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martes, 8 de abril de 2014

ENTRE LA INOCENCIA Y LA PASIÓN

Entre los quince y los veinticinco años la idea del suicidio rondaba mi mente. Creía castigar al mundo de manera tal que se lamenten de no haberme tomado en cuenta. Otras veces veía la autoeliminación como la expresión radical a mi espíritu inconforme y contestatario, al mismo estilo de Kurt Cobain y otros íconos del rock. En alguna época, influido por la literatura, quise predicar la elección del momento de acabar con la vida como la máxima expresión de libertad en el ser humano. Hasta se me ocurrió la idea de formar algo así como un club de suicidas voluntarios. Pensaba que llegado el momento en el que la existencia pierda todo sentido debía ponerse fin a ésta. Eso significaba que, cuando los demás te miren con lástima, tomar la decisión digna trascendental de decir adiós para siempre.
Sin embargo ahora me da miedo morir y trato de encontrar una explicación a este cambio. Mirando en retrospectiva, me veo como un ser solitario. Marcado por el desamor y la melancolía, aunque ambos generaban estados de inspiración poética. (“Los dioses tejen desdichas en los hombres para que después tengan algo que cantar”). Hoy, cuando me lleno de ternura al ver reír y jugar a mis pequeños hijos, descubro que ha llegado la felicidad en la forma de la inocencia de unos seres que me prodigan el más dulce amor. Y entonces no quiero por nada del mundo perderme esa maravillosa experiencia, y, me da miedo morir. He llegado a desear seguir a su lado tan vivamente que, a la menor señal de alguna dolencia en mi organismo, acudo al médico para aliviarla. Cualquier posibilidad de enfermedad degenerativa, me angustia enormemente, pues no quisiera envejecer y sentirme limitado o inútil para con ellos…
A todo esto, pienso y concluyo que el temor a la muerte es la contraparte de la dicha terrenal en grado sumo. Y es que cuando se llega a alcanzar (aunque no permanente) una felicidad casi mística, nacida de la ternura de contemplar reír a los hijos; se llega a amar la vida al extremo que surge el miedo a morir. Es diferente a cuando se está enamorado y la felicidad se presenta en picos de embeleso sensorial, pero también en abismos de melancolía cuando ese amor se agrieta. No digo que una dicha sea mejor que la otra, pero ésta última, sin duda, no trae consigo el temor a la muerte. Sucede que ese intenso movimiento pendular entre el amor y el desamor no deja espacio para filosofar sobre el valor de la vida. La pregunta que surge entonces es ¿Pueden convivir ambos tipos de felicidad? Es decir, ¿se puede amar apasionadamente a una mujer, y al propio tiempo solazarse al compartir la inocencia y la ternura de unos hijos que van creciendo? Me dirán que es perfectamente factible y que muchas familias felices son la prueba de ello. Sin embargo, no me refiero a felicidad como sinónimo de sosiego y de estabilidad, sino a la mágica sensación de que el paraíso se encuentra en la tierra. Pienso que tal vendaval de ventura llega a quebrantar los frágiles cristales en los que está envuelta la vida. No obstante, creo que se pueden alternar periodos sucesivos de sentir la pureza de la plácida dicha infantil, con otros apasionados momentos con la mujer amada, marcadas por un erotismo elevado a cúspides de embelesamiento existencial. Sin embargo, y allí llegamos a la cuadratura del círculo, no quisiera perder nunca la luz de la estrella de jugar con mis hijos, y eso me lleva nuevamente a despertar ese miedo a que la muerte llegue, justo cuando me acerco a mi máxima realización vital…

viernes, 21 de marzo de 2014

AUTENTICIDAD

El pequeño Dylan Axel repite una y otra vez ¡Esto no pudo ser! mientras observa a su hermanita Angelina llorar por el golpe que se dio. Jugaban alegremente cuando ella resbaló y se golpeó en la pared. No es algo grave, pero Dylan Axel se siente culpable. Y es que suelen regañarlo cada vez que llora su hermana. Pero esta vez me adelanto y le digo que todo está bien, que él no tiene la culpa y que sucede a veces que los niños se golpean y lloran...
La autenticidad de Dylan Axel le impide ponerse caretas para quedar bien con los demás. Por eso sufre por Angelina. Si fuera cualquier adulto, lo más probable es que dijéramos algo como "Yo no tengo la culpa, ella se golpeó por estar corriendo". Trataríamos de justificarnos antes que reconocer nuestra responsabilidad. Y es que socialmente estamos condicionados por el !qué dirán", lo cual nos impide expresar nuestras emociones de manera plena. Sin percatarnos vamos atrofiando la sensibilidad ante el dolor ajeno. De pronto nos vemos asumiendo como normales las noticias cargadas de muerte y tragedia que vemos en la televisión...
¡Enséñame Dylan Axel a no dejar que mi alma se petrifique. Alimenta y alegra al niño que aún sobrevive en mí. Que el sufrimiento y la miseria no me sean indiferentes!!! 

