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sábado, 5 de abril de 2014

ANTERIOR A TU AMOR













Existías ya 
en los confines de mi ser
antes de que te materialices,
con esa tu embriagadora piel, 
que mis manos ansiarán 
hasta la inmovilidad de la muerte. 
Y te declaré mi amor, 
cuando envuelta llegaste
en la cristalina frescura,
del vestidito de tu púber hermana
pintado de fresca primavera. 
Y me dijiste "NO" con esa inexpugnable risa,
que no admitía insistencias. 
Entonces te seguí buscando, 
en la mirada sacrosanta
de otras  redentoras samaritanas,
pero sin la invitación a pecar de tus labios. 
Ahora pienso que tenías el poder 
para decidir mi desdicha,
con sólo negarme tus besos.
Ahora salgo a la calle y te busco,  
entre la multitud te descubro, 
y vuelvo a poetizarte con la mirada, 
pero TÚ, indiferente y altiva, me dejas, 
con la huérfana sensación
de lo ajena que nos resulta
la inmortalidad de las divinidades.
Por ello esta noche, vuelvo a celebrar 
el nácar del tesoro de tus muslos,
dueños de la absoluta hermosura,
prohibida para mis anhelos post primaverales; 
y también vuelvo a recrearte, 
con la radiante sensualidad, 
que en mí se convierte en desgarrada quimera,
de mi alma huérfana de tus labios...

sábado, 29 de marzo de 2014

ESA NOCHE DORMÍ SOBRE EL CIELO

Y esa noche me dejaste dormir en tus pechos. Suaves y tibios como eran, despertaron en mí pretéritos regocijos. Volví a aquellos momentos inéditos aún al desamor y a la melancolía. El paraíso perdido de la infancia, pero con el divino regalo del goce de esos, tus dos olimpos, que el propio Zeus se hubiera negado a abandonar. No deseaba dormirme para disfrutar de lo sublime de esas sensaciones donde, por obra de un halo mágico, se combinaban la delectación, la paz y la inocencia. Pero tus palabras en mis oídos y tus caricias en mis sienes me transportaron a ese nirvana donde se diluye la materialidad, dando paso a la plenitud. Cuando desperté totalmente reconfortado con el cosmos el sueño ya te había vencido, y contemplé embelesado como crecían tus tesoros al ritmo de tu respiración. No pude hacer otra cosa que besarlos con una gratitud que rozaba el misticismo. Algunas lágrimas de celestial deleite fueron descendiendo por tus brillantes promontorios, y fue cuando despertaste. Creí en ese momento que ya no era merecedor de tanta merced, pero tu dulce sonrisa coronó con orquídeas aquella noche que atesoro como la más alta cima de mi felicidad terrenal. 

viernes, 21 de marzo de 2014

AMOR EXTREMO















Si para lograr que me ames, 
debo dejarme matar 
por el anzuelo de tus caricias, 
decido entonces suicidarme. 
Si después del fuego mortal de tus ojos, 
vendrá el fuego divino de tus besos, 
quiero en ti, dulcemente incinerarme.
Aunque después nos lastimemos, 
necesito sentir en mis venas,
el dolor purificante de tus dardos, 
para luego, en tus pechos redimirme, 
de esta realidad que aprisiona el alma... 
Volemos al infinito, 
ahora que el cielo aún regala estrellas.
Unámonos en vuelo centelleante
de nuestras alas agujereadas.
Derrotemos al destino aciago,
que en la tierra nos cercenó los sueños.
Liberémonos del temor al tiempo, 
el mañana traerá sus propias lágrimas,
y de tanto sufrir por amarnos,
serán santificados nuestros sexos,
en suave tapiz sin culpas ni temores.
Y la efeméride de ese momento,
será el inicio del prometido cielo...

