Él besó su vestido de blanca seda en la parte que da justo al pubis. Lo hizo con la más tierna devoción y también con emocionada gratitud. No había ningún halo de malicia. Apenas tenía trece y ella quince. Mientras se embriagaba con el angelical aroma de la nívea seda del vestido, experimentó la más profunda y abstracta elevación mística. Ansiaba quedarse a vivir ahí para siempre, embelesado en ese paraíso donde desaparecían los miedos y las culpas. Sintió detenerse el tiempo, y ni siquiera se percató de las manos de ella, que acariciando su cabello, le decía que debía irse. Tuvo que tomarle el rostro suavemente, y de paso alcanzar a ver las lágrimas en sus ojos rojos. Luego sintió que su fino vestido también estaba humedecido, pero no sólo de lágrimas. Entre avergonzada y feliz, se marchó a su casa y besó dulcemente el vestidito en la parte húmeda. El se lavó la cara en un caño y tuvo la hiriente sensación que ya nunca volvería a ese cielo de esa idílica inocencia. De ese entonces le viene la obsesión por el color blanco en la ropa femenina. Pero eso es poco, de ese entonces también le vienen las ganas de llorar cuando ve a una chica con vestido de seda blanca...
sábado, 5 de abril de 2014
EL VESTlDlTO BLANCO
Él besó su vestido de blanca seda en la parte que da justo al pubis. Lo hizo con la más tierna devoción y también con emocionada gratitud. No había ningún halo de malicia. Apenas tenía trece y ella quince. Mientras se embriagaba con el angelical aroma de la nívea seda del vestido, experimentó la más profunda y abstracta elevación mística. Ansiaba quedarse a vivir ahí para siempre, embelesado en ese paraíso donde desaparecían los miedos y las culpas. Sintió detenerse el tiempo, y ni siquiera se percató de las manos de ella, que acariciando su cabello, le decía que debía irse. Tuvo que tomarle el rostro suavemente, y de paso alcanzar a ver las lágrimas en sus ojos rojos. Luego sintió que su fino vestido también estaba humedecido, pero no sólo de lágrimas. Entre avergonzada y feliz, se marchó a su casa y besó dulcemente el vestidito en la parte húmeda. El se lavó la cara en un caño y tuvo la hiriente sensación que ya nunca volvería a ese cielo de esa idílica inocencia. De ese entonces le viene la obsesión por el color blanco en la ropa femenina. Pero eso es poco, de ese entonces también le vienen las ganas de llorar cuando ve a una chica con vestido de seda blanca...
miércoles, 19 de marzo de 2014
DIVINIZADA NOCHE
martes, 13 de septiembre de 2011
MUJER NIÑA
Insisto. No se trata de la anatomía, la magia del su hechizo está en la frescura de los gestos y hasta en la voz. La señal de que hemos caído en su encanto, y será difícil salir de éste, es cuando sentimos unas irreprimibles ganas de jugar con ellas. Cuando despiertan y sintonizan con el niño que todos llevamos dentro. Y como los niños deben proteger a las niñas, entonces los vínculos se tornan indestructibles. Incluso una deliciosa malacrianza de vez en cuando puede hacernos sentir como el padre comprensivo que le consciente todo a su hijita menor, a cambio de una sonrisa o de un abrazo...
viernes, 9 de septiembre de 2011
SUEÑOS DE LOS SENTIDOS (Inspirado en una mujer de preciosa cintura)
No quisiera morir sin que llegue una nueva ninfa para amar. Quiero profundizar las delicias de algo tan sublime y misterioso como besar a una chica de labios sensuales. Dejar marchar los episodios frívolos, y vivir haciendo de los sentidos (y de la piel) los medios más fecundos para aprenderLo declaro, aquí y ahora. Quiero besarte toda la noche. comenzar por el dedo meñique del pie y terminar por el cabello. Escribir con mi boca un poema en cada porción de tu cuerpo. Sentir el fuego inmortal de tus gemidos y no rendirme ante los embistes de tu agreste pasión. Quiero escucharte cantar en mis oídos toda la noche para fijar tu voz en los sentidos para futuras felicidades. Que el placer es efímero, y el recuerdo es eterno. Quiero sintonizar el latir de nuestros corazones juntando nuestros pechos. Que nuestras manos se exploren como excitadas gitanas de tan inmensa fortuna. Quiero atrapar tus labios y quedármelos conmigo. Horas y horas alimentándome de elixir sagrado de tu boca. Quiero enterrar mi soledad y las espinas de mi alma en todas tus profundidades. Refugiarme, como Gustavo Cerati, entre tu cuerpo, y desterrar todos los miedos y las angustias que me acosaron antes de tu llegada. Quiero abrazar tu sonrisa y llevármela a mi cama para ya no sentir el hierro de los domingos solitarios donde la muerte acosa. Quiero amarte sin códigos y sin que el tiempo se convierta en tirano que devora los momentos más dulces, porque tus besos serán lo único que derrotará todo lo que ha confabulado para hacerme presa del desamor. Quiero que te quedes conmigo, desde ahora hasta la eternidad...
