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sábado, 5 de abril de 2014

EL VESTlDlTO BLANCO



Él besó su vestido de blanca seda en la parte que da justo al pubis. Lo hizo con la más tierna devoción y también con emocionada gratitud. No había ningún halo de malicia. Apenas tenía trece y ella quince. Mientras se embriagaba con el angelical aroma de la nívea seda del vestido, experimentó la más profunda y abstracta elevación mística. Ansiaba quedarse a vivir ahí para siempre, embelesado en ese paraíso donde desaparecían los miedos y las culpas. Sintió detenerse el tiempo, y ni siquiera se percató de las manos de ella, que acariciando su cabello, le decía que debía irse. Tuvo que tomarle el rostro suavemente, y de paso alcanzar a ver las lágrimas en sus ojos rojos. Luego sintió que su fino vestido también estaba humedecido, pero no sólo de lágrimas. Entre avergonzada y feliz, se marchó a su casa y besó dulcemente el vestidito en la parte húmeda. El se lavó la cara en un caño y tuvo la hiriente sensación que ya nunca volvería a ese cielo de esa idílica inocencia. De ese entonces le viene la obsesión por el color blanco en la ropa femenina. Pero eso es poco, de ese entonces también le vienen las ganas de llorar cuando ve a una chica con vestido de seda blanca...

CULPA E INOCENCIA

A pesar de los años sigues tan vigente como si ayer te hubiese conocido y amado. Tu ángel restableció la inocencia en mi, convirtiendo el sexo en un accesorio prescindible, e incluso trivial. Nuestro idilio se edificó de miradas, risas, divertidas pláticas y aquellas caminatas donde tu mano era el premio más grande por "haberme portado bien". Incluso me encantaba como me regañabas tiernamente. Sin embargo, algo se quebró aquella noche en que ya no resistimos al impulso de "adultas" caricias. Entonces te marchaste triste a tu casa y yo confundido a la mía. Habíamos trasgredido la frontera de la pureza de nuestros ojos y la culpa se instaló como una estaca en el corazón. Te alejaste de mi dejando ese vacío que hoy trato de llenar como una redención a mi alma huérfana de tu encanto. Por ello, a estas alturas pienso que (al menos entre nosotros) el adiós es una pérdida antes que una ausencia. Pues un día nos conocimos y comulgamos en una misma sensibilidad que nos sacó de la pobreza de la realidad y creó para nosotros un maravilloso universo construido de inocencia...
Se ama para mañana tener hermosos recuerdos. Aunque lastima un poco, es lindo evocar momentos y emociones bellas. Con el tiempo el corazón se vuelve generoso y no pide retribución a cambio, pues es feliz en los confines de los sueños y de las nostalgias...

domingo, 30 de marzo de 2014

SOBRE ALUMNAS PREFERIDAS

Llegó una tarde de noviembre -Vengo a despedirme - fueron sus palabras – Me voy a casar y me iré a vivir a Trujillo -. La miró, y ya era toda una mujer y más bella aún que en sus años de estudiante. Hacía siete años que había terminado la secundaria, después de tenerlo como profesor de filosofía desde segundo grado hasta quinto (cuando él recién había salido de la universidad). Comenzó haciendo de su “secretaria”. Llegaba impecable al colegio y oliendo a perfume de bebé. Si alguna vez tengo una hija  será como ella se había dicho más de una vez, encantado por su fino e irresistible exceso de confianza para con él. Pero la niña de segundo grado poco a poco fue convirtiéndose en la jovencita de cuarto, y (como no podía ser de otro modo) llegó a enamorarse y a sufrir los primeros desgarros afectivos. Entonces su rol pasó a ser el de consejero sentimental, logrando finalmente hacer de ella una chica con autonomía y con las ideas claras sobre lo que quería hacer en el futuro. En los últimos años ya casi eran amigos, aunque ella nunca perdió esa frescura y esa sutil coquetería que lo sacaban de quicio y le cuestionaban su vocación docente. Las cosas se complicaron el día de la fiesta promocional. Era la más radiante de las alumnas, y lo peor de todo era consciente de la ofuscación que provocaba en su formalidad de profesor que despedía a sus estudiantes con un emotivo discurso. Bailó con ella unas piezas al inicio de la fiesta y se tomaron fotos que conservó por mucho tiempo. Él estaba feliz. Se divirtió con casi todas las alumnas, y se tomó unas cervezas con sus agradecidos alumnos. Avanzada la fiesta, las amigas del grupo de ella lo llamaron y al final los dejaron solos bailando. Ya era de madrugada y la mayoría de padres se había retirado. La cerveza comenzaba a hacer su “trabajo”. Ambos se miraron, rieron sin saber que decirse. El JD puso salsa sensual y su cintura moviéndose sensualmente entre sus manos terminó por derribar sus últimas defensas de corrección. La llevó de la mano a un ambiente apartado y la beso sin que ella se oponga. Total, ya no era su alumna, pensó. Sin embargo, luego se percató de su "inconducta" y trató de recobrar el aplomo. Le pidió disculpas. Trato de explicar de mil maneras ese “impulso”, pero ya era tarde. Sus amigas reían con la complicidad de labor cumplida. Se despidió de todas ellas, sintiendo que había atravesado una barrera muy peligrosa y no volvió a comunicarse con ella por varios meses. No obstante, aclararon el tema después de una larga conversación y continuó la amistad. Se comunicaban con frecuencia, hasta que ella le dio la mala noticia de su matrimonio…
Y ahora tenía que afrontar la despedida. La aconsejó cariñosamente y le deseó lo mejor. La abrazó fuertemente al despedirse y por segunda vez perdió la fuerza de voluntad. El perfume que se había puesto era el mismo de la fiesta y sintió que no habían pasado siete años, y sucedió lo que tenía que suceder. Pero los detalles los guardó en su corazón como tesoros inexpugnables para nadie. Por ello ahora que escribía sobre ella sintió un poquito de paz en su alma…