miércoles, 19 de marzo de 2014

DIVINIZADA NOCHE

Hay momentos que contienen o sintetizan toda nuestra historia afectiva. A mí ese don me fue otorgado hace algún tiempo ya, y me permitió descubrir mi verdadera naturaleza. La de un ser ávido de experiencias sensoriales extremas. Esa noche, esa hora, quizá sólo esos minutos, quedaron marcados con hierro en mi alma (y también en mi piel). Es tan vívida la imagen y el vendaval de emociones a su alrededor que basta revivirla para ya no pedir otra merced. Era linda ella y esa noche se dejó amar sin límite alguno. Brillan en mis sentidos y en cada célula de mi cuerpo sus labios, su mirada absolutamente devorada por el éxtasis, su cabello rubio desordenado y con una aroma que bien pudo ser la morada de los dioses. Sus gemidos y la mención ardiente de mi nombre están tan nítidamente presentes que cuesta no imaginar que, quizá sólo se trató de un sueño. Pero no lo fue. Esa noche, soberana exclusiva en mis recuerdos, vive en mí, o yo vivo para ella, y resume, qué duda cabe, toda la historia de mis afectos. Marcó en mi ser un antes y un después, y el lúcido convencimiento que a todos nos está reservado un momento así. La cumbre emocional. Aquella que nos puede hacer reír o llorar, y es por ello el tesoro más preciado que guarda el corazón...

viernes, 9 de septiembre de 2011

SUEÑOS DE LOS SENTIDOS (Inspirado en una mujer de preciosa cintura)

No quisiera morir sin que llegue una nueva ninfa para amar. Quiero profundizar las delicias de algo tan sublime y misterioso como besar a una chica de labios sensuales. Dejar marchar los episodios frívolos, y vivir haciendo de los sentidos (y de la piel) los medios más fecundos para aprender
Lo declaro, aquí y ahora. Quiero besarte toda la noche. comenzar por el dedo meñique del pie y terminar por el cabello. Escribir con mi boca un poema en cada porción de tu cuerpo. Sentir el fuego inmortal de tus gemidos y no rendirme ante los embistes de tu agreste pasión. Quiero escucharte cantar en mis oídos toda la noche para fijar tu voz en los sentidos para futuras felicidades. Que el placer es efímero, y el recuerdo es eterno. Quiero sintonizar el latir de nuestros corazones juntando nuestros pechos. Que nuestras manos se exploren como excitadas gitanas de tan inmensa fortuna. Quiero atrapar tus labios y quedármelos conmigo. Horas y horas alimentándome de elixir sagrado de tu boca. Quiero enterrar mi soledad y las espinas de mi alma en todas tus profundidades. Refugiarme, como Gustavo Cerati, entre tu cuerpo, y desterrar todos los miedos y las angustias que me acosaron antes de tu llegada. Quiero abrazar tu sonrisa y llevármela a mi cama para ya no sentir el hierro de los domingos solitarios donde la muerte acosa. Quiero amarte sin códigos y sin que el tiempo se convierta en tirano que devora los momentos más dulces, porque tus besos serán lo único que derrotará todo lo que ha confabulado para hacerme presa del desamor. Quiero que te quedes conmigo, desde ahora hasta la eternidad...

jueves, 1 de septiembre de 2011

ARDIENDO EN EL SAGRADO AMOR (Envío de poeta colaboradora) (*)

Tu cuerpo y el mío.
Uno frente al otro.
Desnudos.
Contemplándonos,
en la tenue oscuridad, 
con la luz del deseo.
Escuchando el musical silencio.
Nuestras manos se enlazan.
Toman fuerza
de esa energía compartida,
que nos impulsa a  sentir, 
a palpar, a explorar,
cada átomo de piel, 
de contacto… 
y también de espacio,
entre Tú y Yo.
Un fuego intenso,
invade presuroso,
cada ignoto rincón
de la pequeña habitación
que convirtiéndose va,
en paraíso terrenal, 
lleno de Ti, y lleno de Mí.  
Convertido por amor,
en el ecuánime “nosotros”.
Así vamos ardiendo,
desplegando húmedo fuego,
esa llama enorme y sagrada,
atesorada celosamente,
en las santificadas entrañas,
que a sentir nos lleva, 
el sideral universo.
Nuestros labios insaciables. 
Nuestras lenguas enlazadas.
Devorándose… 
en el ansia de poseerse, 
de fusionarse en uno...
Sí... en uno... en uno.
El aroma embriagador, 
de ardientes  cuerpos desnudos,
de sexo…, de sexo.
Que abrazadoramente se esparce,
en la cómplice habitación.
Congregando ese paraíso.
Ese vendaval de pasión, 
de entrega, 
de Amor...
Sexos unidos, unidos…
Hasta lo deliciosamente prohibido, 
gimiendo, temblando… 
el uno al otro atrapando.
Explotando,
en el estremecedor orgasmo.
Hasta sucumbir, ya sin fuerzas.
Tu cuerpo y el mío,
juntos, extasiados,
abrazados reposando,
dispuestos una vez más,
a empezarse de nuevo a amar…

(*) Por inapelables motivos la autora prefiere permanecer en el anonimato.