sábado, 23 de julio de 2011
VIENTRE DE MUJER
El cansancio trata de doblegarme. Los párpados pesan ya, y no obstante, trato de escribir algo para ti que suene como una caricia en tu alma de niña. Diría por ejemplo, que los años se han quedado celestialmente prisioneros de tu recuerdo. Cada día la imagen de tu sonrisa se torna más dulce y ausente. Imagino que viajo hacia ti, fabricando fantasías mientras el ómnibus devora kilómetros de asfalto para llevarme a tu cielo. Me concentro en tu vientre albo y suave como una láctea alfombra hecha para mi solaz. Amo el sol que brilla en el centro de esa maravilla esculpida por los dioses, con ese travieso tatuaje que perturba mis ojos con su sensualidad. Los hombres andamos obsesionados por lo genital y no nos percatamos de los otros encantos femeninos. No se trata de fetichismo (que no tiene nada de patológico), me refiero a descubrir o re-descubrir la anatomía femenina como un tesoro que nos recompensará prodigándonos con su pasión y su ternura.
Mujer de vientre perfecto. Amor de mis imposibles proyectos. De mis juveniles sueños, de estos anhelos hilvanados en horas y horas de páginas donde las más bellas heroínas terminan pareciéndose inexorablemente a ti. Princesa que le das vida a los ornamentos de las más lujosas boutiques. Déjame contemplarte absorto hasta dormirme y buscarte en el mundo onírico de los imposibles. Deja que piense en tus labios, ahora que la maternal noche me busca para acoger mi soledad...
MUJER DE BRAGAS BLANCAS
Medio en vigilia, medio dormido, alcancé a ver a una bella mujer de bragas blancas y de cabello felino. Me entregó algo en las manos. No alcancé a verlo, fue todo de prisa. El retorno de la vigilia me robó la historia. Kizá simbolice mis anhelos profundos o mis obsesivos temores, pero la mujer de bragas blancas debió entregarme la cura para mis males. No creo recuperarla en otro sueño, así ke la buscaré en la red. Se ke se trata de una monumental tarea, pero no tengo alternativa.
Mujer de blanca intimidad. Aunke nunca te presentarás como en mi fallido sueño, dame una pista para abrazarte. Envía un emisario, escríbeme un email con la foto de tu felina cabellera. Considera ke estudio para ser un buen amante. Mira mi frente cansada mujer blanca, de buscarte. Redime mis jornadas mustias y concédeme el supremo paraíso de amarte fuera de los sueños...
martes, 28 de junio de 2011
EL AMOROSO SILLÓN
Hay objetos materiales que significan tanto en nuestra vida que merecen más que escribirles unas líneas.
Era marrón y enorme el sillón de su casa, ubicada en el centro y cerca de mi paradero). Ahí estudiábamos hasta que su abuela se iba a dormir. Entonces se convertía en el perfecto lecho de amor donde la pasión invadía el lugar hasta que, después de férrea resistencia, era expulsada por la culpa. Es entonces que tenía que calmarla con enorme comprensión y ternura para que se vaya a dormir tranquila. Ella conocía mis debilidades (como yo las suyas). Cuando quería motivarme se ponía un polito y un short rojo que eran como una segunda piel que cubrían y resaltaban la suya, blanca y divina. Se sentaba en mis piernas y luego los besos y caricias se sucedían en apasionados episodios que la adrenalina de que alguien nos descubra le daban el encanto de lo prohibido. Cada vez avanzábamos más, lo cual significaba una culpa mayor de su parte y un trabajo mayor para sosegarla. Era hermosa (aunque muy engreída). Su cuerpo era esbelto y su fino cuello tenía la suavidad y el aroma que deben poseer los ángeles. Decenas de veces mis labios se solazaban en él, mientras le susurraba cosas bellas al oído. Ella gemía suavemente (no vaya a escuchar la abuela) y apretaba mis hombros con desesperación. Luego me apoderaba soberanamente de sus labios. Inventábamos mil formas de jugueteos desesperados, pues lo que ansiábamos es no tener que separarnos jamás. A veces debía curarme las deliciosas heridas que dejaban sus dientecitos en mi boca. Pero todo valía la pena.
No es necesario ser explicito. Sólo diré que aún conservo la celestial sensación de haber recorrido cada centímetro de la tersura de su piel. También se mantiene vivo el fuego que despertaba su boca en mi cuerpo.