sábado, 29 de marzo de 2014

DERROTADA REBELDÍA

Esta noche trato de poner un poco de luz a los hechos y ensayo esta teoría. En algún momento, y por mi culpa, se levantó la barrera, el hielo, la desconfianza y comenzaste a tomar distancia. Lo demás era inexorable. Encontrar motivos para soslayarme sutilmente, y pericia en esas lides no te falta.
El nonato amor que surgió de pláticas divertidas e interminables pende ahora de un hilo. Lo virtual funcionó a la perfección, pero la realidad material no cubrió tus expectativas. Y hoy aquí sin saber en que matar el tiempo. Con el sabor ácido de la derrota. Con la implacable espada de la renuncia sobre mi cuello, y con el corazón empequeñecido por el miedo.
Debí conocer más sobre tu historia y no confiar en la intuición. Qué desgarros emocionales tapiaron tus afectos hacia los hombres. Qué lágrimas agotaron tempranamente tu confianza en las miradas que se atrevían a ahondar en tu alma.
Debí cultivar mucho más tu sensibilidad hasta hacerla sintonizar con mis afectos. Me apresuré a celebrar las nacientes compatibilidades como si eso bastara para conquistar a una chica como tú. No puse atención a tus palabras. Subestimé la hondura de esa escéptica frase "He perdido la fe". Pensé que era fácil domesticarte como lo hizo el Principito con el zorro.
Ahora estoy inmovilizado. Sintiendo como la inmovilidad senectud ataca a mansalva esa mi rebeldía que había adquirido brillo apenas te conocí. Sin la decisión para dar el paso final. Insoportablemente dividido entre tu dulce sonrisa que nutre la vida, y el debilitado orgullo que me impele a destruirlo todo. En medio de este caos lacerante, con las ganas apenas de escribir algunas líneas como luces de bengala de mi naufragado ser. Mirando el cielo con la agonizante esperanza de alcanzar a ver a mi estrella...

viernes, 21 de marzo de 2014

MUJER DE FUEGO

Seguramente comencé a amarte,
en la misteriosa abstracción
de alguna heroína de novela, 
quien cada medianoche,
febrilmente despertaba mis sueños; 
o quizá en la sexi protagonista
de un thriller amoroso 
que invitaba a fantasear. 
No lo sé. 
Pero existías pre ardiente,
antes de que te materialices,
con esa tu embriagadora piel, 
que mis manos ansiarán 
hasta la inmovilidad de la muerte. 
Y te declaré mi amor, 
cuando llegaste envuelta en la frescura,
del vestidito de tu púber hermana,
pintado de fresca primavera, 
que alegremente jugaba con el viento. 
Y me dijiste "NO" con esa inexpugnable risa,
que no admitía insistencias. 
Entonces te seguí buscando, 
en la mirada sacrosanta
de otras redentoras samaritanas,
pero sin la invitación a pecar de tus labios. 
Ahora pienso que tenías el poder 
para decidir mi desdicha,
con sólo negarme tus besos.
Ahora salgo a la calle y te busco. 
Te descubro entre la multitud 
y vuelvo a poetizarte con la mirada, 
pero TÚ, indiferente y altiva, me dejas, 
con la huérfana sensación
de lo ajena que nos resulta
la inmortalidad de las divinidades.
Por ello esta noche, vuelvo a celebrar 
el nácar del tesoro de tus muslos,
dueños de la absoluta hermosura,
prohibida para mis anhelos post primaverales; 
y también vuelvo a recrearte, 
con la radiante sensualidad, 
que en mí se convierte en desgarrada quimera,
de mi alma huérfana de tus labios...

miércoles, 19 de marzo de 2014

NOSTALGIA DE PASIÓN

... Y entonces te amé mientras caminaba
en busca de sueños recónditos, 
invulnerables a la muerte. 
La frescura de tu aliento 
me devolvió a la esperanza terrenal 
nutrida de tu piel suave y ardiente. 
Y quise esclavizar tus labios, húmedos y tibios. 
Quedarme con ellos, 
para liberarme de la abulia de mis días grises 
por la tragedia de tu no existencia. 
También quise perennizar 
tu voz, suave arrulladora de mis miedos. 
Insaciable yo del fuego de tu cuerpo,
indescriptible oasis de mis sentidos,
con el terciopelo de tus muslos. 
Y fue así que le diste cielo a mis mañanas, 
antes presurosas por el vano deber 
de enajenar el tiempo. 
Luego esperar la noche, 
cuando hacías que beba del pozo de tu pubis, 
soberano absoluto de mis plegarias de amor. 
Me ofrendaste todo en jornadas primaverales, 
que hoy rememoro tu estadía, 
en este mi mundo vuelto a la vida, 
por el sólo y divinizado toque de tus manos en mi piel, 
que hoy sólo imploran tu nombre... 

