Mostrando entradas con la etiqueta sexo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta sexo. Mostrar todas las entradas

jueves, 1 de septiembre de 2011

ARDIENDO EN EL SAGRADO AMOR (Envío de poeta colaboradora) (*)

Tu cuerpo y el mío.
Uno frente al otro.
Desnudos.
Contemplándonos,
en la tenue oscuridad, 
con la luz del deseo.
Escuchando el musical silencio.
Nuestras manos se enlazan.
Toman fuerza
de esa energía compartida,
que nos impulsa a  sentir, 
a palpar, a explorar,
cada átomo de piel, 
de contacto… 
y también de espacio,
entre Tú y Yo.
Un fuego intenso,
invade presuroso,
cada ignoto rincón
de la pequeña habitación
que convirtiéndose va,
en paraíso terrenal, 
lleno de Ti, y lleno de Mí.  
Convertido por amor,
en el ecuánime “nosotros”.
Así vamos ardiendo,
desplegando húmedo fuego,
esa llama enorme y sagrada,
atesorada celosamente,
en las santificadas entrañas,
que a sentir nos lleva, 
el sideral universo.
Nuestros labios insaciables. 
Nuestras lenguas enlazadas.
Devorándose… 
en el ansia de poseerse, 
de fusionarse en uno...
Sí... en uno... en uno.
El aroma embriagador, 
de ardientes  cuerpos desnudos,
de sexo…, de sexo.
Que abrazadoramente se esparce,
en la cómplice habitación.
Congregando ese paraíso.
Ese vendaval de pasión, 
de entrega, 
de Amor...
Sexos unidos, unidos…
Hasta lo deliciosamente prohibido, 
gimiendo, temblando… 
el uno al otro atrapando.
Explotando,
en el estremecedor orgasmo.
Hasta sucumbir, ya sin fuerzas.
Tu cuerpo y el mío,
juntos, extasiados,
abrazados reposando,
dispuestos una vez más,
a empezarse de nuevo a amar…

(*) Por inapelables motivos la autora prefiere permanecer en el anonimato.

sábado, 23 de julio de 2011

VIENTRE DE MUJER

El cansancio trata de doblegarme. Los párpados pesan ya, y no obstante, trato de escribir algo para ti que suene como una caricia en tu alma de niña. Diría por ejemplo, que los años se han quedado celestialmente prisioneros de tu recuerdo. Cada día la imagen de tu sonrisa se torna más dulce y ausente. Imagino que viajo hacia ti, fabricando fantasías mientras el ómnibus devora kilómetros de asfalto para llevarme a tu cielo. Me concentro en tu vientre albo y suave como una láctea alfombra hecha para mi solaz. Amo el sol que brilla en el centro de esa maravilla esculpida por los dioses, con ese travieso tatuaje que perturba mis ojos con su sensualidad. Los hombres andamos obsesionados por lo genital y no nos percatamos de los otros encantos femeninos. No se trata de fetichismo (que no tiene nada de patológico), me refiero a descubrir o re-descubrir la anatomía femenina como un tesoro que nos recompensará prodigándonos con su pasión y su ternura.

Mujer de vientre perfecto. Amor de mis imposibles proyectos. De mis juveniles sueños, de estos anhelos hilvanados en horas y horas de páginas donde las más bellas heroínas terminan pareciéndose inexorablemente a ti. Princesa que le das vida a los ornamentos de las más lujosas boutiques. Déjame contemplarte absorto hasta dormirme y buscarte en el mundo onírico de los imposibles. Deja que piense en tus labios, ahora que la maternal noche me busca para acoger mi soledad...

MUJER DE BRAGAS BLANCAS

Medio en vigilia, medio dormido, alcancé a ver a una bella mujer de bragas blancas y de cabello felino. Me entregó algo en las manos. No alcancé a verlo, fue todo de prisa. El retorno de la vigilia me robó la historia. Kizá simbolice mis anhelos profundos o mis obsesivos temores, pero la mujer de bragas blancas debió entregarme la cura para mis males. No creo recuperarla en otro sueño, así ke la buscaré en la red. Se ke se trata de una monumental tarea, pero no tengo alternativa.

