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sábado, 29 de marzo de 2014

HASTA LOGRAR QUE ME AMES

Apartaré la tristeza de tus ojos, para ir descubriendo la alegría agazapada en esa indiferencia a mis mustias palabras. Recorreré con mis labios, uno a uno tus cabellos, hasta que una sonrisa sea el preludio de ese inconfesable amor a mis locuras, vano afán por alegrar tu alma congelada en el temprano dolor de la ausencia de ternura...
Y cuando me dejes besar tus manitas, cantaré para ti las nupcias de la mar y la luna, celebrada por recios marineros, que no resisten el encanto del escarchado cielo. Entonces, me dirás que acerque mi rostro a tu corazón, para escuchar la melodía de un naciente amor, tejido de cuentos de sensuales hadas que ya no quieren cenicientas porque han sentido las audaces caricias del viento...
Te irás acostumbrando a mis palabras, a mis canciones y a mis besos, que un día suplicarás que descubra tus tesoros candorosamente guardados para el cielo. Y serás mía una noche de centellantes luciérnagas y del cantar de los grillos. Serás mía por soberana decisión de tu piel y de tu corazón. Le dirás adiós a la niña de huraña mirada. La nostalgia se ahuyentará con mi protectora risa, y me harás el amor tan dulcemente (yo también te lo haré), que todos los poemas escritos por mí para ti, florecerán en el fuego de tus labios de la sensual mujer que ya dejó de ser niña...

viernes, 21 de marzo de 2014

AMOR EXTREMO















Si para lograr que me ames, 
debo dejarme matar 
por el anzuelo de tus caricias, 
decido entonces suicidarme. 
Si después del fuego mortal de tus ojos, 
vendrá el fuego divino de tus besos, 
quiero en ti, dulcemente incinerarme.
Aunque después nos lastimemos, 
necesito sentir en mis venas,
el dolor purificante de tus dardos, 
para luego, en tus pechos redimirme, 
de esta realidad que aprisiona el alma... 
Volemos al infinito, 
ahora que el cielo aún regala estrellas.
Unámonos en vuelo centelleante
de nuestras alas agujereadas.
Derrotemos al destino aciago,
que en la tierra nos cercenó los sueños.
Liberémonos del temor al tiempo, 
el mañana traerá sus propias lágrimas,
y de tanto sufrir por amarnos,
serán santificados nuestros sexos,
en suave tapiz sin culpas ni temores.
Y la efeméride de ese momento,
será el inicio del prometido cielo...

MUJER DE FUEGO

Seguramente comencé a amarte,
en la misteriosa abstracción
de alguna heroína de novela, 
quien cada medianoche,
febrilmente despertaba mis sueños; 
o quizá en la sexi protagonista
de un thriller amoroso 
que invitaba a fantasear. 
No lo sé. 
Pero existías pre ardiente,
antes de que te materialices,
con esa tu embriagadora piel, 
que mis manos ansiarán 
hasta la inmovilidad de la muerte. 
Y te declaré mi amor, 
cuando llegaste envuelta en la frescura,
del vestidito de tu púber hermana,
pintado de fresca primavera, 
que alegremente jugaba con el viento. 
Y me dijiste "NO" con esa inexpugnable risa,
que no admitía insistencias. 
Entonces te seguí buscando, 
en la mirada sacrosanta
de otras redentoras samaritanas,
pero sin la invitación a pecar de tus labios. 
Ahora pienso que tenías el poder 
para decidir mi desdicha,
con sólo negarme tus besos.
Ahora salgo a la calle y te busco. 
Te descubro entre la multitud 
y vuelvo a poetizarte con la mirada, 
pero TÚ, indiferente y altiva, me dejas, 
con la huérfana sensación
de lo ajena que nos resulta
la inmortalidad de las divinidades.
Por ello esta noche, vuelvo a celebrar 
el nácar del tesoro de tus muslos,
dueños de la absoluta hermosura,
prohibida para mis anhelos post primaverales; 
y también vuelvo a recrearte, 
con la radiante sensualidad, 
que en mí se convierte en desgarrada quimera,
de mi alma huérfana de tus labios...