viernes, 6 de abril de 2012

DULCE NOSTALGIA DE TI

Hace tiempo que no se nada de ti. Quiero decirte que sólo puedo sentir gratitud por todo lo bello que me hiciste pasar. Fui inmensamente feliz contigo y estoy seguro que nunca viviré momentos tan maravillosos como los nuestros. Jamás te conté como preparaba mis viajes a Lima y la ansiedad por verte que crecía a cada minuto. Jamás dormía en el ómnibus, pues sólo quería que el tiempo volara para tenerte entre mis brazos. Nunca cerraba los ojos cuando estaba contigo porque no me saciaba de mirarte y cuanto más te contemplaba, más ganas tenía de acariciarte y besarte. Podían pasar horas y horas y no quería que te separes de mi. Ahora entiendes porque me enojaba cuando tardabas en llegar, pues esa habitación sin ti perdía todo su encanto. En cambio cuando llegabas, recuerdas como me arrojaba sobre ti, más hambriento de amor que nunca. No encuentro las palabras para describir como tocaba el cielo con cada una de nuestras locuras. Cada milímetro de ti era el paraíso para mí. Desde el aroma de tu cabello hasta la sensualidad de tus pies. Adoraba todo lo tuyo y no quería separarme ni un momento. Ahora realmente puedo afirmar (como dice una canción medio cursi) que contigo aprendí a amar y siempre me preguntaré qué obra buena había hecho para merecerte a ti, tan angelicalmente dulce y tan ardientemente sensual. Aunque siempre lamentaba no haberte conocido antes, trataba de disfrutar este grandioso amor, algo tardío, pero tan deslumbrante. Siempre tuve parejas nobles, pero ninguna llegó a enloquecer mi corazón como tú. Ahora sólo vivo de recuerdos, y aunque te extraño un montón, me reconforta comprobar que iluminaste mi vida. Pintaste de colores mis vivencias y cuando muera, podré evocarte tan vivamente y sobre todo podré decir como pocos “FUI UN HOMBRE FELIZ”

miércoles, 26 de octubre de 2011

EL DESCUBRIMIENTO DE LA MELANCOLÍA

Quizá la primera sensación de desolada orfandad, aquella que engendró a las demás, ocurrió a los 10 años. Habían pasado unos cinco  desde que habíamos dejado la casa hacienda, ubicada en medio de frutales y sembríos, para ir a la ciudad a estudiar.
El día en mención había muerto mi abuelo Gilberto,  y me encargaron ir a avisarle a mi papá que aún trabajaba en ese lugar.
Cuando llegué contemplé los enormes cultivos tratando de buscar los bellos recuerdos de mi niñez, como cuando mis hermanos me habían  construido un barco con una mitad de cilindro cortada a lo largo. Era espectacular sentirme un capitán de mar a bordo de mi navío aquellas mañanas de sol en medio de las plantas de higos y ciruelas. Pensé recuperar esas alegres sensaciones, pero el canal aquel agonizaba totalmente seco con algunas malezas y espinas. Los frutales también se habían secado. En ese entonces no sabía aquello del abandono y de la crisis de la agricultura. Sólo sentía que me habían robado esos momentos inolvidables, cuando corría  y jugaba con mis primos y hermanos.
Es posible que la muerte del abuelo, sobre la que no quería pensar, haya influido  sobre mi percepción del campo (Freud y el inconsciente de nuevo). El hecho es que lo recorrí durante casi una hora buscando una sola de las imágenes de esa desbordante etapa. Las lomas donde buscábamos caracoles y chaquiras habían sido barridas por niveladoras. Ya no estaban las gallaretas que King (el noble pastor alemán que un día me salvó de ahogarme), solía cazar y traerlas vivas. Caminé y caminé solo y cabizbajo. Algunos trabajadores me reconocieron, pero no se atrevieron a hablarme, ni yo a ellos.
Esa aciaga mañana sollozaban mis más dulces vivencias en medio del silencio de la contemplación de sus ruinas. Sin un motivo para la festiva  fantasía busqué a mi padre y le comuniqué la trágica noticia. Él era fuerte, o al menos, procuraba aparentarlo frente a nosotros. Regresamos juntos a la casa. Seguro que alcanzó a ver la soledad que me invadía. Pero nunca preguntaba nada. Sólo nos compraba cosas. Unas golosinas y unos refrescos me distrajeron un momento.
Hubiese querido que me abrazara y me dejara llorar en su hombro, pero también yo había aprendido a aparentar que “todo estaba bien”. Sucedieron muchas cosas en las exequias de mi abuelo, que no revelaré por ahora. Lo que verdaderamente importa es que ese día conocí la melancolía existencial que me acompaña desde entonces.
Pasaron muchos años. Amé más de una vez y también me amaron, pero esa  actitud de ausencia o de vacío, que Patty fue la primera que entendió (y desconcertó a Kelita años después), me echó a perder bellos momentos. Comencé a escribir para encontrarle un cauce a esa tristeza estructural (el concepto es forzado). Y aquí estoy ahora esperando que Dylan Axel vuelva del colegio. Algunas veces (quizá es mi idea) pareciera que se queda mirando al vacío por unos segundos y me reconozco en esa mirada. Entonces lo abrazo y lo hago reír a carcajadas. Sólo en esos momentos siento que puedo recuperar (o inventar)  mis más bellos recuerdos de infancia…         