viernes, 28 de octubre de 2011

EL CUENTO SIN FIN

Les contaré que era casi la una de la madrugada y Dylan Axel no se quería dormir, pues se había despertado pasada las diez de la noche. Entonces tuve que apagarle el televisor. Confieso con vergüenza (porque no soy sinvergüenza), que cuando no “tenemos tiempo” le sintonizamos Discovery Kids, que supuestamente trasmite dibujos educativos. Pero, a quién engaño, televisión es televisión, y es adictiva. Por eso Dylan Axel hizo berrinche cuando le apagué la caja boba. Intenté contarle uno de las tantas historias de animales que le he inventado, pero como estaba enojado no se dormía. El cuento se iba alargando más y más,  interviniendo especies terrestres, marinas, aéreas y de todos los subgéneros. Tenía que hacerlo emocionante, entonces le narraba con lujo de detalles como el cocodrilo quería comerse al caballito y el elefante lo salvaba, dando antes una paliza al malvado caimán. Le conté tantos salvamentos de tal forma que me iba quedando sin ejemplares y sin tramas. Y así el  león había salvado al gallo de que se lo coma el zorro; el gato al pavo de que lo muerda la culebra; el águila al conejo de que lo devore la hiena;  la ballena al delfín de la voracidad del tiburón, etc., etc. Recién cuando el perro salvó a la oveja del lobo, Dylan Axel se fue quedando dormido. A todo esto ya estaba repitiendo y mezclando especies que no se comen en la fauna real, pero el cuento no podía terminar hasta que se duerma el travieso niño. Pero lo conseguí, demostrando de paso que puedo competir en un concurso del cuento más largo (siempre y cuando sea de animales). Además he comenzado a liberarlo de la televisión. Lo que me preocupa es que su mamá todas las noches me va a llamar temprano para que lo haga dormir, y ya no voy a poder estar tanto tiempo en el face. Bueno, que importa, ingresaré a esta hora. Y aunque no encuentre ya a mis amigos que me alegran la noche, le dejaré a mi Kelita (casi escribo su nombre) algo lindo para que lea al día siguiente, como por ejemplo este relato medio gracioso… 

jueves, 22 de septiembre de 2011

DYLAN AXEL. EXTERMINADOR DE MELANCOLÍAS

Soy un vampiro de tu paz y de tu alegría Dylan Axel. Misteriosa y mágicamente, comienzo a sentirme bien nada más empezamos a jugar, y para bien o para mal (creo que más para bien) tu energía es inagotable. A veces la media noche nos sorprende matándonos de risa, creando un oasis existencial en medio de mi detestada neurosis. Quizá, una de tus tantas misiones en el mundo sea disciplinarme tiernamente para que me acueste y me levante temprano.
Llegará un día en que, con la adolescencia a cuestas, el implacable desamor y los sinsentidos se llevarán tu fresca inocencia. ¿Cómo podré ayudarte entonces, si no he aprendido a entender mis contradicciones? Lo poco que sé es que desde ahora, más que mi hijo, eres mi pequeño amiguito, y espero lo sigas siendo con el tiempo. Por eso a veces trato de dominar mi angustia cuando te veo temerariamente subir una escalera, pues tendrás que afrontar desafíos y peligros mucho más grandes de adulto. No obstante, me preocupa enormemente que, a mi pesar, veas en mí a tu modelo.  ¿Qué te puedo enseñar Dylan Axel si cuando no estoy dando clases, me encierro en mi mismo? ¿Cómo instruirte, por ejemplo, a ser responsable, si mi vida es un caos donde siempre me encuentro buscando las cosas perdidas en la casa?
De pronto, si un día un libro o un autor te inquietan, podríamos conversar para desentrañar sus misterios.  En el fondo quisiera que busques en Kafka, antes que en Coelho respuestas para la condición humana. Sea lo que fuere, deberás construir tu camino tramo a tramo, y espero que la ineludible melancolía, antes que derribarte, te fortalezca en el,  a ratos difícil, combate por vivir.
Mientras tanto aquí me tienes escribiendo sobre ti para cuando me leas sepas que desde niño eras diestro en procurar sosiego a tu padre. Por lo demás, espero que seas más inteligente que yo para entender que es mucho más sabio reírse de la vida antes que atormentarte por sus sinsabores…

jueves, 25 de agosto de 2011

LUCHANDO POR NO MATAR LOS SUEÑOS

El campo, el mar, un corazón que ama,
arrullado por una canción de Serrat.
La belleza del amanecer,
la frescura de la mañana, l
la ensoñación de la tarde,
y el cielo estrellado
en una noche cómplice de amor.
Una vida libre para viajar por las cumbres
de una montaña  andina,
o por los desiertos
de una franja que besa al mar.
Diez libros para leer
y una laptop para escribir.
Todo eso, para comenzar,
desde ahora.
No cuando la senectud
cercene las ansias de soñar.

Y es que el tiempo 
es el más grande tirano del hombre. 
Se lleva sus sueños, 
sus ideales y hasta sus amores. 
Ese tiempo tejido de almanaques 
que es como un despeñadero, 
hacia el cual nos dirigimos inexorablemente, 
con casi todas las cosas a medio camino, 
o aún sin empezar. 
Como mi padre 
que sólo deseaba su granja en el campo 
para criar animales 
y escuchar las noticias todas las tardes. 
La pobreza y la salud le cerraron el paso.
 Y ahora, ésta mi vida,
luchando entre la renuncia
y la última batalla por un amor.
La angustia de no poder reconciliarme
con la plenitud de un misticismo, 
liberado de la tormentosa pasión.
Rebelándome, sólo para no envejecer.
Buscando una sonrisa de niña buena
para ahuyentar los sin sentidos.
Abrazado a la inocencia de dos hijos divinos,
y a la música que nunca envejece,
púes al tiempo  venció.
Todo este vendaval de furias y de penas.
De quimeras que aún pueden refugiarse
en el inexplorado mañana,
aquel que atesora una felicidad, 
sólo vislumbrada algunas noches
de miradas y besos virtuales.
En suma un universo aún por inventar,
e imposible de alcanzar.
Una vida, una muerte,
una paz, y un amor,
que siempre habitará en el corazón... 

viernes, 19 de agosto de 2011

CUENTO DESDE EL FUTURO

Corría el otoño del 2025 cuando Dylan Axel conoció (a través del chat) a Alice y se enamoró de ella. De tanto escuchar las historias que su padre escribía en su laptop, había aprendido a crear relatos mucho mejores que los de éste. No era extraño entonces que descubriera que Alice se parecía a sus personajes. Le impresionó su frescura para tomárselo todo en broma. Percibió inmediatamente una gran sensibilidad, reflejada en su rostro y en su voz de niña buena. La sintonía entre sus almas fluyó de manera tan natural que ambos se sorprendían de su compatibilidad. Podían conversar casi de todos los temas, y aunque siempre terminaban bromeando, cada día aprendían algo nuevo, aniquilando por completo de su diccionario la palabra aburrimiento.

