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miércoles, 23 de diciembre de 2009

EL BESO DE UN ÁNGEL


Quizá a estas alturas de la vida el placer afectivo sea una de mis cumbres existenciales. Por ello besar a un ángel es un milagro ya casi no esperado. Sin embargo, sucedió y, como maravilloso regalo navideño, me fueron ofrendados los labios del hada que he amado desde hace siglos. Así es amigos. Esa noche venturosa de diciembre cumplí un anhelo afincado en lo profundo de mí ser. Aunque el momento vivido es indescriptible en su esplendor, intentaré aproximarme en mi relato. Primero atrapé sus manos que las sentí regocijarse entre las mías. Acaricié sus delicados cabellos y aspiré su perfume, llevándome con ellos, lo que quedaba de su rubor de niña buena. Llegar al paraíso de su boca era inevitable e irresistible. Si hubiese tenido que suplicárselo, no habría dudado, pues el tesoro aguardado, bien merecía morir si fuera necesario. La desesperación por poseernos se tornó en una deliciosa y sublime lucha de nuestras labios que se movían velozmente como pececillos marinos. En medio del torrente de pasión quise fijar en mi recuerdo cada segundo de ese recorrido por las divinas aguas del amor. Estas palabras apenas son tenues reflejos de aquellas, nuestras entregas y las escribo porque no resisto más, el deseo de compartir mi más deslumbrante momento de felicidad.

martes, 22 de diciembre de 2009

CONVERSACIÓN EN LA NAVIDAD (DEL 2030)


Es navidad del 2030 joven Dylan Axel y quizá ya no esté contigo, y si lo estoy, la vejez habrá hecho estragos en mi organismo, pero no en mi mente (espero). Sin embargo, mi tiempo ya pasó y disfruté de él. Hoy es tu tiempo hijo mío. Ahora tú eres el presente y el futuro. A mí me queda el consuelo de vivir en tus afectos y en tus acciones. Regresaré en la historia para contarte como comenzó a cambiar la humanidad, y como evitamos la destrucción del planeta. Regocijémonos que no fue demasiado tarde, recordando que lo único tarde es el mañana. Hace muchos años en una ciudad llamada Copenhague hubo una gran cita. Los gobernantes de países ricos, y pobres se reunieron para salvar a la tierra. Por primera vez todos se miraron como iguales. Escucharon los informes científicos y tomaron las más sabías decisiones. Por ejemplo, las naciones desarrolladas se comprometieron a cambiar todos los vehículos e industrias a combustibles no contaminantes, Los países pobres por su parte acordaron cuidar su flora y su fauna. Las grandes corporaciones y los magnates pusieron todo su dinero para financiar los acuerdos No obstante, más significativo que los propios acuerdos, fue que éstos comenzaran a implementarse inmediatamente. Se impidió que los lobbies y las burocracias de todo el mundo trabaran las decisiones. Fueron los propios gobernantes quienes se pusieron a trabajar. La población sorprendida observaba en la televisión como presidentes, ministros y altos funcionarios vigilaban fábricas y ensambladoras de automóviles para que se cumplan las metas en los plazos fijados. En países como el nuestro las autoridades supervisaban los masivos trabajos de reforestación. Se crearon miles de reservas naturales para proteger las especies en extinción. Sólo quedaron las explotaciones mineras no contaminantes, las otras fueron clausuradas. Las donaciones provenientes de las grandes reservas de cereales y lácteos de los países ricos, y el apoyo tecnológico a la producción de los países pobres permitía que los escolares de Inicial y Primaria recibieran sus desayunos y sus almuerzos. Y fue así como todo cambio Dylan Axel. Ahora vayamos a caminar. Miremos a la gente, las luces de navidad y a los niños jugar. Recordemos nuestras infancias y purifiquemos el corazón (yo más que tú). No olvidemos que celebramos el nacimiento del Salvador. Aquel que en su segunda venida no murió crucificado como en la primera, aunque de nuevo vino a salvar a la humanidad de su egoísmo y de su auto destrucción. Volvió para abrir nuestros corazones, y lo hizo aquella vez en Copenhague, aunque pocos lo notaron. Por ello esta navidad es más esperanzadora que nunca y esta noche se lo agradeceremos en la misa de Gallo. ¡Viva la vida hijo mío!

lunes, 22 de diciembre de 2008

CARTA AL PEQUEÑO DYLAN AXEL

Hoy te es escribo pequeño Dylan Axel esta breve carta como un regalo de navidad. Quizá no la entiendas aún (no estoy seguro de ello), pero algún día comprenderás el propósito. Gracias por llenar de ternura mis días. Miro tus ojitos y puedo sentir la vida en su plenitud. A veces quisiera que nunca dejaras de ser niño. Los adultos nos deshumanizamos con facilidad. Llamamos madurez, formalidad, corrección, seriedad, etc. a la petrificación de nuestra espontaneidad y de nuestros sueños e ideales. Naciste unos días antes que el Mesías iluminando maravillosamente mi corazón. Contemplando tu inocencia, has logrado que vuelva a creer plenamente en Dios y eso es lindo. Te cuento que te puse Dylan, en homenaje al gran Bob Dylan a quien pronto escucharás. Axel fue el nombre que eligió tu buena y linda madre y significa “Recompensa del Cielo”. No creo que existan palabras que te definan mejor. Te cuento una anécdota. Estuve jugando mucho contigo y al día siguiente te pusiste malito. Me culparon de haberte “ojeado”, pero sólo quería que sientas mi emocionado amor. Sin embargo hay cosas difíciles que debo contarte. Los adultos somos torpes. Hemos instaurado gigantescas redes de egoísmo y corrupción y el resultado es un mundo contaminado y lleno de desigualdades y de violencia. Ahora mismo, mientras algunos multimillonarios celebran, hay niños como tú (es duro decírtelo) que mueren de hambre y de enfermedades. No odies a quienes, pudiendo dar, no lo hacen pequeño Dylan Axel, la mayoría de ellos son tremendamente infelices. Hay algunas cosas que te aconsejaré a pesar de que yo no he sido precisamente un modelo en ellas (no puedo mentirte). Sin embargo, cuando crezcas, estudia la vida de los grandes hombres y mujeres del mundo para inspirarte en ellos y ser una persona virtuosa. Prepárate y entrega lo mejor de ti para ayudar a los más necesitados. Da amor sin pedir nada a cambio y evita en todo lo posible lastimar a los demás. Cultiva la sensibilidad y practica o frecuente el arte. Es muy buena para el alma. Ahora Pequeño Dylan Axel vamos a orar (yo te enseñaré) porque es navidad y Dios está feliz.