Mujer de blanca intimidad. Aunke nunca te presentarás como en mi fallido sueño, dame una pista para abrazarte. Envía un emisario, escríbeme un email con la foto de tu felina cabellera. Considera ke estudio para ser un buen amante. Mira mi frente cansada mujer blanca, de buscarte. Redime mis jornadas mustias y concédeme el supremo paraíso de amarte fuera de los sueños...

jueves, 23 de junio de 2011

MUJERES BELLAS Y HOMBRES RUDOS

Hace poco leí que un estudio científico había revelado que la mayor parte de las mujeres bellas se sienten atraídas por hombres de aspecto rudo y agresivo (recalco lo de aspecto). La hipótesis planteada para explicar dicha predilección era de origen genético. La mujer de las cavernas descubrió que uniéndose a hombres fuertes, agresivos, temerarios, se sentía más segura (ella y sus hijos).

Esta milenaria herencia ha sobrevivido a lo largo del tiempo, manteniéndose en el plano inconsciente (por no decir instintivo). Esto explica, en mi opinión, que en ambientes particularmente violentos y peligrosos, los matones y jefes de pandillas más avezados tengan consigo a las mujeres más hermosas.

En otros ambientes, no precisamente pandillezcos, la competencia entre los "machos" se da por el éxito, principalmente económico, social, y político. En otras palabras las mujeres de estos "niveles" se sienten atraídas hacia el poder y hacia la popularidad (en el plano inconsciente), pues asumen que ahí encontrarán protección y seguridad.

Consecuentemente, las reinas de belleza, las modelos, las actrices, las bailarinas, en general las mujeres bellas, se casan con gerentes, altos funcionarios y artistas famosos. Claro que de vez en cuando alguna historia romántica rompe el esquema, pero precisamente, la excepción confirma la regla. Y es que es imposible negar que casi todos los hombres somos capaces de las más grandes locuras por una beldad.

Los feos y los débiles hemos inventado otras formas de llamar su atención, de conmoverlas para poder conquistarlas. La palabra es una de ellas (mi cómplice laptop me guiña el ojo). En verdad nos costó siglos cultivar su sensibilidad. Es después de la edad media en que se impuso el romanticismo y las mujeres (bellas y no tan bellas) se hicieron vulnerables a la poesía y a otras expresiones de amor. Sin embargo, lo cultural no puede competir con lo genético. Inevitablemente, la belleza va a seguir acatando el mandato de sus ancestros, sencillamente para procrear hijos sanos y fuertes y así preservar la especie.

Por ello, hay que detenerse un momento la próxima vez antes acusar a las mujeres lindas de interesadas o convenidas. Lo cierto es que lo que gobierna sus sentimientos está firmemente tatuado en los laberintos más sólidos de su psiquis. Entonces, la máxima aspiración será encontrar hombres que aseguren la perpetuidad de la raza humana. De no haber sido así ya habríamos desaparecido, víctimas de las fieras.

De ahora en adelante trataré de mentalizarme para no obsesionarme por las mujeres bellas. Después de todo, ¿quién podría vencer a la dictadura de los genes? (quizá algunos perdidamente románticos)…

lunes, 6 de junio de 2011

¡VUELVE. MIL VECES VUELVE!


Volveré los ojos cuando tus labios no pronuncien mi nombre.
Te llamaré en silencio, entonces, 
las lágrimas ignotas, se desbordarán en mi alma peregrina, 
y te amaré setenta veces siete.
Recorreré nuevamente las calles cómplices en recuerdos. 
Las hojas llevadas por el viento,
tomarán la forma de mis quimeras,
pero ya no reverberan.
Mujer de mis sacras tempestades.
Me amaste sólo cinco veces en la lozanía de un lecho cubierto de ternura.
Pude dibujar con mis labios cada pliegue de tu piel
y eso bastó para embriagarme el alma eternamente. 
Sí, como dicen, el amor nunca muere, 
por qué en mi corazón hay un vacío que tiene tu sonrisa.
Declaro una y mil veces. ¡REGRESA AL PARAÍSO DE MIS ANSIAS!
¿Cómo celebrar el conjuro de la posesión de tu destino?
El tiempo es inexorable y sin el poder del hechicero,
ya es imposible escribir las palabras que vuelen hacia ti,
a humedecer tu piel de diosa por mi creada....
Es terrible despedirme de tus besos para siempre. 
Es lacerante pensar que soy parte del olvido.
Es patético escribir sin conmover uno sólo de los pétalos de tu alma...