Fue así que la convenció para conocerse personalmente. Era bella, tal como aparecía en la foto del perfil de su cuenta. Comieron helados, y volvieron a reír de la gente y de sus convencionalismos. Siguieron encontrándose de vez en cuando, e incluso se extrañaban mutuamente cuando pasaban muchos días sin verse. Dylan Axel lo tenía todo claro, lo que más lo movía era la fuerte atracción hacia Alice. Muchas veces se presentó la ocasión propicia para plasmar en un beso lo que sentía por ella. Hubo muchos intentos, pero siempre un “mañana conversamos en el chat” era el epílogo inevitable de cada encuentro. Todas estas fallidas tentativas inspiraban apasionadas historias que se acumulaban en su blog.

Estaba a punto de perder las esperanzas de conquistar el corazón de Alice cuando sucedió el prodigio. Una tarde mientras escuchaba canciones de Serrat, un trovador español que su difunto padre adoraba, unas imágenes, difusas pero intensas invadieron su corazón. Sintió la voz de su “viejo”, cuando de apenas dos años, le narraba cuentos infantiles inventados por el mismo. Volvió a ver personajes que hicieron mágicos sus primeros años. Elefantes, leones, caballitos, vaquitas y hasta un águila cobraron vida nuevamente.

No obstante, tardó unos días para entender el mensaje que le enviaba su padre para ayudarle a conquistar el amor de Alice. Tenía que despertar en ella al niño (o la niña) que todos llevamos dentro. Entonces Dylan Axel comenzó a escribir historias infantiles pobladas de verdes campos, de alegres aves que cantaban al amanecer, del sol que se enamoraba de la luna, o de las estrellitas que jugaban a las escondidas. En medio de estos bellos escenarios siempre destacaba la bella princesa (ella) rescatada por el valiente caballero (él). Sólo faltaba hacer vida estas emociones infantiles. Un día la invitó a ir al campo. Jugaron y corrieron hasta cansarse como niños. Por fin encontraron aquella honda felicidad de dormitaba en su inconsciente. Representaron las historias y los personajes que Dylan Axel había inventado en sus cuentos. Sin darse cuenta, en un momento terminaron abrazados y mirándose a los ojos. Ella sonrío, entreabrió los labios, y él por fin pudo besarla…

miércoles, 10 de agosto de 2011

LA REUNIÓN DE LOS "POETAS"

...Y yo tomando más vasos de cerveza, y tomando también anti depresivos. Escuchando rock de los ochenta que pedimos expresamente – Chin Chin anda diles que pongan rock en español - y otros giles (que no se atrevieron a solicitarlo) bailando.
Y yo pensando en ti Kelita, extrañándote y enviándote mensajes porque estaba seguro que tu ternura altruista haría que me respondas. Y Jorge Gonzales cantando “No te pares frente a mí, con esa mirada tan hiriente. Puedo entender estrechez de mente, soportar la falta de experiencia, pero no voy a aceptar, ¡Estrechez de corazón!..”. – Oe Chin Chin, esa canción la escribió el pata para la hembrita del guitarrista a quien atrasó – Cuándo no, yo queriendo demostrar que sabía de música y Chin Chin, generando la reflexión – Oe Luz, Mirtha, ustedes creen que exista la estrechez de corazón – y ambas respondiendo casi a coro – No sé, pero hay otras estrecheces jajajajajaja-. Y de nuevo pensando en ti Kelita y pensando en Dylan Axel que debió irse a dormir esperando que llegue a contarle el cuento del león, el elefante y la vaca, inventado por mí mismo.
Y de nuevo - ¡Salud!, ¡Por la amistad! – y el licor subiéndose a la cabeza y – la música está buena muchachos, bailen pues – Y bailando Losing my Religion de REM y explicando – Mirtha, esta canción habla sobre la crisis existencial y la pérdida de la fe – de nuevo, yo erudito en la música.
Pero, insisto Kelita, mi mente y mi corazón estaban contigo, aunque la risa y la conversa estaban buenas. Y la sierra, el campo, las vacas, la propiedad de las tierras. Todos anhelando volver a la naturaleza, y hasta el “negro del Ingenio”, para volvernos a reír.
Y yo extrañando a Dylan Axel. Con el tétrico temor de que su mamá se lo lleve a la casa de sus abuelos, pues las cosas se ponían muy difíciles. Con una separación cada vez más cercana y un matrimonio sostenido precisamente por la grandeza de Dylan Axel.
Y tomando más cerveza, pidiendo agua para tomar más antidepresivos, antimigrañosos, hepa protectores, anti inflamatorios y toda la farmacia que cargaba encima, cuando la verdadera enfermedad estaba en el alma. Pero esa noche había que reír, pues era la primera vez que se juntaban los “poetas” del facebook. Y Luz contaba: – un choro asalta a una pareja y viola a la mujer. Ésta moviéndose como licuadora encima del asaltante, el marido reclamando: “So china mañosa, como conmigo no te mueves así”, y ella respondiendo: “es que quiero quebrársela al desgraciado” – y riendo como locos – ¡Que buena jajajajajajaja!-. Y la noche fresca propiciando tan divertido encuentro.
Y de nuevo yo pensando en ti Kelita – Mi imposible y gran amor –. Volviendo a pensar en Dylan Axel. Seguro que no podría soportar su ausencia. Pero la noche daba para más Y yo pensando cómo escribir esta crónica que tiene tantas “Y”, pero con la virtud de ser inolvidable vivencia, a tal punto de exigirnos repetirla, con el encargo expreso de organizarla yo mismo. Y de nuevo tú Kelita, y Dylan Axel, mi incierto futuro, y tantas cosas más que contar…

