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martes, 9 de agosto de 2011

NOS CONOCIMOS PARA DECIRNOS ADIÓS

El invierno había sido irregular en Piura. Con unos días de intenso frío y otros de un brillante sol. En ese invierno se habían conocido en el internet, y eso compensaba todos los resfríos y otras molestias respiratorias. Él se había dejado llevar por su intuición que pocas veces le fallaba. Había determinado conocerla personalmente cueste lo que cueste, y así había ocurrido. La preparación de la cita fue toda una cadena de postergaciones y pretextos que finalmente terminaron por exacerbar los ánimos. En el chat todo marchaba de maravillas, pero cuando él quería ultimar los detalles de día, hora y lugar, ella cambiaba de tema. Fue entonces cuando él decidió jugarse su última carta. No era algo complicado. Se trataba de proponerle encontrarse una sola vez, para conocerse y despedirse al mismo tiempo. Claro que si las cosas tomaban otro rumbo, ya nadie se sentiría presionado. Esta figura de una primera y única cita, que al mismo tiempo era un adiós conmovió el corazón de ella y accedió. Finalmente también tenía curiosidad por conocerlo personalmente.

Quedaron a encontrarse en las tiendas Ripley, usando el celular para ubicarse con precisión. Fue un chiste. Resulta que se estaban llamando sin percatarse que menos de diez metros los separaban. Se saludaron y rieron por lo de la llamada.

- Eres más alta de lo que pensaba – dijo él para romper el hielo, mientras observaba su atuendo negro que resaltaba en su piel clara. Es tan hermosa como luce en la foto que me encanta, pensó mientras seguía mirándola con hábil discreción.

- No tanto, te conté que me gustaban los zapatos de taco alto – respondió ella mirando satisfecha sus pies dentro del lujoso calzado.

- Vamos a tomar un jugo al “Chalán”- propuso ella, quizá para asegurarse de permanecer en un local muy concurrido, donde esté fuera de peligro.

Buscaron una mesa libre y comieron helados y la conversación se desarrolló con fluidez y confianza. En realidad eran los mismos temas que abordaban en el facebook. Sin embargo, el tiempo avanzaban y el momento de la despedida se acercaba.

- Sabes – le dijo él recurriendo a su más refinada estrategia

– Lo más probable es que no volvamos a vernos nunca más. – Le decía todo esto mirándola fijamente a los ojos para vencer sus defensas.

- Sin embargo, este adiós debería ser como en las películas clásicas – trataba de llevarla por el buen cine, una de sus pasiones.

- Y que película se te ocurre para el final – preguntó ella entrando en confianza.

- Para comenzar, descartemos un “happy end”, pues le quitaría intensidad – propuso él para subir el romanticismo.

- Nadie leería “Romeo y Julieta” si los amantes de Verona se hubieran casado y hubiesen muerto de ancianos –, agregó él tratando de simular una seguridad y autocontrol fingidos, pues en esos momentos lo que más ansiaba era abrazarla y besarla.

- Entonces dónde nos mataremos – bromeó ella demostrando una deliciosa audacia. Ambos rieron divertidos de la broma.

- Se me ocurre que nos amemos un día –. Le era difícil explicarlo.

- Lo que quiero decir es que caminemos de la mano, o abrazados, depende de ti, e imaginamos que somos una pareja de seres valientes y audaces que no le tienen miedo, ni al apresuramiento, ni a las despedidas – Pensó que había dado la estocada mortal, pero ella aún tenía un reparo.

- Pero este lugar con tanta gente no es el más apropiado. Hay mucha gente conocida. No lo hago por mí, sino por mi hijo – reparó ella con innegable sentido común.

- Entonces tendrás que darme un voto de confianza. Iremos a caminar a un parque más discreto -. Aún le quedaban recursos y estaba dispuesto a utilizarlos todos.

- Sabes. Pienso que los bellos momentos no son producto del azar. Uno mismo debe crearlos, y una caminata en la fresca noche será algo inolvidable, considerando que presumiblemente, ya no volveremos a vernos. – Remató él con su mejor poder de convencimiento.

- Esté bien. No sé por qué accedo, pero vayamos a donde dices.

Lo que sigue de la historia es previsible para cualquier muchacho enamorado. Está claro que caminar de la mano, o aún abrazados es lindo, pero definitivamente es insuficiente. No estaba dispuesto a irse sin besarla y de esta forma calmar su ansia de amor.

Lo intentó varias veces mientras caminaban, pero ella era muy hábil evitando el contacto labial. Pero tanto insistió él que fue imposible que ella se negara. Le recitó los más bellos poemas, le cantó las canciones más románticas. Suplicó. Llegó a pedírselo de rodillas, hasta que finalmente logró lo ansiado.

Fue un beso delicado y apasionado al mismo tiempo. Tierno y sensual como nadie se había besado. Fue tan grandioso que eso bastó para que ambos terminaran estrechándose por mucho tiempo y con un adiós que comenzaba a tornarse más difícil con cada caricia…

lunes, 6 de junio de 2011

¡VUELVE. MIL VECES VUELVE!


