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miércoles, 10 de agosto de 2011

LA REUNIÓN DE LOS "POETAS"

...Y yo tomando más vasos de cerveza, y tomando también anti depresivos. Escuchando rock de los ochenta que pedimos expresamente – Chin Chin anda diles que pongan rock en español - y otros giles (que no se atrevieron a solicitarlo) bailando.
Y yo pensando en ti Kelita, extrañándote y enviándote mensajes porque estaba seguro que tu ternura altruista haría que me respondas. Y Jorge Gonzales cantando “No te pares frente a mí, con esa mirada tan hiriente. Puedo entender estrechez de mente, soportar la falta de experiencia, pero no voy a aceptar, ¡Estrechez de corazón!..”. – Oe Chin Chin, esa canción la escribió el pata para la hembrita del guitarrista a quien atrasó – Cuándo no, yo queriendo demostrar que sabía de música y Chin Chin, generando la reflexión – Oe Luz, Mirtha, ustedes creen que exista la estrechez de corazón – y ambas respondiendo casi a coro – No sé, pero hay otras estrecheces jajajajajaja-. Y de nuevo pensando en ti Kelita y pensando en Dylan Axel que debió irse a dormir esperando que llegue a contarle el cuento del león, el elefante y la vaca, inventado por mí mismo.
Y de nuevo - ¡Salud!, ¡Por la amistad! – y el licor subiéndose a la cabeza y – la música está buena muchachos, bailen pues – Y bailando Losing my Religion de REM y explicando – Mirtha, esta canción habla sobre la crisis existencial y la pérdida de la fe – de nuevo, yo erudito en la música.
Pero, insisto Kelita, mi mente y mi corazón estaban contigo, aunque la risa y la conversa estaban buenas. Y la sierra, el campo, las vacas, la propiedad de las tierras. Todos anhelando volver a la naturaleza, y hasta el “negro del Ingenio”, para volvernos a reír.
Y yo extrañando a Dylan Axel. Con el tétrico temor de que su mamá se lo lleve a la casa de sus abuelos, pues las cosas se ponían muy difíciles. Con una separación cada vez más cercana y un matrimonio sostenido precisamente por la grandeza de Dylan Axel.
Y tomando más cerveza, pidiendo agua para tomar más antidepresivos, antimigrañosos, hepa protectores, anti inflamatorios y toda la farmacia que cargaba encima, cuando la verdadera enfermedad estaba en el alma. Pero esa noche había que reír, pues era la primera vez que se juntaban los “poetas” del facebook. Y Luz contaba: – un choro asalta a una pareja y viola a la mujer. Ésta moviéndose como licuadora encima del asaltante, el marido reclamando: “So china mañosa, como conmigo no te mueves así”, y ella respondiendo: “es que quiero quebrársela al desgraciado” – y riendo como locos – ¡Que buena jajajajajajaja!-. Y la noche fresca propiciando tan divertido encuentro.
Y de nuevo yo pensando en ti Kelita – Mi imposible y gran amor –. Volviendo a pensar en Dylan Axel. Seguro que no podría soportar su ausencia. Pero la noche daba para más Y yo pensando cómo escribir esta crónica que tiene tantas “Y”, pero con la virtud de ser inolvidable vivencia, a tal punto de exigirnos repetirla, con el encargo expreso de organizarla yo mismo. Y de nuevo tú Kelita, y Dylan Axel, mi incierto futuro, y tantas cosas más que contar…

martes, 3 de noviembre de 2009

LAS NOCHES ROCKERAS DE BREÑA


Eran los inolvidables años ochenta cuando decidí “conquistar” la capital. El pop y el rock anglo sajón estaban en su apogeo. El rock en español recién hacía su entrada y sólo Miguel Ríos y Charly García sonaban en la novedosa FM radial. Había terminado la secundaria y con las hormonas a full, llegué a la casa de mi tía Faz en el jirón Recuay de Breña. Todo prometía. El plano de Lima metropolitana que había conseguido me indicaba que tomaba la avenida Venezuela ya estaba en el centro. Como en las películas que había visto, me alucinaba viviendo mi despertar sexual con chicas superadas de la capital. Sin embargo no contaba con la rigidez de la tía Faz (QEPD), una solterona gorda que nos hacía rezar (a mi primo Moshe y a mi) desde las seis de la mañana.  La  Lima anhelada, l.a de las noches al estilo “Avenida Larco” de Frágil, sólo la escuchaba desde mi cama. La tía colocaba un tremendo candado en la puerta y a dormir. Con sus grabadoras a todo volumen y cantando en inglés, los vagos, “embalados” por su ron y su marihuana, se apoderaban de la cuadra a partir de las once. No eran asaltantes, ni esos pandilleros atorrantes de hoy que te matan por un par de zapatillas. Lo suyo era la juerga. Nunca conocí al loco que se sabía las letras de “Honestidad” de Billy Joel, “El Año del Gato” de Al Stewart y “Hotel California” de The Eagles. Sólo los escuchaba llamarse por: “El Chavo”, “El Mario”, “El Dennis”, etc., etc., y algunas flacas como “La Claudia”, “La Shirley”. Se quedaban hasta la madrugada y se levantaban al medio día. Recién a golpe de las seis sacaban sus tablas skatebol, mientras esperaban que la gente se vaya a dormir para irrumpir con su música y su bullicio. Eran bacanes esos locos. Yo sólo los alucinaba e imaginariamente me sentía uno de ellos. Aguanté nada más que seis meses en la casa de la tía Faz. Un día me salió algo de la rebeldía que seguramente ellos alimentaron y planifiqué  mi fuga de esa prisión nocturna. Esperé quedarme solo, acomodé mis cosas y me marché a Comas donde mi tía Jesús. Allá todo fue diferente. Las noches eran silenciosas. Hubo otro tipo de vacilones que contaré en otra historia, pero los rockeros nocturnos de Breña fueron insuperables. Su ruido musical quedó en mi memoria para siempre. A veces pienso que aún siguen allí dando vida a esa calle inolvidable que yo sólo disfrutaba auditivamente. Haz click para ver video: HOTEL CALIFORNIA (The Eagles) http://www.youtube.com/watch?v=3afiWbRGjK8