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viernes, 21 de marzo de 2014

MUJER DE FUEGO

Seguramente comencé a amarte,
en la misteriosa abstracción
de alguna heroína de novela, 
quien cada medianoche,
febrilmente despertaba mis sueños; 
o quizá en la sexi protagonista
de un thriller amoroso 
que invitaba a fantasear. 
No lo sé. 
Pero existías pre ardiente,
antes de que te materialices,
con esa tu embriagadora piel, 
que mis manos ansiarán 
hasta la inmovilidad de la muerte. 
Y te declaré mi amor, 
cuando llegaste envuelta en la frescura,
del vestidito de tu púber hermana,
pintado de fresca primavera, 
que alegremente jugaba con el viento. 
Y me dijiste "NO" con esa inexpugnable risa,
que no admitía insistencias. 
Entonces te seguí buscando, 
en la mirada sacrosanta
de otras redentoras samaritanas,
pero sin la invitación a pecar de tus labios. 
Ahora pienso que tenías el poder 
para decidir mi desdicha,
con sólo negarme tus besos.
Ahora salgo a la calle y te busco. 
Te descubro entre la multitud 
y vuelvo a poetizarte con la mirada, 
pero TÚ, indiferente y altiva, me dejas, 
con la huérfana sensación
de lo ajena que nos resulta
la inmortalidad de las divinidades.
Por ello esta noche, vuelvo a celebrar 
el nácar del tesoro de tus muslos,
dueños de la absoluta hermosura,
prohibida para mis anhelos post primaverales; 
y también vuelvo a recrearte, 
con la radiante sensualidad, 
que en mí se convierte en desgarrada quimera,
de mi alma huérfana de tus labios...

miércoles, 19 de marzo de 2014

DIVINIZADA NOCHE

Hay momentos que contienen o sintetizan toda nuestra historia afectiva. A mí ese don me fue otorgado hace algún tiempo ya, y me permitió descubrir mi verdadera naturaleza. La de un ser ávido de experiencias sensoriales extremas. Esa noche, esa hora, quizá sólo esos minutos, quedaron marcados con hierro en mi alma (y también en mi piel). Es tan vívida la imagen y el vendaval de emociones a su alrededor que basta revivirla para ya no pedir otra merced. Era linda ella y esa noche se dejó amar sin límite alguno. Brillan en mis sentidos y en cada célula de mi cuerpo sus labios, su mirada absolutamente devorada por el éxtasis, su cabello rubio desordenado y con una aroma que bien pudo ser la morada de los dioses. Sus gemidos y la mención ardiente de mi nombre están tan nítidamente presentes que cuesta no imaginar que, quizá sólo se trató de un sueño. Pero no lo fue. Esa noche, soberana exclusiva en mis recuerdos, vive en mí, o yo vivo para ella, y resume, qué duda cabe, toda la historia de mis afectos. Marcó en mi ser un antes y un después, y el lúcido convencimiento que a todos nos está reservado un momento así. La cumbre emocional. Aquella que nos puede hacer reír o llorar, y es por ello el tesoro más preciado que guarda el corazón...

NOSTALGIA DE PASIÓN

... Y entonces te amé mientras caminaba
en busca de sueños recónditos, 
invulnerables a la muerte. 
La frescura de tu aliento 
me devolvió a la esperanza terrenal 
nutrida de tu piel suave y ardiente. 
Y quise esclavizar tus labios, húmedos y tibios. 
Quedarme con ellos, 
para liberarme de la abulia de mis días grises 
por la tragedia de tu no existencia. 
También quise perennizar 
tu voz, suave arrulladora de mis miedos. 
Insaciable yo del fuego de tu cuerpo,
indescriptible oasis de mis sentidos,
con el terciopelo de tus muslos. 
Y fue así que le diste cielo a mis mañanas, 
antes presurosas por el vano deber 
de enajenar el tiempo. 
Luego esperar la noche, 
cuando hacías que beba del pozo de tu pubis, 
soberano absoluto de mis plegarias de amor. 
Me ofrendaste todo en jornadas primaverales, 
que hoy rememoro tu estadía, 
en este mi mundo vuelto a la vida, 
por el sólo y divinizado toque de tus manos en mi piel, 
que hoy sólo imploran tu nombre...