tímidamente….
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miércoles, 28 de julio de 2010
SHANINA Y LA LUNA (Parte I)
"Nunca se lastima a quien se ama” eran las palabras que resonaban en la mente de Shanina y que no le permitían alcanzar el sosiego tan necesario en esos momentos. En efecto, tenía que pensar mucho y precisaba hacerlo con la mayor serenidad. Sintió ganas de hacer un repaso de su vida y remontarse a sus primeros años.
Cuando nació su abuelo, el bohemio de la familia, le puso “La hija de la Luna” debido a esa dulce sonrisa que según él, “iluminaba hasta las noches más tenebrosas”.
Un día (como todo el mundo), el abuelo se fue de este mundo y Shanina fue creciendo hasta convertirse en una inquieta adolescente. Sucedió una noche de verano, mientras descansaba en la terraza cuando reparó que mirar la luna le prodigaba una extraña paz que poco a poco se convertía en ensoñación. Incluso a veces llegaba a sentir una especie de trance que la arrancaba de la realidad y la llevaba a lugares y a momentos donde mirar el mar y caminar por la playa se convertían en sus instantes más dichosos.
Fue en esa época en que reparó en el abuelo y en el oculto significado de llamarla “la hija de la luna”. Sin embargo, ella no era precisamente una chica extraña a ojos de sus amigas. Asistía a fiestas, bailaba, reía, cantaba, pero cuando todo terminaba y cada uno se marchaba, ella volvía a sentir la necesidad de mirar a la compañera luminosa que danzaba en el cielo.
De no haber sido porque un admirador suyo le regaló una hermosa pintura de una noche de luna, quizá hubiese sentido la ansiedad de salir a buscarla, aún en las noches más nubladas. La contemplación incansable del cuadro compensaba su tribulación por la ausencia de la amada compañera de soledades.
Llegó un tiempo en (como todo el mundo) conoció, se enamoró y se casó con el hombre con el que esperaba compartir toda su vida. El también la amaba y la llevó al altar tal como se lo había prometido. Varios meses de felicidad hacían prever que sus sueños se harían realidad. Pero la primavera no duro mucho. Él fue cambiado a trabajar a una sede de la empresa en el extranjero.
Entre lágrimas y abrazos se despidieron, jurando comunicarse todos los días y prometiéndose fidelidad mutua. Funcionó durante unos meses, pero como saben los mayores (y el abuelo también lo sabía), la realidad no es tan perfecta como la fantasía y sucedió lo más temido Carlos, así se llamaba el esposo, comenzó a sentirse “sólo” en la distante ciudad donde fue destacado y cedió a los encantos de una chica pueblerina, quien mitigaba su “soledad”. El peligroso juego pronto tuvo sus consecuencias. No relataré las motivaciones ni las circunstancias de los hechos, pero lo real es que fruto de aquel amor vino al mundo, una pequeña criatura que inspiraba en Carlos sentimientos encontrados. Por un lado la ilusión de ver una nueva vida, sangre de su sangre, y por otro lado el remordimiento por no haber honrado su promesa de fidelidad.
Mientras tanto Shanina soñaba con él y lo llamaba cada día, anhelando que también fuera parte del cuadro de la inmensa luna, pero pronto su intuición de mujer le hizo notar algo sospechoso en la voz de Carlos y la verdad se abrió paso. El shock emocional la dejó devastada. No podía asimilarlo, ni siquiera quería pensar en ello. Intentó mil formas de convencerse de que un desliz lo comete cualquiera y que lo importante era el amor. En esos avances y retrocesos divagaba cuando encontró en internet algo que llegó a sintonizar con su romántico temperamento, y poco a poco la luna comenzó a asomarse tímidamente….
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viernes, 14 de agosto de 2009
SERRAT, EL ARTE Y LAS DICTADURAS
“El 28 de marzo de 1942, moría en una prisión de Alicante (España) Miguel Hernández”. Así comienza Johan Manuel Serrat un memorable concierto en Buenos Aires luego de la dictadura militar. Relata la historia de la canción “Nanas de la Cebolla”, recordando como el poeta escribió estos versos (musicalizados por Alberto Cortez), luego de recibir, en la cárcel, una carta de su mujer. En ella le cuenta su angustia, pues tiene que amamantar a un bebé de ocho meses y en casa sólo hay pan y cebolla para comer.
Serrat también refiere como en los años de la dictadura de Franco, los jóvenes españoles como él, recibían con devoción los libros que llegaban desde Buenas Aires, pues sus poetas “tenían la palabra cercenada en su país”. Defiende el libre funcionamiento de la universidad pública, que en ese momento sufría la persecución de la tiranía militar argentina, homenajeando a los maestros y estudiantes desaparecidos.
Volviendo a las “Nanas de la cebolla”, La canción es bella y estos versos lo evidencian. “Una mujer morena, resuelta en luna, se derrama y lo ha ido sobre la cuna. Ríete niño, que te traigo la luna, cuando es preciso. Tu risa me hace libre, me pone alas; soledades me quita, cárcel me arranca…”. Continúa la letra con igual o mayor ternura, pintando a Serrat como un artista profundamente humanista y comprometido.
Su tenaz rechazo a los totalitarismos cobra vigencia frente las actuales amenazas autoritarias de Honduras y Venezuela. Precisamente, hace unos días el periodista Cesar Hildebrandt fue censurado por criticar la toma de medios de comunicación por el gobierno de Hugo Chávez. Esto pone en evidencia la parcialización de quienes sólo ven dictaduras de derecha, negándose a denunciar a las de izquierda. Sin embargo el mensaje más importante de las “Nanas de la cebolla” es el canto a la vida en medio de la miseria. El siguiente verso es contundente al respecto: “Desperté de ser niño, nunca despiertes; triste tengo la boca, ríete siempre, siempre en la cuna, defendiendo la risa, pluma por pluma”.