domingo, 11 de septiembre de 2011

VEN, SOL DE PRIMAVERA

El sol es la fuente de vida por excelencia. La frase es más que un clisset. Es la disposición gratuita y grandiosa de tanta energía que Dios o la naturaleza nos ofrenda. Sólo es comparable con el afecto de los ángeles que han guiado nuestra vida. Por eso cuando el desamor se instala junto al frío el alma se debilita y finalmente enferma. Pero cuando falta el sol, también el cuerpo se siente mal. Algunos inviernos suelen encontrarnos sin la ternura de una mirada de mujer y hacen presa fácil de nosotros. El frío, la humedad y el ambiente gris de esos tiempos (como ahora) se cuela por nuestros poros contaminando nuestros pulmones que se defienden a punta de fiebre y de tos. Eso es tremendamente aburrido e insoportable cuando no se marcha en varios días.
Por eso hoy la resaca política y la resaca post resfrío están haciendo estragos en mi. Cuando parece que el alivio inunda mi mente y mi organismo, un nuevo decaimiento me devuelve a un estado donde la paciencia y el optimismo ya perdieron mucho terreno. Ahora entiendo a cabalidad que no hay nada más grandioso que gozar de salud. Todo lo demás es pasajero y manejable. En cambio las dolencia son persistente y van gastando poco a poco, pues nadie es capaz de llevar una vida tan marchita.
Como las aves o como las plantas, TE NECESITO SOL AHORA QUE EL INVIERNO SE TORNA CRUEL...

martes, 30 de agosto de 2011

"SANTA ROSA" Y LA ESPERADA VENGANZA



Era el segundo año que era elegida para representar a Santa Rosa de Lima. Nada tenía que ver el hecho de que se llame Roxanna. Simplemente era la que más se parecía a la descripción de la santa limeña. Blanca, chaposa, cabellos castaño muy fino (le decían "cabello de ángel"), y además esbelta. El jefe de la policía, organizadora de la ceremonia, no pudo estar más de acuerdo. Nosotros la mirábamos como inalcanzable por bella y casi hasta por santa.
Cuando aún era niña vestía el uniforme más impecable, incluyendo sus zapatitos muy bien lustrados y olía a colonia de bebé. En ese entonces pude haberla cortejado, quien sabe conquistado, pero no le di importancia. Cuando creció, ya fue más difícil. Los muchachos más grandes y populares de la escuela ya la perseguían, y ya no había espacio para mí. Antes de su pase a las "ligas mayores", recuerdo una historia muy triste. Celebrábamos algo en el colegio y bailábamos casi obligados por la profesora. Pero no tenía el valor de sacarla a bailar. Temía que me fastidiarían los muchachos, pues sabían que me gustaba. Sin embargo, hice algo muy tonto. Le mandé a regalar con un amigo una pulserita que le había robado a mi hermana mayor. No era de oro, pero sí la única que ella tenía. Creí enviarle una señal para que salga a bailar conmigo - cómo si bastara con eso -. El hecho es que nunca bailamos y hasta ahora lamento mi falta de valor. Desprecio al chiquillo tonto y temeroso que fui. Bueno la historia de la pulsera terminó muy feo. Alguien le contó a mi hermana que ella (Roxanna) tenía su pulsera y me obligaron a pedírsela. Vaya lío. La profesora en persona se la pidió, no sin antes jalarme las orejas frente a todo el mundo. Creo que en ese momento conocí descarnadamente lo que era el odio. Quise estar muerto para que todos se dieran cuenta del daño que me hacían.
Hubo otros sinsabores más en la escuela primaria de La Matanza. Roxanna se puso más linda y siguió representando a Santa Rosa. No tardó en tener enamorado entre los muchachos grandes.
Es feo reconocer esto, pero dicen que la vida (como para probarnos) siempre da una oportunidad para ajustar cuentas. Terminé la primaria y me vine a Piura. En la zona brava de Castilla a golpes me "avivé". Terminé la secundaria en el "glorioso y leal San Miguel". Más tarde ingresé a la UNP. Cuando iba en el tercer ciclo, ella también ingresó, pero con la desventaja de todo "cachimbo" de provincia. Me la encontré y su actitud para conmigo era casi de sumisión. Seguía igual de bonita, pero entre tanta tantas chicas jóvenes y bellas, la suya se opacaba - ya no había Santa Rosa que representar-. Conversamos un momento, pero hice algo ruín y sólo lo cuento para liberarme de la culpa. Le dije que me espere en el paradero y nunca llegué. No fue la única ocasión que la dejé plantada. Me escondí de ella más de una vez. Sentía innoble satisfacción en ver su carita triste y preocupada por no encontrarme. Llegué a pensar haberla hecho "pagar" con exceso sus desaires en la escuelita, hasta que tiempo después me contaron que había dejado la universidad para casarse con alguien acomodado. Inexplicablemente - o creo que nunca me saqué la espina - sentí dolor y rabia, y me arrepentí amargamente de mi comportamiento con ella. Ahora me tocaba pagar a mi por la maldad de mi venganza...

jueves, 25 de agosto de 2011

LUCHANDO POR NO MATAR LOS SUEÑOS

El campo, el mar, un corazón que ama,
arrullado por una canción de Serrat.
La belleza del amanecer,
la frescura de la mañana, l
la ensoñación de la tarde,
y el cielo estrellado
en una noche cómplice de amor.
Una vida libre para viajar por las cumbres
de una montaña  andina,
o por los desiertos
de una franja que besa al mar.
Diez libros para leer
y una laptop para escribir.
Todo eso, para comenzar,
desde ahora.
No cuando la senectud
cercene las ansias de soñar.