domingo, 18 de julio de 2010

APAGABA LA MÚSICA CUANDO HACÍAMOS EL AMOR


Quienes me conocen saben de mi devoción por la música. Cuántas veces he cerrado los ojos para que los audífonos me transporten a mágicos universos de donde no he deseado volver. Por ello la siguiente confesión no está exenta de la innoble sensación que nos produce la ingratitud (hacia la música, fiel compañera). Hay quienes les agrada escuchar canciones suavecitas cuando hacen el amor. Yo prefería ser tocado por la celestial melodía de tus gemidos. De aquellos susurros que oscilaban entre la más angelical ternura y la más enloquecedora pasión. Estas entrecortadas palabras habían sido hechas para hacerme tocar el cielo, y hoy se empobrecen al escribirlas. Por ejemplo, sollozos como: ¡Te amo!, ¡Nunca me dejes!; o más aún ¡Soy toda tuya!, no eran frases para la semántica. Eran divinos dones que me ofrendabas con el más ardiente amor. Habían sido creadas para ti, pues sólo en tu boca despertaban emociones desbordadas de místico embelesamiento. No sólo eran aprehendidas por mis oídos, sino agitaban cada una de las células de mi deslumbrado ser. Y es que estaban férreamente ligadas a tu piel blanca, suave y ardiente. A tu dorado cabello cuya fragancia quería eternizar en mis sentidos. A tus labios rojos y humedecidos de ese néctar que me prodigabas con tanto amor. Por eso prefería el silencio para poder sentir todo lo que decías en  su indescriptible belleza. Disfrutar de tu voz en la plenitud de cada segundo. Embriagarme con ellas y tatuarlas en mi piel para evocarlas en estas noches de soledad. Como ahora que la nostalgia se confunde con el ansia de volver al paraíso de tus deliciosas palabras...

domingo, 10 de enero de 2010

APRENDIENDO A CONQUISTAR


Hay una tendencia, casi siempre inconfesable, de comparar a tu pareja con la de tus amigos. Si sales "ganando" no habrá mayor problema, pero si no es así la mayor parte de las veces no podrás vencer tus deseos de despojarlo (siquiera imaginariamente) de aquello que consideras merecer más que él. Las mujeres en cambio, mucho más observadoras e intuitivas, inmediatamente saben cuando han despertado el interés de un hombre. Si el galán les resulta atractivo utilizarán sus mejores armas de fascinación, sino a lo mucho serán gentiles. La mujer es más refinada, pero efectiva, para seducir. Su estrategia está hecha de gestos a los que el varón no puede resistirse. Una mirada furtiva, una sonrisa que se diluye en los labios, un caminar insinuante. Un acto provocativo y desafiante es hacerle cariños a su pareja sólo para hacer provocar. “Te mueres por tener lo que él tiene” parecen decir atormentado más al pretendiente que comienza a sentirse perdedor. Esa es la palabra clave. A ningún hombre le gusta perder cuando de mujeres se trata. Los más torpes resolverán el asunto (su envidia) con una tirria al afortunado. Los más diestros, iniciarán todo un ritual de conquista dotado de paciencia y perseverancia. Se trata de que la musa tenga claras las intensiones del conquistador, pero su pareja no. Por ello debe combinarse respeto con finas atenciones que toquen la sensibilidad de la “Julieta”. Algunos tienen todo un libreto ya aprendido y repetido a la saciedad. Palabras como: “Supongo que te has dado cuenta como sobresales entre todas las invitadas”, o, “De quién heredaste esa hermosa sonrisa”, son parte de estos guiones. Sin embargo, además de los cumplidos, pocos hombres conocen la efectividad de escucharlas con interés, antes que hablar y hablar. La clave es descubrir un tema que  la apasione, para hacerle las más interesantes y oportunas preguntas. Ahondar en sus conocimientos y celebrar sus ocurrencias garantizan el puente de confianza a través del cual se llegará a su corazón. Se trata de conducirlas desde la risa regocijada hacía la ternura femenina que se alimenta de sus recuerdos y sueños infantiles. Logrado esto ya se habrá asegurado por lo menos un ansiado beso. ¿Parece fácil no? Sin embargo sólo la experiencia asegura el éxito, aunque sea (como dije líneas arriba) en el mundo de la fantasía...