Miro a mi hijo Dylan Axel sonreír de alegría con sus dos dientecitos y siento que es la mejor demostración de que las cosas aún no están perdidas. Que en medio de las desigualdades e injusticias, hay motivos para no perder la esperanza. No en vano, en el infierno de una prisión, Miguel Hernández escribía cosas tan enternecedoras, utilizadas por Serrat como poderosos medios para despertar las conciencias, allí donde el autoritarismo y la corrupción se han atornillado porque nosotros lo hemos permitido.
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lunes, 3 de agosto de 2009
SERRAT, SABINA Y DYLAN AXEL
Sabina admitió una vez que nunca podría componer una canción como “Mediterráneo” de Serrat. Lejos de desmerecerlo, esta confesión lo enaltece, pues revela la sencillez y admiración del madrileño, ante el arte del catalán. Por un misterioso don, Sabina intuía aquello que mi hijo Dylan Axel confirma. Cuando le canto (intento hacerlo) canciones de Serrat, el pequeño recobra la paz e inmediatamente comienza a reír de felicidad. Esta reacción connota una sutil diferencia entre la música de estos dos excelsos artistas de la madre patria. Las coplas de Sabina apuntan directamente a nuestro lado bohemio, trasnochador y nostálgico. En cambio los temas de Serrat logran tocar el paraíso perdido, aquel que nos humaniza y que Dylan Axel revive ahora. Estas trovas están ahí para recordarme que la fuerza y la ternura de la vida, se imponen a sus azares y tragedias. Sino regocijémonos con esta muestra de Mediterráneo:”Quizá porque mi niñez sigue jugando en tu playa/ y escondido tras las cañas duerme mi primer amor/ llevo tu luz y tu olor/ por donde quiera que vaya…”
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miércoles, 29 de julio de 2009
PRIMEROS AMORES QUE HIEREN
Se Se llamaba Martha y el niño que aún sobrevive de mí la busca. Como sí el tiempo se hubiese detenido, ella está ahí, en la carpeta de enfrente. La contemplo fijamente mientras mira su cuaderno. Ha llegado no sé de qué colegio o ciudad y es la atracción de todo el salón.
Tenía labios carnosos, (nunca había visto a Julia Roberts) y hoy entiendo lo que es una boca nacida para besar. Todas las tardes iba a jugar partido cerca de la casa de su hermana (ella era huérfana) y hasta que no la veía no estaba tranquilo. Era esa etapa en que las imágenes nos hacen felices. No sabemos de sexo, y las mujeres se nos sugieren ángeles a quienes hay que adorar. A los 12 años se es pequeño para el mero placer. Sólo besar a una chica era nuestro más grande anhelo. Por ello me lastima no haber tenido el valor para declararle mi amor.
Era la fiesta de promoción de primaria cuando perdí mi oportunidad de oro. Aunque no tuve el valor de sacarla a bailar (maldita timidez), a través de un amigo me mandó a decir que me esperaba al final de la fiesta. No entendí el lugar preciso (o ese fue el pretexto de mi falta de valor). El hecho es que aún me hiere el alma verla salir de una calle oscura donde había estado aguardando. Lloré de rabia toda la noche y ni siquiera tuve la ocasión de explicarle las cosas. Dos días después me vine a Piura definitivamente a estudiar la secundaria y nunca volví a verla.
Y dicen que no es fuerte el primer amor. Ya lo ven. Las imágenes son nítidas a pesar del tiempo. El corazón recuerda con mayor claridad que la mente. Hasta el timbre de su voz, mitad niña mitad mujer, hoy perdura en mi. No es la infancia la que añoramos con nostalgia, sino algo que se quedó sin resolver. Para mí tuvo forma de mujer. Mis primeros sueños y mis primeras lágrimas fueron para ella. Inmortalizada en sus 12 años. No hay fotos, ni correo electrónico. Tampoco lo he necesitado, pues ella es inmortal en mi corazón. No ha cambiado y espera mi regreso. Mi cuerpo envejeció, pero mi alma joven la busca para amarla...
Tenía labios carnosos, (nunca había visto a Julia Roberts) y hoy entiendo lo que es una boca nacida para besar. Todas las tardes iba a jugar partido cerca de la casa de su hermana (ella era huérfana) y hasta que no la veía no estaba tranquilo. Era esa etapa en que las imágenes nos hacen felices. No sabemos de sexo, y las mujeres se nos sugieren ángeles a quienes hay que adorar. A los 12 años se es pequeño para el mero placer. Sólo besar a una chica era nuestro más grande anhelo. Por ello me lastima no haber tenido el valor para declararle mi amor.
Era la fiesta de promoción de primaria cuando perdí mi oportunidad de oro. Aunque no tuve el valor de sacarla a bailar (maldita timidez), a través de un amigo me mandó a decir que me esperaba al final de la fiesta. No entendí el lugar preciso (o ese fue el pretexto de mi falta de valor). El hecho es que aún me hiere el alma verla salir de una calle oscura donde había estado aguardando. Lloré de rabia toda la noche y ni siquiera tuve la ocasión de explicarle las cosas. Dos días después me vine a Piura definitivamente a estudiar la secundaria y nunca volví a verla.
Y dicen que no es fuerte el primer amor. Ya lo ven. Las imágenes son nítidas a pesar del tiempo. El corazón recuerda con mayor claridad que la mente. Hasta el timbre de su voz, mitad niña mitad mujer, hoy perdura en mi. No es la infancia la que añoramos con nostalgia, sino algo que se quedó sin resolver. Para mí tuvo forma de mujer. Mis primeros sueños y mis primeras lágrimas fueron para ella. Inmortalizada en sus 12 años. No hay fotos, ni correo electrónico. Tampoco lo he necesitado, pues ella es inmortal en mi corazón. No ha cambiado y espera mi regreso. Mi cuerpo envejeció, pero mi alma joven la busca para amarla...