Y es que el tiempo 
es el más grande tirano del hombre. 
Se lleva sus sueños, 
sus ideales y hasta sus amores. 
Ese tiempo tejido de almanaques 
que es como un despeñadero, 
hacia el cual nos dirigimos inexorablemente, 
con casi todas las cosas a medio camino, 
o aún sin empezar. 
Como mi padre 
que sólo deseaba su granja en el campo 
para criar animales 
y escuchar las noticias todas las tardes. 
La pobreza y la salud le cerraron el paso.
 Y ahora, ésta mi vida,
luchando entre la renuncia
y la última batalla por un amor.
La angustia de no poder reconciliarme
con la plenitud de un misticismo, 
liberado de la tormentosa pasión.
Rebelándome, sólo para no envejecer.
Buscando una sonrisa de niña buena
para ahuyentar los sin sentidos.
Abrazado a la inocencia de dos hijos divinos,
y a la música que nunca envejece,
púes al tiempo  venció.
Todo este vendaval de furias y de penas.
De quimeras que aún pueden refugiarse
en el inexplorado mañana,
aquel que atesora una felicidad, 
sólo vislumbrada algunas noches
de miradas y besos virtuales.
En suma un universo aún por inventar,
e imposible de alcanzar.
Una vida, una muerte,
una paz, y un amor,
que siempre habitará en el corazón... 

viernes, 19 de agosto de 2011

CUENTO DESDE EL FUTURO

Corría el otoño del 2025 cuando Dylan Axel conoció (a través del chat) a Alice y se enamoró de ella. De tanto escuchar las historias que su padre escribía en su laptop, había aprendido a crear relatos mucho mejores que los de éste. No era extraño entonces que descubriera que Alice se parecía a sus personajes. Le impresionó su frescura para tomárselo todo en broma. Percibió inmediatamente una gran sensibilidad, reflejada en su rostro y en su voz de niña buena. La sintonía entre sus almas fluyó de manera tan natural que ambos se sorprendían de su compatibilidad. Podían conversar casi de todos los temas, y aunque siempre terminaban bromeando, cada día aprendían algo nuevo, aniquilando por completo de su diccionario la palabra aburrimiento.

Fue así que la convenció para conocerse personalmente. Era bella, tal como aparecía en la foto del perfil de su cuenta. Comieron helados, y volvieron a reír de la gente y de sus convencionalismos. Siguieron encontrándose de vez en cuando, e incluso se extrañaban mutuamente cuando pasaban muchos días sin verse. Dylan Axel lo tenía todo claro, lo que más lo movía era la fuerte atracción hacia Alice. Muchas veces se presentó la ocasión propicia para plasmar en un beso lo que sentía por ella. Hubo muchos intentos, pero siempre un “mañana conversamos en el chat” era el epílogo inevitable de cada encuentro. Todas estas fallidas tentativas inspiraban apasionadas historias que se acumulaban en su blog.

Estaba a punto de perder las esperanzas de conquistar el corazón de Alice cuando sucedió el prodigio. Una tarde mientras escuchaba canciones de Serrat, un trovador español que su difunto padre adoraba, unas imágenes, difusas pero intensas invadieron su corazón. Sintió la voz de su “viejo”, cuando de apenas dos años, le narraba cuentos infantiles inventados por el mismo. Volvió a ver personajes que hicieron mágicos sus primeros años. Elefantes, leones, caballitos, vaquitas y hasta un águila cobraron vida nuevamente.

No obstante, tardó unos días para entender el mensaje que le enviaba su padre para ayudarle a conquistar el amor de Alice. Tenía que despertar en ella al niño (o la niña) que todos llevamos dentro. Entonces Dylan Axel comenzó a escribir historias infantiles pobladas de verdes campos, de alegres aves que cantaban al amanecer, del sol que se enamoraba de la luna, o de las estrellitas que jugaban a las escondidas. En medio de estos bellos escenarios siempre destacaba la bella princesa (ella) rescatada por el valiente caballero (él). Sólo faltaba hacer vida estas emociones infantiles. Un día la invitó a ir al campo. Jugaron y corrieron hasta cansarse como niños. Por fin encontraron aquella honda felicidad de dormitaba en su inconsciente. Representaron las historias y los personajes que Dylan Axel había inventado en sus cuentos. Sin darse cuenta, en un momento terminaron abrazados y mirándose a los ojos. Ella sonrío, entreabrió los labios, y él por fin pudo besarla…

miércoles, 10 de agosto de 2011

LA REUNIÓN DE LOS "POETAS"