jueves, 31 de diciembre de 2009

EXQUISITECES AMOROSAS


El aroma a jabón fino hoy me transporta a las imperecederas noches de amor en lujosos hoteles (no pagados por mí), que fueron tal vez, lo más sofisticado que viviré por siempre. Cuando sé es joven y las ansias apuran, cualquier lugar es bueno para entregarse al más apasionado goce. Sin embargo con los años, cuando hacer el amor se vuelve una elevada ceremonia, aumenta el refinamiento y hasta los detalles más ínfimos cobran significado. No es lo mismo un jadeo desenfrenado que una voz que susurre tu nombre con refinada ternura. Las fragancias, las tersuras, y sobre todo los gestos dan a cada encuentro el estatus de único e inolvidable. Esos momentos hay que saborearlos segundo a segundo. Por ello no se debe apagar la luz para contemplar embelesado el cabello, la traviesa y dulce mirada, los sensuales labios, y la piel de la amada que enceguece con su brillantez y perfección. Con los años uno aprende también, el maravilloso ritual de compartir una tina o una ducha. El agua corriendo por todo el cuerpo da un embriagador encanto inútil de resistir. De esos instantes precisamente ha quedado tatuado en mi alma el aroma a jabón fino que hoy me saca del presente llevándome a muchos veranos atrás. Con los años también se aprende a deslumbrarse contemplando una lencería fina que envuelve el tesoro insinuante que acrecienta las ganas de amar por completo. No se trata de dar rienda suelta a los impulsos del cuerpo, sino de sentir en los labios y en las manos cada centímetro de la piel del ser amado. Quizá lo afirmado puede parecer artificial o frívolo, pero cuando no se tiene prisa, pues la doncella ya no tiene que llegar temprano a su casa, se puede preparar una imborrable jornada amorosa que abarque todo un fin de semana (con sus días y sus noches). Una buena película, una suave y melódica canción, y sobre todo una tierna y divertida plática forman los necesarios intervalos entre uno y otro ritual. Cuando se llega a esos niveles de exquisitez amorosa, sólo debes preocuparte en responder a las expectativas de la especial ocasión, pero como todo lo gobierna el cerebro, es decisivo despojarse de temores e inseguridades para tener el ánimo y todo lo demás en su más alta cumbre. Definitivamente el amor es un arte y lo descrito aquí es sólo un buen intento de aspirante o aprendiz de artista.

jueves, 12 de noviembre de 2009

LECCIONES DE MISTICISMO

Cuando hacíamos el amor desaparecía en ambos todo atisbo de culpa y remordimiento. Tanta ternura y pasión devenía en una mística ceremonia. No éramos nosotros – yo estaba lleno de contradicciones y también ella quizá-. Era como una energía cósmica que nos envolvía. Entonces nuestra piel cobraba vida y se conducía en una danza sagrada cuya esencia es imposible describir.El fuego de sus labios, no sólo encendía mi sangre, sino también – y sobre todo – entibiaba mi alma que descubría el cauce de su realización plena. El contacto de su piel era a la vez que estremecimiento, consagrado elixir que me transportaba al cielo. Entonces la plenitud llegaba a mí en forma de mujer, y perennizar ese momento, era mi más codiciado anhelo Más que una excelsa remembranza, lo que trato de demostrar es que se puede elevar el sexo a una vivencia espiritual que es la cúspide de la dicha terrenal. Y no hablo del momento supremo del clímax, sino de cada uno de los besos, de los susurros y de las caricias que le otorgan a una persona (a ella) el carácter divino que hoy evoco con dulce melancolía.Era todo un conjunto de cualidades. Una mirada traviesa, una angelical sonrisa, el gesto de no querer entregarse, y otro totalmente opuesto. Decir que cada palabra se tornaba mágica en sus labios no es exageración. Era sólo amor elevado a las colinas de la más sublime poesía. Por primera vez tome consciencia de la imposibilidad de volver a esos límites de embeleso. Debía atraparlos completamente, tatuarlos en mi alma para que me proporcionen la energía en los momentos – como hoy – de orfandad y desamor. Fue demasiado bello. De vez en cuando vuelvo a ser feliz, sólo rememorando esos instantes y descubro que en una mujer se puede esconder Dios.