Volveré los ojos cuando tus labios no pronuncien mi nombre.
Te llamaré en silencio, entonces, 
las lágrimas ignotas, se desbordarán en mi alma peregrina, 
y te amaré setenta veces siete.
Recorreré nuevamente las calles cómplices en recuerdos. 
Las hojas llevadas por el viento,
tomarán la forma de mis quimeras,
pero ya no reverberan.
Mujer de mis sacras tempestades.
Me amaste sólo cinco veces en la lozanía de un lecho cubierto de ternura.
Pude dibujar con mis labios cada pliegue de tu piel
y eso bastó para embriagarme el alma eternamente. 
Sí, como dicen, el amor nunca muere, 
por qué en mi corazón hay un vacío que tiene tu sonrisa.
Declaro una y mil veces. ¡REGRESA AL PARAÍSO DE MIS ANSIAS!
¿Cómo celebrar el conjuro de la posesión de tu destino?
El tiempo es inexorable y sin el poder del hechicero,
ya es imposible escribir las palabras que vuelen hacia ti,
a humedecer tu piel de diosa por mi creada....
Es terrible despedirme de tus besos para siempre. 
Es lacerante pensar que soy parte del olvido.
Es patético escribir sin conmover uno sólo de los pétalos de tu alma...



martes, 26 de enero de 2010

VINDICACIÓN DE LA MUJER FATAL

Busco un atributo cuya sola y única pertenencia haga irresistible a una mujer. La dulzura no lo es, mi abuelita, a sus años, es muy dulce, pero está lejos de erizar mi piel. La ternura tampoco, mi mamá me inspira la más sublime ternura, pero nunca la veneración que siento por ella se convertiría en deseo ¿La sensibilidad? No lo creo, tengo una amiga que derrama lágrimas de embeleso ante una puesta de sol, pero nunca me la llevaría a la cama. ¿La simetría facial? (definición técnica de la belleza física). No es suficiente. Conocí a una chica de ascendencia nórdica. Tenía los más bellos ojos azules y diez rasgos de ese tipo. No obstante, no llegué a enamorarme de ella (y ella menos de mí).He mencionado las más elevadas o selectas cualidades sólo para descartarlas. Ahora, es verdad que la combinación de todas ellas vuelve sobradamente irresistible a una mujer. Sin embargo, insisto que se trata de una sola cuantía que logre este propósito. Pues, si hay una. La sensualidad ¡Eureka! No está demás aclarar que se trata una subjetiva y arbitraria opinión a la cual trataré de darle fuerza. Comenzaré afirmando que la sensualidad es una combinación de cosas. “Así cualquiera”, dirán. ¡Un momento! ¿Acaso la dulzura no es una mirada, mas una sonrisa, más una voz, más unas palabras, o unos silencios, y otros gestos más? Igual las otras virtudes mencionadas. ¿Dónde está la ventaja seductora de la sensualidad?Primero diré que puede ser considerado como tal. Unos labios carnosos semiabiertos que besan sin tocar, una mirada penetrante que destroza tus defensas, una sonrisa insinuante, una voz que se convierte en susurro, etc., etc. Ahora ¿Por qué esos encantos embriagan a un hombre? Se trata de un asunto de hormonas que alteran la dinámica corporal. El corazón se acelera, las manos sudan, la voz se entrecorta, las piernas tiemblan y, tal vez lo más claro, es que sentimos que podemos mandar todo al diablo por tener a esa mujer. La mitad de los hombres caen ante una que posea estos encantos y la otra mitad se arrepentirá de haberse resistido. Evidentemente estoy situado en un plano ajeno a la ética y a los indispensables valores que implican la superación integral, la propia felicidad y son inherentes a nuestra condición humana. Pues todo amigos, tiene su precio. Poseer a una mujer sensual significa caminar sobre una delgada cuerda, con la pasión en un extremo, el sufrimiento en el otro y la muerte esperando a que resbales de la cuerda. No en vano una mujer sensual que se respete, será también UNA MUJER FATAL

domingo, 10 de enero de 2010

APRENDIENDO A CONQUISTAR


Hay una tendencia, casi siempre inconfesable, de comparar a tu pareja con la de tus amigos. Si sales "ganando" no habrá mayor problema, pero si no es así la mayor parte de las veces no podrás vencer tus deseos de despojarlo (siquiera imaginariamente) de aquello que consideras merecer más que él. Las mujeres en cambio, mucho más observadoras e intuitivas, inmediatamente saben cuando han despertado el interés de un hombre. Si el galán les resulta atractivo utilizarán sus mejores armas de fascinación, sino a lo mucho serán gentiles. La mujer es más refinada, pero efectiva, para seducir. Su estrategia está hecha de gestos a los que el varón no puede resistirse. Una mirada furtiva, una sonrisa que se diluye en los labios, un caminar insinuante. Un acto provocativo y desafiante es hacerle cariños a su pareja sólo para hacer provocar. “Te mueres por tener lo que él tiene” parecen decir atormentado más al pretendiente que comienza a sentirse perdedor. Esa es la palabra clave. A ningún hombre le gusta perder cuando de mujeres se trata. Los más torpes resolverán el asunto (su envidia) con una tirria al afortunado. Los más diestros, iniciarán todo un ritual de conquista dotado de paciencia y perseverancia. Se trata de que la musa tenga claras las intensiones del conquistador, pero su pareja no. Por ello debe combinarse respeto con finas atenciones que toquen la sensibilidad de la “Julieta”. Algunos tienen todo un libreto ya aprendido y repetido a la saciedad. Palabras como: “Supongo que te has dado cuenta como sobresales entre todas las invitadas”, o, “De quién heredaste esa hermosa sonrisa”, son parte de estos guiones. Sin embargo, además de los cumplidos, pocos hombres conocen la efectividad de escucharlas con interés, antes que hablar y hablar. La clave es descubrir un tema que  la apasione, para hacerle las más interesantes y oportunas preguntas. Ahondar en sus conocimientos y celebrar sus ocurrencias garantizan el puente de confianza a través del cual se llegará a su corazón. Se trata de conducirlas desde la risa regocijada hacía la ternura femenina que se alimenta de sus recuerdos y sueños infantiles. Logrado esto ya se habrá asegurado por lo menos un ansiado beso. ¿Parece fácil no? Sin embargo sólo la experiencia asegura el éxito, aunque sea (como dije líneas arriba) en el mundo de la fantasía...