...Y yo tomando más vasos de cerveza, y tomando también anti depresivos. Escuchando rock de los ochenta que pedimos expresamente – Chin Chin anda diles que pongan rock en español - y otros giles (que no se atrevieron a solicitarlo) bailando.
Y yo pensando en ti Kelita, extrañándote y enviándote mensajes porque estaba seguro que tu ternura altruista haría que me respondas. Y Jorge Gonzales cantando “No te pares frente a mí, con esa mirada tan hiriente. Puedo entender estrechez de mente, soportar la falta de experiencia, pero no voy a aceptar, ¡Estrechez de corazón!..”. – Oe Chin Chin, esa canción la escribió el pata para la hembrita del guitarrista a quien atrasó – Cuándo no, yo queriendo demostrar que sabía de música y Chin Chin, generando la reflexión – Oe Luz, Mirtha, ustedes creen que exista la estrechez de corazón – y ambas respondiendo casi a coro – No sé, pero hay otras estrecheces jajajajajaja-. Y de nuevo pensando en ti Kelita y pensando en Dylan Axel que debió irse a dormir esperando que llegue a contarle el cuento del león, el elefante y la vaca, inventado por mí mismo.
Y de nuevo - ¡Salud!, ¡Por la amistad! – y el licor subiéndose a la cabeza y – la música está buena muchachos, bailen pues – Y bailando Losing my Religion de REM y explicando – Mirtha, esta canción habla sobre la crisis existencial y la pérdida de la fe – de nuevo, yo erudito en la música.
Pero, insisto Kelita, mi mente y mi corazón estaban contigo, aunque la risa y la conversa estaban buenas. Y la sierra, el campo, las vacas, la propiedad de las tierras. Todos anhelando volver a la naturaleza, y hasta el “negro del Ingenio”, para volvernos a reír.
Y yo extrañando a Dylan Axel. Con el tétrico temor de que su mamá se lo lleve a la casa de sus abuelos, pues las cosas se ponían muy difíciles. Con una separación cada vez más cercana y un matrimonio sostenido precisamente por la grandeza de Dylan Axel.
Y tomando más cerveza, pidiendo agua para tomar más antidepresivos, antimigrañosos, hepa protectores, anti inflamatorios y toda la farmacia que cargaba encima, cuando la verdadera enfermedad estaba en el alma. Pero esa noche había que reír, pues era la primera vez que se juntaban los “poetas” del facebook. Y Luz contaba: – un choro asalta a una pareja y viola a la mujer. Ésta moviéndose como licuadora encima del asaltante, el marido reclamando: “So china mañosa, como conmigo no te mueves así”, y ella respondiendo: “es que quiero quebrársela al desgraciado” – y riendo como locos – ¡Que buena jajajajajajaja!-. Y la noche fresca propiciando tan divertido encuentro.
Y de nuevo yo pensando en ti Kelita – Mi imposible y gran amor –. Volviendo a pensar en Dylan Axel. Seguro que no podría soportar su ausencia. Pero la noche daba para más Y yo pensando cómo escribir esta crónica que tiene tantas “Y”, pero con la virtud de ser inolvidable vivencia, a tal punto de exigirnos repetirla, con el encargo expreso de organizarla yo mismo. Y de nuevo tú Kelita, y Dylan Axel, mi incierto futuro, y tantas cosas más que contar…

martes, 9 de agosto de 2011

CAMINATAS VESPERTINAS


Esta tarde he caminado por la ciudad buscando una sonrisa que me devuelva al edén de mis días de niñez. He mirado rostros de toda condición y he reído como un orate de las prisas y de los temores de la gente que nunca descubrirá el placer de caminar o imaginar.
Esta tarde me he dejado llevar por mis pasos buscando ese estado de sosiego donde la fantasía se convierte en brillante realidad.
Esta tarde he bendecido este otorgado don de ver más allá de los ojos, y constatar de nuevo, que para ser feliz sólo se requiere mirar en la dirección correcta. He contemplado, por ejemplo, los frondosos y verdes árboles que acogen amorosamente a seres con el cuerpo y el alma agotada.
Esta tarde he visto a los niños trabajar (o jugar). Unos cargando su producto o su herramienta, que llevará el pan a su familia. Otros correteando con sus padres, construyendo tempranamente bellos recuerdos de infancia. Ambas realidades me han despertado encontradas sensaciones sobre la injusticia que hemos instaurado en el mundo.
Esta tarde he oxigenado mi alma para varios días de calma y he retornado a jugar con Dylan Axel. Volví (con Mercedes Sosa) a agradecer a la vida, e invadido por el sueño he contemplado el paraíso de Dios y de Marx. Esta tarde ha podido ser completa de no ser por ti, mujer, experta en hacerme sentir tu ausencia. A pesar de la quietud, he extrañado tu sonrisa que cuando falta, como una ráfaga, convierte mi calma en orfandad. He pensado sí el poder otorgado por mi corazón a tu mirada es signo de poesía o debilidad.
Esta tarde se abrió una de aquellas ventanas, en las que se alcanza a ver otro mundo, con una aureola de paz, pero que no era el mío. Pues mi destino se marcha tras tus pasos como el tardío ciego tras las la luz perdida. Mi esencia de animal unido a la naturaleza, o de abstracto querubín liberado de pasiones, fue arrebatada por el fuego divino (el tuyo) de unos besos que se llevaron mi inocencia, pero me otorgaron el elixir reservado a las divinidades. Me ofrendaron el celestial éter, pero también la angustia que los hombres llaman soledad.
Esta tarde, ángel de mis divinos sueños, no estuviste conmigo, y aunque tu sonrisa siempre la llevo en mi alma, nada remplaza tu presencia viva y sonora, tus suaves y delgadas manos que a mi corazón enajenan. Esta tarde, Princesa.., a quién engaño, la gran ausente fuiste tú...
 