sábado, 23 de julio de 2011

EL CRISTAL DE LA VIDA

La vida es un vendaval que oscila entre aciertos y errores. Los primeros dependen en gran medida de las circunstancias externas, y los segundos nos atañen exclusivamente a nosotros. Sucede generalmente que invertimos este orden. Los errores los atribuimos a las acciones ajenas, y nos jactamos de "nuestros" aciertos. Esto podría interpretarse como un signo de buena autoestima, sin embargo, al no exigir perfeccionarnos, terminamos en el conformismo (primo hermano de la mediocridad).

Veamos un caso. Hoy me dejé llevar por Dylan Axel que sólo deseaba correr por las rampas y veredas del local de la actuación de su colegio. No le interesaban los trajes, ni los bailes típicos, ni las fotos que su mamá trataba de tomarle. Sólo reía enloquecido de alegría, corriendo con otros niños. Dueño aún de la libertad más espontánea, y por algún designio divino, trataba de disfrutarla inagotablemente. Entonces corrí con con él sin importarme la gente, confundiéndome con los otros niños. Fui casi místicamente feliz. Esto podría calificarlo como un ACIERTO de mi parte esta noche. No obstante, ya habrán notado que el mayor mérito no era completamente mío, sino de mi hijo, de los demás niños y del ambiente que se respiraba en el lugar.

Más tarde, y quiero decir ahora mismo, me sentí desmotivado frente al ordenador. Sin ganas de conversar con nadie, pero si con ganas de clausurar mi cuenta de facebook. Hastiado de una adicción que suele alimentar mis estados de melancolía, pensé destruir páginas y páginas de textos, fotos y vídeos. Esta manía de conceptualizarlo todo me devolvió la calma y evitó que cometa un "facebookcidio". Se trató de un garrafal ERROR que dependía únicamente del gris cristal con que miraba la vida. Puedo atribuirlo a la frivolidad que inunda el 90% de los muros de esta llamada red social, y con ello, abstraerme de mi responsabilidad. Prefiero tomar al toro por las astas (y no me refiero a un amigo poeta), y enfrentar las contradicciones y tinieblas de mi alma.

Definitivamente todo lo expuesto es subjetivo y arbitrario, pero estoy seguro que, al menos una persona me dará la razón. Esa persona conoce de mi egocentrismo y además lo comparte. Esa persona me ama aunque nunca me lo dirá. Un dato más, esa persona es bella y tiene los labios sensuales. Y esa mujer sabe que he escrito todo este texto pensando en ella (en su silencio)...

domingo, 1 de mayo de 2011

MI PRIMER PENSAMIENTO ES PARA TI

Por: Billy Crisanto Seminario

Son las cuatro de la madrugada y, al despertar, mi primer pensamiento es para ti. Mujer que me regala sus palabras portadoras de una mal disimulada ternura. Quizá sea sólo mi fantasía, pero es lindo imaginar que alguien te mira con algo

más que la cotidianeidad de compartir uno momento. Es lindo ensoñarse con una mirada, entre dulce sensual, que te dice que quisiera contarte tantas cosas, pero también quisiera escuchar tus anhelos, aquellos que se niegan a morir.

Definitivamente, la mujer es sideralmente mejor que el hombre. Tal vez (como decía el venerable viejo de la pipa), porque buscamos el seno materno - donde te sentías tan seguro - en cada mujer que conoces y quedas prendado de su sonrisa.

Es por ello que a esta hora (donde veo las cosas con mayor claridad), mi primer pensamiento, y mi primera fantasía de hoy domingo, es para ti. Mujer que me haces descubrir la plenitud del mundo con sólo pronunciar mi nombre.

Anoche estuve re enseñándole a Dylan Axel a que diga “Papá Billy” porque quería sentirme llamado en labios de alguien que adoro. A duras penas lo conseguí y minutos después me dormí plácidamente.

Por qué, como hace veinte años, sigo buscando más amor del que ya tengo. Por qué el encantamiento femenino hace presa fácil de mi, y sobre todo, por qué MI PRIMER PENSAMIENTO ES PARA TI….

viernes, 29 de abril de 2011

EL DOLOROSO SILENCIO

Por: Billy Crisanto Seminario

Detesto cuando Dylan Axel se pone mal. Las mañanas son grises y las noches desamparadas. No es la ausencia del bullicio, sino el enorme vacío que deja el mutismo de su sonrisa. El silencio de no escucharlo correr por la casa atenaza mis pensamientos, y todo atisbo de alegría desaparece de mis ojos.

Descubro entonces que hay dos tipos de silencio. Aquel que, acompañado del sosiego, procura sensaciones que fecundan palabras bellas (casi siempre dedicadas a mujeres bellas). Pero hay otro tipo de silencio que no es físico. Es la desolación que crece a la sombra del letargo de Dylan Axel. El ruido de la calle y hasta la música incomodan, y su ausencia, en vez de abrir espacio para reconciliarme conmigo mismo, sólo me sabe a tristeza penitente en mi alma.