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martes, 2 de junio de 2009
TAXI DRIVER Y LAS TRABAJADORAS SEXUALES
Empiezo a escribir cuando comienza un nuevo día. Bueno, comienza es un decir, pues los fantasmas de la oscuridad tienen para rato (sino pregúntele a mi perro “Manchas” que ladra incesantemente arriba). El tema me ronda la cabeza desde hace horas. Primero recordé un cuento de Máximo Gorki donde una de ellas salva la vida de un pobre infeliz. Luego pensé en Julia Roberts “amparada” por un millonario Richard Gere en “Mujer Bonita”, pero deseché esta película por insubstancial y hasta cursi.
Sin embargo, al mismo estilo de la “ley de la atracción” (piensa lo que deseas y se realizará), del libro “El Secreto”, de Rhonda Byrne, me encuentro en el cable con “Taxi Driver”, el film de culto de Martín Scorsese. La trama es más real, vigente, humana y perturbadora que cualquier otra sobre el tema. Robert De Niro rescata a una adolescente Jodie Foster del oscuro mundo de la prostitución. Ya quisiera protagonizar yo una historia parecida, pues al final, el gran redimido del sin sentido Kafkniano, es el propio taxista.
Moralistamente podría afirmar que las mujeres no deben prostituirse, mucho más si son menores de edad. De hecho, este oficio es degradante e insufrible – sólo imagina que lo ejerce tu hija para comprobarlo-. Sin embargo es más lógico y justo invocar a los hombres a no pagar por sexo. Pero eso sería anhelar que no existan crímenes, robos, mentiras, y toda forma de delito, lo cual sería vivir en una sociedad paradisiaca.
Siendo un trabajo que alguien debe realizar (así como limpiar letrinas), es torpe perseguirlas y maltratarlas. Insisto, no lo hacen porque les guste. A quien debe combatirse es a los proxenetas que las explotan. Como cualquier otro oficio, los municipios, deben velar por sus derechos y reglamentar su ejercicio (hablo de la prostitución de adultos) en zonas adecuadas.
A semejanza del justiciero taxista del film, sería noble sacarlas de ese mundo, pero de poco valdría, pues llegarán otras mientras exista demanda. Las hay hasta en los países más cultos y desarrollados. Por ello no debemos mirarlas hipócrita y pretensiosamente, pensando ser los “honestos”. Ellas son personas con la inherente dignidad de todo ser humano.
Como lo había previsto me dio la madrugada y los gorjeos de mi pequeño Dylan Axel me enternecen el corazón. Antes de abrazarlo, imagino un sórdido lugar donde uno de estos ángeles se gana la vida prodigando placer a algún parroquiano, tan promiscuo como desesperanzado. Estas líneas son un tributo para estas incomprendidas mujeres.
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sábado, 30 de mayo de 2009
"Sweet child of mine" o "Dulce Chiquilla mía" por: GUNS AND ROSES
"Ella tiene una sonrisa que me hace recordarlas memorias de mi niñez cuando todo era tan fresco como el brillo del cielo azul ahora y despues cuando vea su rostro me llevará a ese lugar especial y si miro demasiado tiempo probablemente me deprima y llore
Dulce chiquilla mia Dulce amor mío
Ella tiene ojos de los cielos más azules Como si pensaran en la lluvia Odio mirar en esos ojos Y ver una mirada de dolor Su cabello me recuerda un lugar cálido y seguro Donde como un niño me escondería
Y rezo por el trueno Y la lluvia para tranquilamente pasar
Dulce chiquilla mia Dulce amor mío
¿A donde vamos?¿A donde vamos ahora? ¿A donde vamos? Dulce chiquilla mía..."
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jueves, 21 de mayo de 2009
MUJERES BELLAS Y MARIO BENEDETTI
Son las tres de la mañana y el insomnio es invencible. Miro una historia interesante en la TV. Relata el último día de libertad de un traficante. Sin embargo lo que atrapa mi atención es la belleza de su novia. Se llama Naturelle y hace honor a su nombre. Joven, espontánea, esbelta, dulce y sensual. Lo tiene todo para ser codiciada. Sin embargo pienso que se trata de un producto artístico – decir comercial implica hipocresía –, un anzuelo sutil para el deleite de los hombres.
Estas cosas las conocía muy bien Mario Benedetti, quien partió esta semana a la inmortalidad. Su devoción por las bellas mujeres era desbordante, pero su sensibilidad social exigía amores que se conmuevan ante la opresión y la pobreza. Unos pequeños versos lo ponen de manifiesto: "tu boca que es mía y tuya / tu boca no se equivoca / te quiero porque tu boca / sabe gritar rebeldía. O este otro más contundente aún: tus manos son mi caricia / mis acordes cotidianos / te quiero porque tu mano / trabaja por la justicia.
Artista comprometido y de una estoica consecuencia moral, sufrió los ataques de los matones que asaltaron el poder en su patria Uruguay. Partió al exilio en 1973 y vivió en Cuba hasta 1985. Observó en el lugar de los hechos los avances de la revolución y fortaleció su militancia socialista. De vuelta a su país terminó por convertirse en referente ético y artístico, y sobre todo se ganó el cariño y el respeto de sus compatriotas.
"La tregua" es sin duda su más celebrado trabajo. Escrita en formato de diario personal, relata la redención afectiva de dos empleados públicos sumidos en la gris cotidianeidad de una vida existencialmente pobre. Lejos de contarnos irreales y ridículas historias de hadas o príncipes, los personajes de Benedetti son reales, pues se enamoran en oficinas burocráticas dando vida a estos tediosos ambientes.
Es ahí donde brota la ternura y la heroicidad. Pintadas con fina destreza hace inevitable la identificación esperanzadora con los destinos de estos personajes. Lejos estuvo el maestro de vendernos artificiales historias engendradas por el marketing. Laura Avellaneda y el viudo Martín Santomé son personajes terrenales. Desprovistos de la exuberante belleza, tienen el encanto de la frágil sencillez y de la ternura.