Ese generoso sillón nos enseñó a conocernos, a explorar nuevos territorios, y sobre todo a amarnos con sin límites, por ello tiene mi eterno tributo.
Todo cambió cuando se fue a vivir más lejos. Ya no podíamos quedarnos solos , y sobre todo ya no estaba el acogedor sillón de nuestras noches de amor. Otras motivos también nos fueron alejando. Inexorablemente, terminamos tres meses después...
lunes, 6 de junio de 2011
¡VUELVE. MIL VECES VUELVE!
Es lacerante pensar que soy parte del olvido.
Es patético escribir sin conmover uno sólo de los pétalos de tu alma...
lunes, 2 de agosto de 2010
SHANINA Y LA LUNA (Parte III)
viernes, 30 de julio de 2010
SHANINA Y LA LUNA (Parte II)
miércoles, 28 de julio de 2010
SHANINA Y LA LUNA (Parte I)
"Nunca se lastima a quien se ama” eran las palabras que resonaban en la mente de Shanina y que no le permitían alcanzar el sosiego tan necesario en esos momentos. En efecto, tenía que pensar mucho y precisaba hacerlo con la mayor serenidad. Sintió ganas de hacer un repaso de su vida y remontarse a sus primeros años.
Cuando nació su abuelo, el bohemio de la familia, le puso “La hija de la Luna” debido a esa dulce sonrisa que según él, “iluminaba hasta las noches más tenebrosas”.
Un día (como todo el mundo), el abuelo se fue de este mundo y Shanina fue creciendo hasta convertirse en una inquieta adolescente. Sucedió una noche de verano, mientras descansaba en la terraza cuando reparó que mirar la luna le prodigaba una extraña paz que poco a poco se convertía en ensoñación. Incluso a veces llegaba a sentir una especie de trance que la arrancaba de la realidad y la llevaba a lugares y a momentos donde mirar el mar y caminar por la playa se convertían en sus instantes más dichosos.
Fue en esa época en que reparó en el abuelo y en el oculto significado de llamarla “la hija de la luna”. Sin embargo, ella no era precisamente una chica extraña a ojos de sus amigas. Asistía a fiestas, bailaba, reía, cantaba, pero cuando todo terminaba y cada uno se marchaba, ella volvía a sentir la necesidad de mirar a la compañera luminosa que danzaba en el cielo.
De no haber sido porque un admirador suyo le regaló una hermosa pintura de una noche de luna, quizá hubiese sentido la ansiedad de salir a buscarla, aún en las noches más nubladas. La contemplación incansable del cuadro compensaba su tribulación por la ausencia de la amada compañera de soledades.
Llegó un tiempo en (como todo el mundo) conoció, se enamoró y se casó con el hombre con el que esperaba compartir toda su vida. El también la amaba y la llevó al altar tal como se lo había prometido. Varios meses de felicidad hacían prever que sus sueños se harían realidad. Pero la primavera no duro mucho. Él fue cambiado a trabajar a una sede de la empresa en el extranjero.
Entre lágrimas y abrazos se despidieron, jurando comunicarse todos los días y prometiéndose fidelidad mutua. Funcionó durante unos meses, pero como saben los mayores (y el abuelo también lo sabía), la realidad no es tan perfecta como la fantasía y sucedió lo más temido Carlos, así se llamaba el esposo, comenzó a sentirse “sólo” en la distante ciudad donde fue destacado y cedió a los encantos de una chica pueblerina, quien mitigaba su “soledad”. El peligroso juego pronto tuvo sus consecuencias. No relataré las motivaciones ni las circunstancias de los hechos, pero lo real es que fruto de aquel amor vino al mundo, una pequeña criatura que inspiraba en Carlos sentimientos encontrados. Por un lado la ilusión de ver una nueva vida, sangre de su sangre, y por otro lado el remordimiento por no haber honrado su promesa de fidelidad.
Mientras tanto Shanina soñaba con él y lo llamaba cada día, anhelando que también fuera parte del cuadro de la inmensa luna, pero pronto su intuición de mujer le hizo notar algo sospechoso en la voz de Carlos y la verdad se abrió paso. El shock emocional la dejó devastada. No podía asimilarlo, ni siquiera quería pensar en ello. Intentó mil formas de convencerse de que un desliz lo comete cualquiera y que lo importante era el amor. En esos avances y retrocesos divagaba cuando encontró en internet algo que llegó a sintonizar con su romántico temperamento, y poco a poco la luna comenzó a asomarse tímidamente….
domingo, 18 de julio de 2010
APAGABA LA MÚSICA CUANDO HACÍAMOS EL AMOR
martes, 26 de enero de 2010
VINDICACIÓN DE LA MUJER FATAL