En esos momentos los temores me desbordan como lobos agazapados para atacarme en el flanco más vulnerable de mi alma. Rápidamente pierdo el control y la desesperación hace presa de mí en un vendaval de prisas sin un norte promisorio. No obstante, lo más lastimero es su llanto. Más lacerante que el grito de un ave herida. Desgarra inmisericordemente mi alma, y sólo una honda plegaria me permite ver una lucesita que no quiero que se extinga nunca…

jueves, 21 de abril de 2011

SEMANA SANTA Y EL MILAGRO DE LA VIDA

Por: Billy Crisanto Seminario
Quizá las sensaciones más elementales y humanas en esta Semana Santa, sean liberar el alma de culpas, y sentirse acompañado (que es una forma de decir “no sentirse solo). La fe ayuda mucho, pero si no se prepara el corazón. Si no se reconcilia con Dios y con uno mismo, la experiencia será efímera y no fructificará en nuestra actitud ante la vida y en nuestras relaciones con los demás.
Admiro, en incluso envidio la idiosincrasia del pueblo que vive intensamente las procesiones y demás cultos de esta época. Sin embargo, al haber perdido esa sencillez ante la vida debo buscar otros caminos para sentir la fecunda y sanadora presencia de Dios en mi vida. Supongo que debe ser el caso de muchos cristianos cuyos sinsentidos los lleva a transitar otras vías.
Sería lindo dedicar la vida, o parte de ella, a visitar hospitales, asilos, orfelinatos, prisiones, etc., llevando consuelo a esos hermanos que tanto necesitan del afecto divino. Pero carezco del valor y de la grandeza para hacerlo. Me reconforto pensando que mi prójimo (próximo) habita en mi hogar en la forma de mi familia.
De tanto haber evaluado el total de mis propios actos y haber concluido que son muchos más los desaciertos que los aciertos, he llegado a coincidir con San Pablo. Él afirma que casi siempre “hacemos el mal que no queremos hacer y no hacemos el bien que deseamos realizar”.
A la luz de todas estas reflexiones existenciales que a veces me sumen en el insomnio he llegado a formularme una pregunta. Sí mi conducta no es precisamente ejemplar, por qué me suceden cosas bellas en la vida. Por qué si no merezco bendiciones tan maravillosas, Dios insiste conmigo al punto de dejarme perplejo.
Mi hijo Dylan Axel es, a propósito, lo más grandioso e inmerecido que me ha ofrendado la vida. Y es que los hijos no sólo son la prolongación de la especie, sino sobre todo, los grandes maestros de nuestra sensibilidad. Llegan para recordarnos lo necios que somos dando importancia a cosas que no la tienen. Llegan porque, definitivamente, a Dios no le gusta ver solos y tristes a los hombres.
Por ello en esta Semana Santa, una oración por todos los que sufren y mi ausente sentido de compasión ante el dolor ajeno, me impide ir a visitarlos. Pero también un profundo sentido de gratitud por todo lo bello que ofrece el mundo cada mañana. Que así como fue doloroso el sacrificio de Jesús, su resurrección es el triunfo de la vida sobre la muerte. Esa vida llena de amor que todos los días, y especialmente en estas fechas, está tocando las puertas de nuestro corazón para transformarnos.

domingo, 17 de abril de 2011

DYLAN AXEL Y LOS DOMINGOS GRISES

No sé en qué momento, como decía García Márquez, Dylan Axel tomo mi dedo con su manita y me atrapó para siempre. Hoy, como cada domingo, se fue donde su abuelita y, al despedirlo, sentí una combinación de ternura y tristeza difícil de explicar. Antes, lo bañé y le puse su ropa más linda mientras reía como sólo pueden reír los ángeles. Lo fui a embarcar (¿Por qué se dice embarcar si no se viaja en barco?) y mi alegría terminó cuando me dio un besito de despedida. Lo miré perderse en la distancia agitando su mano y se marchó sin perder esa sonrisa que alumbra más que el sol piurano.
Soy consciente de que poco a poco crecerá, y quién sabe la sana rebeldía, lo aleje de mí dentro de unos años. Sin embargo, en el fondo de mi (egoístamente), no quisiera que se haga adulto. Disfruto (disfrutamos) tanto los momentos que pasamos juntos que siento en mi alma como estrellitas que juegan en el cielo azul en una noche fresca.
Por ello hoy que pasarán muchas horas sin verlo será un domingo tedioso y apagado. Sin sus pasos corriendo por la casa. Sin sus exigentes y determinantes gritos, el silencio comenzará a doler en el alma y la música (eterna compañera) tendrá que doblar sus esfuerzos para calmarme.
Hoy comprendo algo que es difícil de aceptar pero es cierto como el acero. Los afectos nos vuelven tremendamente vulnerables e inseguros. Me da miedo pensar que le pueda pasar algo, o que me muera sin verlo crecer. Los hijos no sólo son la prolongación de la especie. Son también los grandes maestros de nuestra sensibilidad y de nuestra humanidad. Llegan para recordarnos lo necios que somos dando importancia a cosas que no lo tienen. Llegan porque, si Dios existe, definitivamente no le gusta ver solos y tristes a los hombres.
DYLAN AXEL llegaste cuando el desamor casi hace presa de mi y de nuevo cada amanecer cuando te veo despertar la mañana se viste de luz y de color. Por ello, hoy te esperaré y elevaré una plegaria al Dios de los Niños para que te cuide y te traiga de regreso esta noche…