El idilio que construyen juntos está desprovisto de fastuosidades y soberbios egoísmos. En el fondo de su ser ambos saben de la inexorabilidad del tiempo y de la última oportunidad que les ofrece la vida. Así escribió (y también vivió) Mario Benedetti y sus obras son un manantial para espíritus idealistas y románticos. Imaginando una mujer como Naturelle (la bella esposa del gangster de la película) y la sensibilidad de las criaturas del maestro intento dar forma a estas palabras
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jueves, 29 de enero de 2009
PARA LA CAJERA MÁS LINDA DEL MUNDO
Es una de mis motivaciones estéticas. Cuando voy a la farmacia aprovecho para contemplarla. Su uniforme blanco, hace perfecto juego con la delicadeza de su rostro. Una mirada suya basta para alegrar mi día, y una sonrisa me dura toda una semana (la frase es cursi, pero real). Sin embargo, su encanto no me suscita la menor pasión u obsesión (¿Sucederá lo mismo con Cindy Crawford?) Todo lo contrario, me llena del saludable sosiego, indispensable en un mundo lleno del estrés.
La capacidad para solazarse en la belleza. Lograr, según Kant, que, ante la contemplación de lo hermoso, el juicio devenga en una actitud reposada, es difícil. Liberarse del humano deseo, requiere cultivar el dominio – no la represión – de los impulsos, para encauzar su energía hacia fines creativos y socialmente elevados. Hablamos de la famosa sublimación freudiana de las pulsiones, que sigue teniendo robusta vigencia.
Sublimar, para nuestro ejemplo, es prescindir de la posesión del objeto anhelado, bastando sólo su admiración. Lo contrario, es decir, el ansia absoluta e inagotable hacia la belleza femenina (léase sexual), y hacia el poder (absolutismo), constituyen debilidades humanas. La primera toma fuerza en la pubertad y tiene carácter de iniciación. La segunda llega en la madurez y significa decadencia, pues expresa la frustración y el vacío existencial de quien no cultivó dimensiones más saludables como el arte, el conocimiento, el deporte, etc.
Así como al adolescente el despertar sexual descontrolado le obnubila el entendimiento, la ambición desenfrenada por el poder, no sólo entorpece al adulto, sino también lo deshumaniza. La frase: 'El sexo es el poder de los jóvenes, y el poder es el sexo de los viejos', grafica a la perfección esta insensata perversión.
Concluyamos. De la imposibilidad para sublimar el cavernario instinto de poder, surgen otros males como la incapacidad para aceptar las ideas del otro (intolerancia); el sentido de superioridad y el desprecio hacía la persona de rasgos diferentes, o hacía al extranjero (racismo y xenofobia); la insensibilidad y el egoísmo ante el desvalido (exclusión); el depravado afán por dominar a los seres humanos y a los bienes (tiranía y corrupción). En fin, de esa caverna ha surgido la mayor parte del lumpen político de nuestro país y de nuestra región. Ante tan desolador panorama prefiero seguir sublimando mi atracción hacía la chica de la farmacia, a través de estas palabras que intentan ser una reflexión vivencial.
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GRACIA Y LOS ADIOSES
Se llamaba Gracia y su apellido era Dedios. Imagine amigo lector el aura que proyectaba tal nombre. Sin embargo, más que religiosidad, lo suyo era una combinación de ternura y rebeldía. Era menudita pero nunca pasaba inadvertida. Amaba como nadie la poesía de María Emilia Cornejo y antes de marcharse a la capital, era una entusiasta promotora de “Ruray”, un boletín que publicábamos en la universidad. Terminamos de estudiar y no volvimos a verla. Escribo en plural porque fuimos varios los que lamentamos su ausencia.
Hace poco, fortuitamente, la ubiqué en Internet. Platicamos un buen rato recordando los bellos momentos en la facultad. Intentamos recuperar a los apasionados estudiantes que una vez fuimos, pero todo resultó inútil. El tiempo había hecho su trabajo. Ella tenía un niño que asistía a la primaria, yo estaba felizmente casado. En el fondo, a ambos nos preocupaban más nuestras familias y nuestros trabajos.
En ese momento comprendí que uno de los grandes problemas de la mayoría, es no saber decir adiós. Gracia y yo nunca nos despedimos y por ello intentábamos eternizar el pasado. El precio, una lastimera nostalgia que sólo nos concernía a ella y a mí. Por ello, hace unas semanas volví a la universidad, recorrí todos los lugares que frecuentamos juntos y simbólicamente me despedí de mi amor (imposible). Una lágrima intentó pintar de gris ese momento, pero pronto se convirtió en paz, y, me sentí bien conmigo mismo
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viernes, 16 de enero de 2009
TANGLED UP IN BLUE (ENVUELTO EN LA TRISTEZA) Bob Dylan
Yo estaba tumbado en la cama, preguntándome si ella habría cambiado, si su pelo sería rojo todavía, sus parientes decían que nuestra vida juntos iba a ser difícil, con toda seguridad a ellos nunca les gustó la ropa hecha en casa, el talonario de cheques de papá no era lo bastante grande y yo estaba a un lado de la carretera, la lluvia cayendo sobre mis zapatos, dirigiéndome a la costa este, el Señor sabe que he tenido que pagar lo mío para seguir adelante, envuelto en tristeza.
Ella estaba casada cuando la conocí, iba a divorciarse enseguida, la ayudé a salir de un follón, supongo, pero empleé demasiada energía, condujimos ese coche lo más lejos que pudimos, abandonándolo en el oeste rompimos una triste noche oscura, ambos de acuerdo en que era lo mejor, ella se volvió para mirarme, cuando ya me alejaba, la oí decir por encima del hombro “volveremos a encontrarnos algún día en la avenida”, envueltos en tristeza.