NOCHE QUE PRELUDIA UNA DESPEDIDA


Mujer de mirada traviesa, no quiero despedirme de ti,
antes  que termine la noche. 
Sé que nuestros caminos se bifurcan en senderos inalcanzables. 
Que nuestras vidas avanzan con una historia familiar,
donde las contradicciones y los desgarros son la constante,
y el sosiego  la excepción.
Mujer de inspiraciones inocentes
como la mirada de un niño,
o de apasionados pensamientos,
 que apenas se pueden sublimar en palabras. 
Musa otorgada a mi pluma, 
cuando el sin sentido ya comenzaba a hacer estragos en mi alma.
No quiero despedirme de ti sin antes abrazarte
y atesorar ese momento en la antología de mis recuerdos de suprema dicha. 
Donde me sentí un dios pequeño,
pero con los poderes de un hechicero mayor.
Mujer que ahondaste en los miedos de mi alma,
pero también en sus elevaciones místicas. 
Ve y prepara un cofrecito en tu corazón
donde mi amor pueda descansar,
incinerado por los imposibles que engendran melancolía.
Perdona mujer la tristeza que no le hace juego a tu fresca sonrisa,
pero no sé por qué, esta noche la siento de material despedida.
Porque  nos queda la dulzura íntima y solitaria de los sueños,
donde las quimeras se tornan  realidad.
En ese mundo de estrellas y de fresca arena de playa,
junto al océano de mis fantasías,
ahí te esperarán mis besos,
mujer creada por la perfección del más hondo amor...

martes, 2 de agosto de 2011

TU DULCE VOZ

Juan Gonzalo Rose escribió un hermoso vals titulado "Tu Voz". Algunos de los más bellos versos dicen así: "...Tu voz, tu voz, tu voz, tu voz, existe. Tu voz, tu dulce voz, tu voz persiste. Anida en el jardín de lo soñado. Inutil es decir que te olvidado...". Mi padre solía escucharlo con devoción ante mi absorta mirada. Ayer recién comprendí el sentido de la trémula inspiración del poeta. Éste hablaba de una voz de mujer que significaba todo para él, su dicha o su tristeza.

Hace pocos días una voz de niña agrandada, o de niña traviesa, dependiendo de su ánimo, me remitió de golpe a esa bella letra. Y es que el teléfono puede ser el gran invento que anula las distancias, pero para Juan Gonzalo (y para mi), sí no traen la presencia auditiva de una bella mujer, pierden todo su poder y utilidad.

Siempre he tenido debilidad por las voces femeninas y algunas veces me he llevado decepciones tan fuertes que han sembrado la desconfianza en mi. Pero la mujer que entona la más bella canción en mis oídos la contemplé en la pantalla antes de escucharla. Era bella y confieso haber pedido al cielo que su voz fuese dulce, y el milagro me fue concedido.

Lo proclamo y lo reivindico. Hay una voz que es música celestial para mis oídos. Que acelera mi corazón cuando la escucho, y que también me deprime cuando está ausente por mucho tiempo. Esa voz (a veces de niña mala), tiene inherente el poder de destruirme con una sola palabra sí se lo propusiera. No obstante, puede en un segundo, arrullarme tiernamente el corazón con una dulce frase.

Es posible que en un futuro y lúgubre momento, mis oídos queden huérfanos de esa angelical melodía (ya ha estado a punto de suceder). Es posible que, de llegar ese aciago día, pase el resto de mi vida buscando otra voz similar. Es posible que mañana el teléfono enmudezca de pura pena por su ausencia. Entonces me aferraré a las canciones que me la recuerden. Pero no seré tan desdichado al fin y al cabo, pues me ensoñaré en la dulce nostalgia y cada noche cuando duerma escucharé "su dulce voz"...

SON LAS TRES DE LA MAÑANA Y EL GALLO NO CANTA...


Son las cuatro de la madrugada y el gallo no canta. Desperté hace una hora, miré a mis pequeños Dylan Axel y Angelina dormir dulcemente, y decidí volver a la compu para escribirte algo. También miré el celular esperando un mensaje, pues tengo la secreta esperanza de que también sueñes conmigo. Pero los mensajes no llegarán, al menos por ahora. No importa. Tómate el tiempo que desees. Quizá es lo mejor. Respecto a mí no debo tomarlo, pues lo tengo claro como el agua. Aunque las cosas son complicadas, vale la pena intentar reconquistarte. Eres de las mujeres que llegan una sola vez para ser amadas. Mientras tanto, seguiré imaginándote y soñándote (si me volviera a dormir en la silla del escritorio). 
Te cuento que anoche, mientras miraba las estrellas desde la azotea,  revisaba el archivo de nuestros recuerdos y escogí uno muy bello. Era cuándo, mitad en juego, mitad en broma, trataba de besarte sin lograrlo y eso te hacía reír a más no poder. Imagínate, si no conseguir besarte era tierno, lo que habría sentido si lo hubiese logrado. Sé que me comprenderás por que te sigo contando estas cosas. Es que no puedo superar esto de quedarme anclado en algunas etapas de mi vida. Pero ya no sufro, sólo un poco de nostalgia me invade, como una caricia en mi loco corazón.     
Qué más puedo decirte. Pues ahora puedo concentrarme mejor y logro contemplarte dormir entre sábanas de seda (eras encantadoramente  exquisita para esas cosas). Quizá no lo recuerdes al despertar, pero tendrás la sensación de una caricia en tus labios. Se trata de la fuerza de mi amor que llega a ti desde lejos. Mientras tanto me seguiré enterneciendo  escribiéndote, y eso me hace feliz. Sucede que el corazón no conoce de estado más maravilloso que sentir que alguien habita amorosamente en sus fibras, aunque ese alguien no pueda (o no quiera) por ahora regalarme el cielo de sus caricias...
Ya lo vez, sigo siendo idealista (y hasta platónico), y rebatiendo a los empiristas que trataron de convencernos que, y cito: "sólo es real todo lo que pasa por los sentidos". Pues se equivocaron, porque  tu voz ha quedado perennizada como celestial música en mis oídos, y tu sonrisa le sigue dando brillo a mis ojos.
Bueno, me despido. Debo volver a la cama, porque, siendo más de las cuatro de la madrugada,  el gallo no canta. Quién sabe sí se olvidó de hacerlo porque también esta soñando con su amada...

