viernes, 28 de octubre de 2011
EL CUENTO SIN FIN
jueves, 21 de julio de 2011
AMAR A UNA MUJER ES HACERLE EL AMOR
Amar a una mujer es hacerle el amor. La frase, aunque redundante y trivializada, posee una fatalidad que llega hasta los huesos. Es la historia de un amigo, quien había llevado (esta historia) con sentido común y un poco de estoicismo. La había asumido como una verdad que no tenía porque ser determinante. El deseo y la pasión hace tiempo que se habían marchado para regresar sólo cuando el alcohol liberaba todas las barreras.
Amar a una mujer es hacerle el amor. No estando ebrio, sino como culminación de un juego de tiernas caricias. Es desear besarla toda para pasar al fuego indetenible de dos cuerpos que desesperadamente tratan de fusionarse en un templo de amor.
Es triste cuando estos impulsos se dirigen sólo hacia otra mujer (real o ficticia). Se anhela entonces llevarla lejos, allá donde el mundo no arroje primeras ni últimas piedras. Como un par de chiquillos entregarse al rito sagrado donde las lágrimas son de perfecta felicidad. Pero no puedes. El deber impone sus reglas, y sobre todo, no tienes derecho a lastimar a otro. Nadie merece sentir el hierro candente del temprano dolor.
Entonces, hay veces que es preferible dejar pasar el tiempo en el matrimonio. Mentalizarse positivamente, pensando que la vida conyugal no es un lecho de rosas. Es dar las instrucciones precisas a cada parte del cuerpo para que ejecute su guión. Es finalmente cerrar los ojos, soñando en un paraíso lejano, y entregarse al mero placer...
domingo, 17 de abril de 2011
DYLAN AXEL Y LOS DOMINGOS GRISES
lunes, 23 de agosto de 2010
SHANINA Y LA LUNA (Parte IV)
martes, 22 de diciembre de 2009
CONVERSACIÓN EN LA NAVIDAD (DEL 2030)
viernes, 14 de agosto de 2009
SERRAT, EL ARTE Y LAS DICTADURAS
lunes, 3 de agosto de 2009
SERRAT, SABINA Y DYLAN AXEL
Sabina admitió una vez que nunca podría componer una canción como “Mediterráneo” de Serrat. Lejos de desmerecerlo, esta confesión lo enaltece, pues revela la sencillez y admiración del madrileño, ante el arte del catalán. Por un misterioso don, Sabina intuía aquello que mi hijo Dylan Axel confirma. Cuando le canto (intento hacerlo) canciones de Serrat, el pequeño recobra la paz e inmediatamente comienza a reír de felicidad. Esta reacción connota una sutil diferencia entre la música de estos dos excelsos artistas de la madre patria. Las coplas de Sabina apuntan directamente a nuestro lado bohemio, trasnochador y nostálgico. En cambio los temas de Serrat logran tocar el paraíso perdido, aquel que nos humaniza y que Dylan Axel revive ahora. Estas trovas están ahí para recordarme que la fuerza y la ternura de la vida, se imponen a sus azares y tragedias. Sino regocijémonos con esta muestra de Mediterráneo:”Quizá porque mi niñez sigue jugando en tu playa/ y escondido tras las cañas duerme mi primer amor/ llevo tu luz y tu olor/ por donde quiera que vaya…”