Tuve un empleo en los grandes bosques del norte, trabajando como cocinero, pero aquello nunca me gustó demasiado y un día el hacha cayó, así que me largué para Nueva Orleans donde me empleé algún tiempo, en un barco de pesca, en los alrededores de Delacroix, pero entretanto yo estaba solo, el pasado pegado a mis talones, vi montones de mujeres, pero ella nunca salió de mi mente, y solo crecí, envuelto en tristeza.
Ella trabajaba en un local “topless”, y yo me paré allí a tomar una cerveza, sólo miré su perfil a la luz del foco y después cuando la gente se iba, yo iba a hacer lo propio, ella estaba de pie ahí detrás de mi asiento me dijo, “no sé como te llamas” yo murmuré algo en voz muy baja, ella estudió los rasgos de mi cara, debo admitir que me sentí algo incómodo cuando se agachó para atar el cordón de mi zapato, envuelto en tristeza.
Ella encendió un fuego de la estufa y me pasó una pipa“, creí que nunca ibas a decir hola”, dijo ella entonces, abrió un libro de poemas y me lo pasó escrito por un poeta italiano del siglo trece, y cada una de las palabras sonaba a verdad, y brillaba como un carbón ardiente fluyendo de cada página, como si estuvieran escritas en mi alma de mí a ti, envuelto en tristeza.
Viví con ellos en la calle Montague en, un sótano bajo la escalera, de noche había música en los cafés, y revolución en el aire, luego él empezó a comerciar con esclavos, y algo en su interior murió, ella tuvo que vender todo lo que tenía, y se volvió muy fría, y cuando por fin llegó a tocar fondo, me volví taciturno, la única cosa que supe hacer fue seguir adelante, como un ave que vuela, envuelta en tristeza.
De modo que ahora estoy volviendo otra vez, tengo que encontrarla de algún modo, toda la gente que solíamos tratar ahora me parece una ilusión, unos son matemáticos, otras son mujeres de carpinteros, no sé cómo empezó todo esto, no sé qué están haciendo con sus vidas, pero yo, yo todavía estoy en la carretera, dirigiéndome a otro cruce, siempre hemos sentido lo mismo, sólo que lo vemos desde un punto de vista diferente, envuelto en tristeza.
Publicada en los Discos: Blood on the Tracks (1975) / Real Live (1984) / Biograph (1985) / The Bootleg Series Volumes 1-3 (1991) / Bob Dylan's Greatest Hits, Vol. 3 (1994) / Live 1975 (2002)
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lunes, 22 de diciembre de 2008
CARTA AL PEQUEÑO DYLAN AXEL
Hoy te es escribo pequeño Dylan Axel esta breve carta como un regalo de navidad. Quizá no la entiendas aún (no estoy seguro de ello), pero algún día comprenderás el propósito. Gracias por llenar de ternura mis días. Miro tus ojitos y puedo sentir la vida en su plenitud. A veces quisiera que nunca dejaras de ser niño. Los adultos nos deshumanizamos con facilidad. Llamamos madurez, formalidad, corrección, seriedad, etc. a la petrificación de nuestra espontaneidad y de nuestros sueños e ideales.
Naciste unos días antes que el Mesías iluminando maravillosamente mi corazón. Contemplando tu inocencia, has logrado que vuelva a creer plenamente en Dios y eso es lindo. Te cuento que te puse Dylan, en homenaje al gran Bob Dylan a quien pronto escucharás. Axel fue el nombre que eligió tu buena y linda madre y significa “Recompensa del Cielo”. No creo que existan palabras que te definan mejor. Te cuento una anécdota. Estuve jugando mucho contigo y al día siguiente te pusiste malito. Me culparon de haberte “ojeado”, pero sólo quería que sientas mi emocionado amor.
Sin embargo hay cosas difíciles que debo contarte. Los adultos somos torpes. Hemos instaurado gigantescas redes de egoísmo y corrupción y el resultado es un mundo contaminado y lleno de desigualdades y de violencia. Ahora mismo, mientras algunos multimillonarios celebran, hay niños como tú (es duro decírtelo) que mueren de hambre y de enfermedades. No odies a quienes, pudiendo dar, no lo hacen pequeño Dylan Axel, la mayoría de ellos son tremendamente infelices.
Hay algunas cosas que te aconsejaré a pesar de que yo no he sido precisamente un modelo en ellas (no puedo mentirte). Sin embargo, cuando crezcas, estudia la vida de los grandes hombres y mujeres del mundo para inspirarte en ellos y ser una persona virtuosa. Prepárate y entrega lo mejor de ti para ayudar a los más necesitados. Da amor sin pedir nada a cambio y evita en todo lo posible lastimar a los demás. Cultiva la sensibilidad y practica o frecuente el arte. Es muy buena para el alma. Ahora Pequeño Dylan Axel vamos a orar (yo te enseñaré) porque es navidad y Dios está feliz.
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sábado, 1 de noviembre de 2008
< AMOR PRESENTE = > AMOR PASADO
Cada día, cada hora, cada minuto, miro el celular esperando con ansia sus palabras. Aunque se trate de una remota posibilidad me aferro al fervoroso milagro. Sin embargo, el corazón que a veces es cobarde, cuando ve acercarse el adiós, busca en los recuerdos la dicha que el presente le niega. Vuelvo a sumergirme (con otro amor) en la pasión de idílicas ternuras. Sus labios, sus cabellos, su piel, todo de ella enciende mis venas. Caminamos abrazados, inocentemente felices, por aquellas anónimas calles. Reímos como niños y pienso que, sí ese momento es el prometido cielo, sólo me está permitido un destello para anhelar merecerlo. Sin darme cuenta se esta operando un re acomodamiento afectivo. En el corazón los sentimientos funcionan en relación inversa. Cuanto menos amo a mi reciente ex amor, más extraño a mi pasado ex amor. La pasión que muere en el presente, cobra vida en el pasado. El último y fallido gran amor es idealizado y, minimizados sus defectos, brilla como la conjugación de nuestros más bellos anhelos tornándose en refugio ante el insoportable dolor y/o soledad actual. Sin embargo, esto, que con tanta claridad me dice el cerebro, es fulminado por la voluble fuerza de ese mismo corazón, que recobrando cierto sentido de la triste realidad, me hace ver que lo único seguro es que te estoy perdiendo, y sólo me queda consolarme escribiendo para ti...