sábado, 6 de febrero de 2010

BELLEZA QUE HIERE LOS OJOS

Ya no recuerdo si he leído o escuchado la frase. Decía más o menos así: “Tenía una belleza que lastimaba los ojos con su fulgor”. Me impresionó por algún tiempo y creo haberla dicho más de una vez, pero sin sentir su fuerza. Hace días la recordé con intensidad. No contemplaba a Julia Roberts, Penélope Cruz, Angelina Jolie, o alguna de las diosas de Hollywood cuya inaccesibilidad termina por volverlas irreales. Se trataba de un rostro descubierto en la red. Made in Perú para sentirnos orgullosos. Trataré de describirla. Irradiaba aquella criatura, eso que llaman ángel. Es decir la combinación de dulzura y sensualidad, en su mirada, en su sonrisa y en el gesto de sus labios captados por la cámara. Al comienzo pensé que había colgado la foto de alguna modelo, pero luego me convencí que era ella. la chica con la que había platicado unos minutos. Me sorprendió su sencillez, pues bellezas de ese nivel, no descienden a nuestro mortal mundo. Vi la foto de su nena de cinco añitos que había heredado algo de su hermosura. Por mi parte, le conté sobre Dylan Axel y la enorme felicidad que significaba en mi vida. Arribo ahora a la reflexión sobre la frase del inicio. Veamos. Es de suponer que Dios, la naturaleza o alguna fuerza creadora, define el modelo (físicamente hablando) de los seres que vienen al mundo. Se trata de lo que la ciencia llama la base genética. Entonces en la creación de esa beldad hay un componente de “fabrica” imposible de realizar, incluso por el más hábil cirujano plástico. Sin embargo, no basta con la simetría de sus rasgos. Existen mujeres muy bellas, pero que no atraen fuertemente. Aquello lo otorga la naturaleza, pero hay algo que es como la hermosura del alma. Se asoma por los ojos, por los labios, por la voz, por cada uno de los gestos de una persona. Consecuentemente, es el ENCANTO y no la belleza, lo que más perturba porque, precisamente, el alma encantadora envía un mensaje a su par que la está observando. En ese momento se establece un lenguaje sin palabras, pero con tal intensidad que nos produce aquella sensación que algunos han bautizado como la “belleza que lastima”. Y es verdad, pues resulta muy difícil resignarse a que ese ángel permanezca completamente ajeno a nuestras vidas. No obstante con los años, aunque no desparecen, se aprenden a controlar los impulsos que nos llevan a obsesionarnos con alguien. Quizá mi recién descubierta diosa sólo pueda regalarme su encanto a través de las fotos que cuelgue en la red, pero eso ya será motivo de regocijo, pues el cielo y las estrellas se han hecho para contemplar, mas no para poseer.

martes, 22 de diciembre de 2009

CONVERSACIÓN EN LA NAVIDAD (DEL 2030)


Es navidad del 2030 joven Dylan Axel y quizá ya no esté contigo, y si lo estoy, la vejez habrá hecho estragos en mi organismo, pero no en mi mente (espero). Sin embargo, mi tiempo ya pasó y disfruté de él. Hoy es tu tiempo hijo mío. Ahora tú eres el presente y el futuro. A mí me queda el consuelo de vivir en tus afectos y en tus acciones. Regresaré en la historia para contarte como comenzó a cambiar la humanidad, y como evitamos la destrucción del planeta. Regocijémonos que no fue demasiado tarde, recordando que lo único tarde es el mañana. Hace muchos años en una ciudad llamada Copenhague hubo una gran cita. Los gobernantes de países ricos, y pobres se reunieron para salvar a la tierra. Por primera vez todos se miraron como iguales. Escucharon los informes científicos y tomaron las más sabías decisiones. Por ejemplo, las naciones desarrolladas se comprometieron a cambiar todos los vehículos e industrias a combustibles no contaminantes, Los países pobres por su parte acordaron cuidar su flora y su fauna. Las grandes corporaciones y los magnates pusieron todo su dinero para financiar los acuerdos No obstante, más significativo que los propios acuerdos, fue que éstos comenzaran a implementarse inmediatamente. Se impidió que los lobbies y las burocracias de todo el mundo trabaran las decisiones. Fueron los propios gobernantes quienes se pusieron a trabajar. La población sorprendida observaba en la televisión como presidentes, ministros y altos funcionarios vigilaban fábricas y ensambladoras de automóviles para que se cumplan las metas en los plazos fijados. En países como el nuestro las autoridades supervisaban los masivos trabajos de reforestación. Se crearon miles de reservas naturales para proteger las especies en extinción. Sólo quedaron las explotaciones mineras no contaminantes, las otras fueron clausuradas. Las donaciones provenientes de las grandes reservas de cereales y lácteos de los países ricos, y el apoyo tecnológico a la producción de los países pobres permitía que los escolares de Inicial y Primaria recibieran sus desayunos y sus almuerzos. Y fue así como todo cambio Dylan Axel. Ahora vayamos a caminar. Miremos a la gente, las luces de navidad y a los niños jugar. Recordemos nuestras infancias y purifiquemos el corazón (yo más que tú). No olvidemos que celebramos el nacimiento del Salvador. Aquel que en su segunda venida no murió crucificado como en la primera, aunque de nuevo vino a salvar a la humanidad de su egoísmo y de su auto destrucción. Volvió para abrir nuestros corazones, y lo hizo aquella vez en Copenhague, aunque pocos lo notaron. Por ello esta navidad es más esperanzadora que nunca y esta noche se lo agradeceremos en la misa de Gallo. ¡Viva la vida hijo mío!