viernes, 29 de julio de 2011

EL HECHIZO DEL ARCO IRIS

Miro a través de las pupilas de un arco iris, justo antes de que una llovizna te haga acurrucarte en mi hombro. Puedo ver los siete colores reflejados en tu cabello, como cisnes en un lago marcado por la etérea mirada de Dios. Vuelves tus ojos hacia mi rostro y tus labios se entreabren...para decir que la tarde es bella y te recuerda felices momentos. Retomamos la marcha por calles pobladas de edificios y automóviles. No tenemos prisa por llegar al sacrosanto lecho. Sentir tu cabello húmedo es suficiente privilegio para mi soledad apenas disimulada por mis lentes oscuros. Juego con tu pulgar y mi hemisferio parietal sonríe con dulzura.

Reparo que Benedetti tenía razón cuando decía que la felicidad no estaba en las piedras preciosas de las aguas, sino en los reflejos del sol en las rocas que brillaban en el fondo del lago. Te vuelvo a mirar. No me aventuro a besarte por temor a romper el hechizo de esta profética tarde. Quiero abrazar un éxtasis visual y táctil. Que el encanto de tu cabello en mi rostro y del arco iris en mis ojos se perennice en mi memoria como un paisaje de Van Gogh en un nostálgico atardecer.

Llegamos al lecho de amor. Me miras, te miro, y con una cómplice sincronicidad, nuestros pasos vuelven a recorrer el camino de los siete colores, como si temieran que el milagro se disipe. Ya casi cae la noche. El frío desenvuelve sus brazos. La oscuridad complota. El lecho implora por nosotros. Nos detenemos miramos las estrellas. Apenas rozamos nuestros labios y buscamos nuevamente el refugio del cielo, como si Dios en él nos señalara el camino...

jueves, 21 de julio de 2011

AMAR A UNA MUJER ES HACERLE EL AMOR

Amar a una mujer es hacerle el amor. La frase, aunque redundante y trivializada, posee una fatalidad que llega hasta los huesos. Es la historia de un amigo, quien había llevado (esta historia) con sentido común y un poco de estoicismo. La había asumido como una verdad que no tenía porque ser determinante. El deseo y la pasión hace tiempo que se habían marchado para regresar sólo cuando el alcohol liberaba todas las barreras.

Amar a una mujer es hacerle el amor. No estando ebrio, sino como culminación de un juego de tiernas caricias. Es desear besarla toda para pasar al fuego indetenible de dos cuerpos que desesperadamente tratan de fusionarse en un templo de amor.

Es triste cuando estos impulsos se dirigen sólo hacia otra mujer (real o ficticia). Se anhela entonces llevarla lejos, allá donde el mundo no arroje primeras ni últimas piedras. Como un par de chiquillos entregarse al rito sagrado donde las lágrimas son de perfecta felicidad. Pero no puedes. El deber impone sus reglas, y sobre todo, no tienes derecho a lastimar a otro. Nadie merece sentir el hierro candente del temprano dolor.

Entonces, hay veces que es preferible dejar pasar el tiempo en el matrimonio. Mentalizarse positivamente, pensando que la vida conyugal no es un lecho de rosas. Es dar las instrucciones precisas a cada parte del cuerpo para que ejecute su guión. Es finalmente cerrar los ojos, soñando en un paraíso lejano, y entregarse al mero placer...

lunes, 6 de junio de 2011

¡VUELVE. MIL VECES VUELVE!


Volveré los ojos cuando tus labios no pronuncien mi nombre.
Te llamaré en silencio, entonces, 
las lágrimas ignotas, se desbordarán en mi alma peregrina, 
y te amaré setenta veces siete.
Recorreré nuevamente las calles cómplices en recuerdos. 
Las hojas llevadas por el viento,
tomarán la forma de mis quimeras,
pero ya no reverberan.
Mujer de mis sacras tempestades.
Me amaste sólo cinco veces en la lozanía de un lecho cubierto de ternura.
Pude dibujar con mis labios cada pliegue de tu piel
y eso bastó para embriagarme el alma eternamente. 
Sí, como dicen, el amor nunca muere, 
por qué en mi corazón hay un vacío que tiene tu sonrisa.
Declaro una y mil veces. ¡REGRESA AL PARAÍSO DE MIS ANSIAS!
¿Cómo celebrar el conjuro de la posesión de tu destino?
El tiempo es inexorable y sin el poder del hechicero,
ya es imposible escribir las palabras que vuelen hacia ti,
a humedecer tu piel de diosa por mi creada....
Es terrible despedirme de tus besos para siempre. 
Es lacerante pensar que soy parte del olvido.
Es patético escribir sin conmover uno sólo de los pétalos de tu alma...