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miércoles, 29 de octubre de 2008
SOBRE "EL PRINCIPITO"
El cuento “El Principito” es, entre muchas cosas, una metáfora de la amistad. El aviador busca un amigo que lo entienda. La prueba consiste en mostrarles su dibujo (una boa tragándose a un elefante). Todos veían un sobrero (captaban lo exterior). Sólo el Principito tuvo la fantasía para mirar la boa y el elefante dentro del aparente sombrero.
A pesar de ser un niño el protagonista, la historia es tremendamente humana. En una época donde el éxito económico se ha convertido en sinónimo de felicidad, hemos perdido el interés en mirar lo “invisible a los ojos, pero no al corazón”.
El mundo de los afectos no ha sido una excepción. “escoger un buen partido” significa unirse a alguien físicamente atractivo y/o con alto status socio económico. Consecuencia, en la práctica, conseguir pareja se va convirtiendo en una “inversión” o en un “negocio”.
Parte de esta tendencia extremadamente materialista y hedonista, la ha impuesto la televisión que manipula, a través de la publicidad, nuestros afectos. Es natural que la belleza física y la riqueza nos atraigan, pero ambas poco valen si no van acompañadas de la belleza interior que no es efímera. ¿Algún día aprenderemos, como el Principito, a mirar con el corazón?
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miércoles, 22 de octubre de 2008
LA VERDAD TAMBIÉN LASTIMA
La película “Closer”, además de mostrarnos la brillante actuación de dos diosas del cine: Julia Roberts y Natalie Portman, es una historia de amores intensos. Éstos, aunque autodestructivos y dolorosos, son también descarnadamente humanos.Y es que intentar atrapar el amor en un rígido esquema moral, termina por desnaturalizarlo, pues, al igual que la persona, es un tempestad imposible de dominar y de la que sólo nos queda protegernos.El film (hay que verlo para juzgarlo en su real dimensión) propone como la verdad, llevada a su brutal extremo, se torna en una incontrolable fuerza devastadora e hiriente. Cuando Larry le pide a Anna que lo dejé, porque se ha acostado con una prostituta, ella le reprocha despechadamente habérselo dicho, pues lo siente como una humillación.Sin embargo, no sólo en los afectos, la “adicción” a la verdad llega a lastimarnos mortalmente, sino en otras esferas de ese enorme misterio llamado Vida. Es más, supeditar ésta al cumplimiento estricto de un solo valor terminará por convertirnos en seres ultrajados por el sufrimiento y el masoquista sacrificio. Algunos ejemplos nos darán luces. Quien practica la libertad hasta el extremo, terminará ahogándose en su propio egoísmo. Quien hace de la paz su reacción permanente, terminará siendo vejado (Ghandi y Luther King fueron asesinados) por los otros. Quien sólo encuentra sentido en la caridad, terminará mendigando un trozo de pan.¿Será imposible entonces vivir en función de los valores? Pues, afortunadamente no. Se trata de contrapesar y equilibrar unos con otros. Si la frontera de nuestra franqueza es la bondad, no lastimaremos a los demás con verdades triviales y prescindibles. Si el límite de la igualdad es la irrepetible singularidad, no reprimiremos toda expresión de genio artístico. En fin si el borde de nuestro amor (de pareja) es la dignidad, no lo degradaremos ofrendándolo a quien no lo merece.
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martes, 21 de octubre de 2008
LOS HOTELES SIN AMOR
Para los solitarios (de sensación y no de circunstancia) las habitaciones de hotel sin una angelical compañía, suelen ser lúgubres y deprimentes. Nunca el lujo o el confort remplazarán a la voz suave y ardiente del ser amado. Recuerdo – lo declaro con honda nostalgia – haber sido sorprendido maravillosamente por el alba, después de, toda una noche intercalando momentos de ternura, de pasión, y de embelesadas risas. Hasta hoy suelo despertarme algunas madrugadas sintiendo la ausencia de esa piel suave y ardiente que me dio noches de poético delirio. Ni las exóticas alfombras, ni las finas sábanas de exclusivos hoteles, han colmado mi melancólica ansiedad por su celestial presencia. Evidentemente no se trata de sexo (en todas las ciudades se puede comprar), sino de experimentar el estremecimiento (en retrospectiva) de tocar las cumbres de la felicidad, y de la aflicción porque esos momentos siempre serán efímeros e insuficientes. Cuando ya no se es tan joven, desaparecidas las urgencias y las culpas, se puede saborear y atesorar cada segundo de amor para convertirlo en sublime recuerdo. No obstante, cada vivencia (los labios y las caricias de una diosa) será irremplazable e hirientemente anhelado hasta la eternidad, y de ellas brotarán lastimeros y tiernos recuerdos que ahora trato de trasmitir...
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sábado, 18 de octubre de 2008
SOBRE REGALOS E INOCENCIA
Con Patty (mi primer amor) solíamos entrar a las tiendas y hacer travesuras para reír como locos. Éramos demasiado jóvenes aún y transgredir la norma era la autoafirmación más vital y emocionante. No sentíamos culpa a pesar de escandalizar a más de uno relatándo nuestras aventuras. Pasó el tiempo y otros amores – como a todo el mundo – me regalaron inmensos momentos de dicha, pero a veces extraño esa época donde nos importaba poco lo que los demás pensaran...