viernes, 13 de noviembre de 2009

NUNCA ENVEJEZCAS DYLAN AXEL


No pierdas la alegría pequeño Dylan Axel. Crece, pero no envejezcas. Te lo diré de una forma que lo entiendas, aunque creo que los niños entienden mucho mejor que los adultos. Se trata de no dejar anidar el resentimiento y la amargura en tu corazón. Por ejemplo, hoy tu mamá y yo reñimos porque cuando uno es grande se vuelve tonto. No acepta sus errores. El orgullo lo lleva a la simple disyuntiva de ganar o perder, ignorando que la humildad y la sencillez son hermanas de la sabiduría. Por ello no envejezcas Dylan Axel. Con los años todos a tu alrededor lo harán. Adoptarán actitudes serias y ceremoniosas para todo, como si la lucidez de una persona se midiera por sus duros gestos. No saben que cuando jugamos divertidamente, soy yo quien aprende más de ti. Quizá debas de tener un poco de cautela con nosotros los adultos porque nos creemos sabios y pensamos que los niños no saben nada. Nos llenamos la boca con palabras enredadas que al final no dicen nada, y más bien ponen en evidencia las tinieblas de nuestro entendimiento. Finge estar de acuerdo en todo, pero sin que lo noten, ríe de su patética “madurez”. Cuando uno se hace adulto se complica la vida a más no poder. Aprendemos cosas feas como auto lastimarnos por hechos sin importancia. Nos agredimos con palabras duras para después arrepentirnos de lo que decimos ¿No seremos tontos por actuar así? Nos volvemos duros de corazón y la soberbia ensombrece nuestra alma. Es aburrido volverse viejo Dylan Axel. De tanta “responsabilidad” nos petrificamos tornándonos tristes. Pero no es una melancolía romántica y luminosa de la que emerge poesía, sino una dureza oscura y estéril. Como si todo el tiempo estuviéramos tomando un jarabe amargo (de esos que no te gustan) que termina dejándonos hondas heridas y fétidas llagas en el espíritu. 
Finalmente hijo mí, ten cuidado. Si un día cualquiera sientes que has herido a alguien, significa que la vejez te quiere atrapar. No lo permitas. La maldad es uno de sus  excreciones más detestables.  Somos rápidos e inclementes para agredir y lentos y mezquinos para perdonar. Sólo por este motivo no deberías envejecer Dylan Axel. Adáptate al mundo de los viejos, pero nunca pierdas la inocencia y la alegría. No temas abrazar a quien ames y conserva siempre esa traviesa sonrisa. No imaginas a cuantos desalentados colmas de alegría...

miércoles, 28 de octubre de 2009

SESIONES MUSICALES CON DYLAN AXEL


Hay dos DVDs que Dylan Axel necesita para comenzar el día sin berrinche. Son dos “antologías” realizadas por mí mismo. La primera es de Serrat, donde destaca una versión de “Nanas de Cebolla” con una emotiva introducción del maestro. la segunda es de Mar de Copas y reúne los principales éxitos de la banda peruana. Del primer DVD no hay mucho que escribir, y quien sepa de música, dudo que cuestione la calidad del extraordinario trovador catalán. Esta madrugada me ocuparé del segundo que arbitrariamente trato de tatuar en la memoria de mi pequeño hijo. Debo decir en mi defensa que desde que ve aparecer los créditos en la pantalla, ya está riendo de alegría y mientras disfrutamos las canciones, mueve sus piececitos al ritmo de la voz de Wicho García y de la guitarra de Manolo Barrios. Por mi parte debo confesar que no puedo quitar los ojos de Phoebe y Claudia (sobre todo en el clip de “Mujer Noche”), las dos bellas integrantes que aportan la dosis de dulzura y sensualidad a la música de MDC. No obstante, más allá de estas dichosas vivencias con Dylan Axel que colorean mis días, hay música de calidad que trataré – quizá pretenciosamente – de explicar en las siguientes líneas. Las canciones de MDC son melodía, a veces desolada, pero plena de virtuosismo. En sus letras, el desamor se torna sublime y, a semejanza de las puestas de sol de “El Principito”, uno siente que la tristeza puede ser linda. Escucharlos es volar a una noche con unos tragos (sólo para "sazonarse"), unas luces psicodélicas y una flaca que, no por linda, deja de ser sensible, audaz e inteligente para amarnos y luego herirnos. También es volar al recuerdo de ese amor que, de tanto fuego, se consumió en su propio éxtasis, pero en esos breves momentos brilló hasta el infinito. Y es que la música no tiene que ser kursi para expresar desgarradoras emociones. Tampoco tiene que ser empalagosa, ni menos aún estridente, para irradiar una desbordante energía que, paradójicamente, llega a emanar elevada ternura. Siempre he pensado que la buena música es poesía, no sólo porque hay honda sensibilidad en su letra, sino también porque sus acordes despiertan bellas nostalgias e intensos sueños. Eso y mucho más es MDC, y sobre todo es nutrir el alma con la más fecunda de las artes, su música.Comencé escribiendo sobre las sesiones musicales con mi pequeño Dylan Axel. El ahora duerme y quién sabe si no sueña con canciones que quizá su razón aún no entiende, pero que aceleran su tierno corazón. Es probable que esté fabricando melódicos y futuros recuerdos, con nombres como: “Balada de un encuentro fugaz", “Lo que tu gesto da”, “Llévame”, etc., etc.