Llegado el día cuando lo más incómodo es que te pregunten "¿Cuántos cumples?", intenté volver a esos días so pretexto de la celebración. Después de tanta insistencia, mi más audaz y cómplice amiga accedió a ser mi “regalo” y así ambos recobrar la inocencia perdida. No relataré lo que sucedió, pero hubo mucho más de infantil juego y ternura que de pasión. La adrenalina de lo prohibido fue lo que nos devolvió mucho de la libertad y del brío que dormía esperando una ocasión.
Ahora comprendo que la vejez es de algún modo el miedo a cruzar la frontera que nos devuelve a la inocencia. Pasan los años y nos hacemos esclavos de la opinión ajena. Perdemos esa intensa rebeldía que nos hace sentir capaces de mandar al diablo todo y no morir en el intento.
Ser adulto es actuar de acuerdo a los imperativos de la conveniencia social y del decoro, pero al mismo tiempo es deshumanizarnos. Si gritamos o saltamos en medio de la calle nos dicen locos y nos lo creemos. Los niños son libres e inocentes porque aún no han sido contaminados por el “que dirán” y me pregunto ¿NO ES REGOCIJABLE DEJAR LA MÁSCARA DE LA ADULTEZ, SIQUIERA UN DÍA, Y REGALARNOS AQUELLO QUE EL MORALISMO REPRIME?
Llegado el día cuando lo más incómodo es que te pregunten "¿Cuántos cumples?", intenté volver a esos días so pretexto de la celebración. Después de tanta insistencia, mi más audaz y cómplice amiga accedió a ser mi “regalo” y así ambos recobrar la inocencia perdida. No relataré lo que sucedió, pero hubo mucho más de infantil juego y ternura que de pasión. La adrenalina de lo prohibido fue lo que nos devolvió mucho de la libertad y del brío que dormía esperando una ocasión.
Ahora comprendo que la vejez es de algún modo el miedo a cruzar la frontera que nos devuelve a la inocencia. Pasan los años y nos hacemos esclavos de la opinión ajena. Perdemos esa intensa rebeldía que nos hace sentir capaces de mandar al diablo todo y no morir en el intento.
Ser adulto es actuar de acuerdo a los imperativos de la conveniencia social y del decoro, pero al mismo tiempo es deshumanizarnos. Si gritamos o saltamos en medio de la calle nos dicen locos y nos lo creemos. Los niños son libres e inocentes porque aún no han sido contaminados por el “que dirán” y me pregunto ¿NO ES REGOCIJABLE DEJAR LA MÁSCARA DE LA ADULTEZ, SIQUIERA UN DÍA, Y REGALARNOS AQUELLO QUE EL MORALISMO REPRIME?
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lunes, 13 de octubre de 2008
SUBLIMACIÓN DE UNA AMANTE
En el mundo de nuestros afectos lo cuantitativo se torna cualitativo. El enigma de nuestro amor puede descender al abismo de la pragmática superficialidad, o elevarse la cima de nuestra apasionada profundidad. De jóvenes casi todos somos lo segundo, pero llegada la adultez, nuestro corazón se enfría y la poética ensoñación da paso a la resignada repetición.“Poner los pies en la tierra” es la expresión más patética del abatimiento de nuestro paraíso de quimeras y es también el pasaporte a la poquedad y a la resignación. El hombre ha inventado las celebraciones externas, con su artificialidad y enajenación para regresar a ese mundo que no se atreve a vivir. Por ello, no es extraño escuchar a los ebrios decir cuanto “quieren” a los suyos, para retornar al otro día a la resaca de la mezquindad amorosa. No obstante, la luminosidad afectiva no muere y suele despertar ante la ternura de un repentino ser alado, casi siempre ajeno o tardío. Esa mujer que te hace recordar que aún es posible vivir con intensidad la han "bautizado" como amante. Lejos de ennoblecerla, la “sociedad” (promotora de los conformismos) ha estigmatizado a estos ángeles, cuando su único pecado es salvarnos de la mediocridad. Podemos alzar vuelo en sus alas, pero el precio puede ser doloroso. Sólo si tienes el valor de asumir las consecuencias de tus actos entrégate al "prohibido" fuego de un nuevo amor. Mientras tanto (como yo), dale vida en tu imaginación y escribe cosas como ésta...
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viernes, 3 de octubre de 2008
DISTANCIAS Y AMORES ADOLESCENTES
Daniel F escribió la canción “Distancias” a su flaca que vivía en el otro extremo de la ciudad. Uno de los versos dice: “como detesto un día sin una llamada tuya”. Era la década de los ochenta. Se refiere al teléfono casero o fijo que seguramente el padre de la musa no le dejaba usar. Hoy todo el mundo tiene celular y llama cuando y donde quiere. Sin embargo aquellas épocas fueron más románticas. Recuerdo gastarme todas mis propinas llamando en esos teléfonos monederos ubicados en lugares estratégicos. Valía la pena esperar aquella voz que me dejaba arrobado medio día.Y es verdad, a los quince se puede amar sólo por teléfono, e incluso por correspondencia (por email me corrige un yupie). Más tarde el corazón ya no vibra ante el fono. La prisa, la falta de tiempo, el trabajo, disfrazados de madurez, convierten una llamada en un trámite. Todo cambia. Preferimos sexo al paso, a una larga y paciente conquista a la chica más linda y difícil.Algunas veces regresan chispazos de aquellos ensoñadores amores, cuya sola sonrisa nos embriagaba, pero de pronto nos sorprendemos “ridículamente cursis” y volvemos a ponernos la máscara. Miro a mis alumnas trazar con dulzura nombres y dibujitos y pienso: Los amores adolescentes son furtivos, contradictorios, caprichosos, hirientes y hasta crueles. No obstante, colmados de devoción. Sólo en esta etapa se es capaz de entregarlo todo a cambio de nada. Con la edad exigimos más de lo que damos. De tanto querer explicar todo ese misterioso mundo de los afectos, terminamos por matarlo. Nos acostumbramos a fingir, a actuar en función de los demás. Quizá por ello, cuando se apaga la llama, buscamos a alguien joven para robarle la delicada e inocente rebeldía que no supimos atesorar.
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miércoles, 1 de octubre de 2008
AMORES ETERNOS Y AMORES INFIELES
Reiteradamente suelo volver a mi niñez durante los sueños. Será tal vez porque anhelo retornar a la inocencia de sus días, o porque he dejado cuentas pendientes, y regreso a corregir el pasado armado de la madurez del presente.
Mis imágenes oníricas son las mismas aunque varían las historias. Ahí están mis amores imposibles, detenidos en la eterna frescura de su juventud. No envejecen como yo que soy atacado por ráfagas de soledad que es lo mismo que vejez.
La vivencia plantea dos temas universales: la ETERNIDAD de un amor incólume, producto de su imposibilidad y la FIDELIDAD de esas criaturas celestiales, llenas de mágica nostalgia que acuden puntualmente a visitarme para realizar en sueños, lo que la dura realidad nos mezquinó.
Borges decía que la única manera de olvidar a una mujer (que cese de dolernos en el corazón) era conquistando su amor. Ello explica la inmortalidad de aquellas chiquillas, cuya sonrisa era la antesala a un idilio siempre frustrado y por ello rebosante de vida.
Entonces, si los amores imposibles son los únicos eternos, los realizados son lastimeramente finitos. ¿Por qué? Los científicos que saben poco de estas cosas, lo explican por el cese de la dopamina o droga del amor que segrega el cerebro generando la pasión y la ternura desbordantes, aunque perecederas, a la presencia de una persona, pero que una vez agotada, sólo vuelve a activarse ante otra. El cerebro, a diferencia del corazón, sólo es brevemente romántico. Las parejas que perduran, entonces, son las que han creado nuevos vínculos, que hacen la vida llevadera cuando la atracción se acaba.
Si los AMORES ETERNOS sólo existen en los confines de lo ideal e irrealizable, los únicos AMORES FIELES en ese mismo mundo artificioso son los que nunca se realizaron.
Consecuentemente, la infidelidad tiene dos causas cruciales: cuando se deja de amar (infidelidad cíclica), o cuando somos eternamente insatisfechos (infidelidad permanente). Paradójicamente, amiga Jackie, la insatisfacción, que inútil, pero fecundamente, nos lleva a buscar la perfección, también es la que nos lleva a buscar al ser que tiene aquello de lo que carece nuestra amad@.
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lunes, 29 de septiembre de 2008
PREJUICIOS Y COSIFICACIÓN DE LA MUJER
A los 15 años, cuando se vive heroicamente, quién no ha sufrido el desgarro de ver a la amada adolescente marcharse con otro. Sin embargo, por aquello de que la vida da vueltas, algunas veces contemplamos, acaso con la secreta satisfacción de “eso te pasa por no venirte conmigo”, como es abandonada con un niño a cuestas. Entonces renace algo dentro de nosotros al comprobar que nuestra musa o ex musa, aprendió la lección. Debido a la complejidad de la vida, el tema trasciende lo afectivo. Por ejemplo, alude al incremento de madres solteras en nuestro medio, como consecuencia de la falta de orientación en aspectos afectivos y sexuales, tan febriles a esa edad. Pero como los tiempos cambian, muchas de estas jóvenes madres, retoman sus frustradas metas y salen adelante, como fruto de su esfuerzo en los estudios y/o el trabajo. Pero a pesar de todo, los prejuicios ponen trabas. La nefasta cosificación sexual de la mujer, afecta mucho a estas jóvenes. Seré crudamente explícito para entendernos. Sucede que muchos hombres, con una calamitosa vida familiar e inferiores valores morales, ven en ellas la oportunidad para la ansiada aventura amorosa, por la estúpida percepción de que, como “ya han probado el sexo”, están ávidas por repetirlo con el primer “semental” que se presente. Lo anterior demuestra que la mayoría de estos “machos”, desconoce que la sexualidad de la mujer es mucho más holística o integral. Dicho en cristiano, no suelen concebir el sexo, separado del afecto. Consecuentemente, la “vergonzosa” abstinencia masculina, no significa ningún problema para ellas; y mucho más aún si consideramos, la sublimación de toda su pulsión sexual hacía el cuidado y amor de sus vástagos. A lo largo de la vida he conocido a muchas madres solteras de una ejemplar madurez – los golpes enseñan – producto de aprender a discriminar y a valorar a las personas y a la existencia misma. El deber de educar a sus niños, forma en ellas actitudes muy humanas y responsables. Obviamente hay excepciones, pero éstas confirman precisamente la regla sobre lo que escribo. En una sociedad marcadamente machista, es un doble mérito que estas jovencitas, sequen sus lágrimas y se den, a costa de perseverancia, una segunda oportunidad. No creo equivocarme si, dejando de lado arcaicos e hipócritas estereotipos, además de la formación preventiva, les abrimos la escuela (en especial las que se dicen cristianas) a las jóvenes que truncaron su secundaria. En las instituciones superiores, se ha avanzado mucho y, en la mayoría de los casos, son competentes estudiantes. La resiliencia es la capacidad para convertir las carencias, los reveses y las dificultades en la energía que impulsa hacía el éxito personal. A diferencia de lo que pensamos, la mujer es mucho más fuerte que el hombre, verbigracia las madres que se organizan en comedores populares para alimentar a sus hijos, mientras muchos de sus esposos, parasitariamente caen en el alcoholismo y hasta en la delincuencia. Consecuentemente, se debe trabajar más radicalmente el cultivo y desarrollo resiliente en escuelas y hogares para emular y potencia el ejemplo de las madres solteras.
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