viernes, 14 de agosto de 2009

SERRAT, EL ARTE Y LAS DICTADURAS

“El 28 de marzo de 1942, moría en una prisión de Alicante (España) Miguel Hernández”. Así comienza Johan Manuel Serrat un memorable concierto en Buenos Aires luego de la dictadura militar. Relata la historia de la canción “Nanas de la Cebolla”, recordando como el poeta escribió estos versos (musicalizados por Alberto Cortez), luego de recibir, en la cárcel, una carta de su mujer. En ella le cuenta su angustia, pues tiene que amamantar a un bebé de ocho meses y en casa sólo hay pan y cebolla para comer. Serrat también refiere como en los años de la dictadura de Franco, los jóvenes españoles como él, recibían con devoción los libros que llegaban desde Buenas Aires, pues sus poetas “tenían la palabra cercenada en su país”. Defiende el libre funcionamiento de la universidad pública, que en ese momento sufría la persecución de la tiranía militar argentina, homenajeando a los maestros y estudiantes desaparecidos. Volviendo a las “Nanas de la cebolla”, La canción es bella y estos versos lo evidencian. “Una mujer morena, resuelta en luna, se derrama y lo ha ido sobre la cuna. Ríete niño, que te traigo la luna, cuando es preciso. Tu risa me hace libre, me pone alas; soledades me quita, cárcel me arranca…”. Continúa la letra con igual o mayor ternura, pintando a Serrat como un artista profundamente humanista y comprometido. Su tenaz rechazo a los totalitarismos cobra vigencia frente las actuales amenazas autoritarias de Honduras y Venezuela. Precisamente, hace unos días el periodista Cesar Hildebrandt fue censurado por criticar la toma de medios de comunicación por el gobierno de Hugo Chávez. Esto pone en evidencia la parcialización de quienes sólo ven dictaduras de derecha, negándose a denunciar a las de izquierda. Sin embargo el mensaje más importante de las “Nanas de la cebolla” es el canto a la vida en medio de la miseria. El siguiente verso es contundente al respecto: “Desperté de ser niño, nunca despiertes; triste tengo la boca, ríete siempre, siempre en la cuna, defendiendo la risa, pluma por pluma”. Miro a mi hijo Dylan Axel sonreír de alegría con sus dos dientecitos y siento que es la mejor demostración de que las cosas aún no están perdidas. Que en medio de las desigualdades e injusticias, hay motivos para no perder la esperanza. No en vano, en el infierno de una prisión, Miguel Hernández escribía cosas tan enternecedoras, utilizadas por Serrat como poderosos medios para despertar las conciencias, allí donde el autoritarismo y la corrupción se han atornillado porque nosotros lo hemos permitido.

lunes, 3 de agosto de 2009

SERRAT, SABINA Y DYLAN AXEL

Sabina admitió una vez que nunca podría componer una canción como “Mediterráneo” de Serrat. Lejos de desmerecerlo, esta confesión lo enaltece, pues revela la sencillez y admiración del madrileño, ante el arte del catalán. Por un misterioso don, Sabina intuía aquello que mi hijo Dylan Axel confirma. Cuando le canto (intento hacerlo) canciones de Serrat, el pequeño recobra la paz e inmediatamente comienza a reír de felicidad. Esta reacción connota una sutil diferencia entre la música de estos dos excelsos artistas de la madre patria. Las coplas de Sabina apuntan directamente a nuestro lado bohemio, trasnochador y nostálgico. En cambio los temas de Serrat logran tocar el paraíso perdido, aquel que nos humaniza y que Dylan Axel revive ahora. Estas trovas están ahí para recordarme que la fuerza y la ternura de la vida, se imponen a sus azares y tragedias. Sino regocijémonos con esta muestra de Mediterráneo:”Quizá porque mi niñez sigue jugando en tu playa/ y escondido tras las cañas duerme mi primer amor/ llevo tu luz y tu olor/ por donde quiera que vaya…”

miércoles, 13 de mayo de 2009

DYLAN AXEL Y LA EDUCACIÓN AFECTIVA

Los bebés son la mejor terapia para los males del alma. La frase puede traslucir exageración y egocentrismo, pero es real. Por algún designio divino, Dylan Axel lo sabe y con su risa de niño se lleva todas mis tensiones. Hoy volví atareado de un banco, cuyo nombre no diré porque me solucionaron el problema. Un cajero algo confundido detuvo un retiro urgente, pero en casa estaba mi pequeño extendiendo sus manecitas para que lo abrace y juegue con él. No obstante, en medio de tanto júbilo hay un inconveniente. Llegará un día en que Dylan Axel ya no será bebé. Emprenderá su propio vuelo y yo (más viejo) no tendré con quien jugar. Corresponderá orientarlo, lidiar con sus rebeldías (inevitables para su autonomía). Y lo más espinoso, ejercer de modelo, cuando muchas veces no puedo ni conmigo mismo. Siendo el desafío ineludible, reflexionaré sobre la trascendencia de la paternidad. Antes de avanzar, no puedo dejar de expresar mi irritable perplejidad, ante tantos niños negados o abandonados. No concibo que alguien se pierda tan enriquecedora y placentera experiencia. Porque se trata de eso. Disfrutar cada momento de aprendizaje y crecimiento mutuo. Nada se puede dejar para el mañana. Los hijos crecen tan velozmente que debemos gozar de cada minuto de su compañía, al mismo tiempo que nos preparamos y adaptamos para los cambios que se operan continuamente. El tema es mucho más complejo para glosarlo en estas líneas. Sin embargo se parte de tener la disposición y el entusiasmo para el aprendizaje conjunto. La clave es precisamente la reciprocidad. No asumir tajantemente que los padres lo sabemos todo y sólo los hijos deben aprender. Me refería en las primeras líneas a mi reeducación afectiva y al recíproco crecimiento, imposible sin la maravillosa irrupción de Dylan Axel en mi vida. Definitivamente no existen fórmulas para tener éxito en el monumental desafío de ser padre. Sin embargo, soslayar su importancia – léase, dejar el trabajo a la madre-, so pretexto de la falta de tiempo, empobrecerá nuestro desempeño en cualquier área y nos deshumanizará insanamente. Cuántas autoridades y funcionarios ineptos, corruptos e insensibles, carecerán de una educación afectiva adecuada. A través de costosos objetos materiales (fruto de sus “negocios”), tratan de compensar la falta de acompañamiento a sus hijos. Sí en el hogar han sido incapaces de desempeñar un fecundo rol, mucho menos lo lograrán en la función pública que es más amplia y compleja. Toco madera mientras ayudo a bañar a Dylan Axel, y no creo que exista en el mundo mejor forma de ser feliz.