sábado, 5 de abril de 2014
ADICTO A LOS AMORES ESTOICOS
sábado, 29 de marzo de 2014
MUSA DESCONOCIDA

jueves, 25 de agosto de 2011
LUCHANDO POR NO MATAR LOS SUEÑOS
El campo, el mar, un corazón que ama,arrullado por una canción de Serrat.
La belleza del amanecer,
la frescura de la mañana, l
la ensoñación de la tarde,
y el cielo estrellado
en una noche cómplice de amor.
Una vida libre para viajar por las cumbres
de una montaña andina,
o por los desiertos
de una franja que besa al mar.
Diez libros para leer
y una laptop para escribir.
Todo eso, para comenzar,
desde ahora.
No cuando la senectud
cercene las ansias de soñar.
Y es que el tiempo
es el más grande tirano del hombre.
Se lleva sus sueños,
sus ideales y hasta sus amores.
Ese tiempo tejido de almanaques
que es como un despeñadero,
hacia el cual nos dirigimos inexorablemente,
con casi todas las cosas a medio camino,
o aún sin empezar.
Como mi padre
que sólo deseaba su granja en el campo
para criar animales
y escuchar las noticias todas las tardes.
La pobreza y la salud le cerraron el paso.
Y ahora, ésta mi vida,
luchando entre la renuncia
y la última batalla por un amor.
La angustia de no poder reconciliarme
con la plenitud de un misticismo,
liberado de la tormentosa pasión.
Rebelándome, sólo para no envejecer.
Buscando una sonrisa de niña buena
para ahuyentar los sin sentidos.
Abrazado a la inocencia de dos hijos divinos,
y a la música que nunca envejece,
púes al tiempo venció.
Todo este vendaval de furias y de penas.
De quimeras que aún pueden refugiarse
en el inexplorado mañana,
aquel que atesora una felicidad,
sólo vislumbrada algunas noches
de miradas y besos virtuales.
En suma un universo aún por inventar,
e imposible de alcanzar.
Una vida, una muerte,
una paz, y un amor,
que siempre habitará en el corazón...
viernes, 19 de agosto de 2011
CUENTO DESDE EL FUTURO
Corría el otoño del 2025 cuando Dylan Axel conoció (a través del chat) a Alice y se enamoró de ella. De tanto escuchar las historias que su padre escribía en su laptop, había aprendido a crear relatos mucho mejores que los de éste. No era extraño entonces que descubriera que Alice se parecía a sus personajes. Le impresionó su frescura para tomárselo todo en broma. Percibió inmediatamente una gran sensibilidad, reflejada en su rostro y en su voz de niña buena. La sintonía entre sus almas fluyó de manera tan natural que ambos se sorprendían de su compatibilidad. Podían conversar casi de todos los temas, y aunque siempre terminaban bromeando, cada día aprendían algo nuevo, aniquilando por completo de su diccionario la palabra aburrimiento.
Fue así que la convenció para conocerse personalmente. Era bella, tal como aparecía en la foto del perfil de su cuenta. Comieron helados, y volvieron a reír de la gente y de sus convencionalismos. Siguieron encontrándose de vez en cuando, e incluso se extrañaban mutuamente cuando pasaban muchos días sin verse. Dylan Axel lo tenía todo claro, lo que más lo movía era la fuerte atracción hacia Alice. Muchas veces se presentó la ocasión propicia para plasmar en un beso lo que sentía por ella. Hubo muchos intentos, pero siempre un “mañana conversamos en el chat” era el epílogo inevitable de cada encuentro. Todas estas fallidas tentativas inspiraban apasionadas historias que se acumulaban en su blog.
Estaba a punto de perder las esperanzas de conquistar el corazón de Alice cuando sucedió el prodigio. Una tarde mientras escuchaba canciones de Serrat, un trovador español que su difunto padre adoraba, unas imágenes, difusas pero intensas invadieron su corazón. Sintió la voz de su “viejo”, cuando de apenas dos años, le narraba cuentos infantiles inventados por el mismo. Volvió a ver personajes que hicieron mágicos sus primeros años. Elefantes, leones, caballitos, vaquitas y hasta un águila cobraron vida nuevamente.
No obstante, tardó unos días para entender el mensaje que le enviaba su padre para ayudarle a conquistar el amor de Alice. Tenía que despertar en ella al niño (o la niña) que todos llevamos dentro. Entonces Dylan Axel comenzó a escribir historias infantiles pobladas de verdes campos, de alegres aves que cantaban al amanecer, del sol que se enamoraba de la luna, o de las estrellitas que jugaban a las escondidas. En medio de estos bellos escenarios siempre destacaba la bella princesa (ella) rescatada por el valiente caballero (él). Sólo faltaba hacer vida estas emociones infantiles. Un día la invitó a ir al campo. Jugaron y corrieron hasta cansarse como niños. Por fin encontraron aquella honda felicidad de dormitaba en su inconsciente. Representaron las historias y los personajes que Dylan Axel había inventado en sus cuentos. Sin darse cuenta, en un momento terminaron abrazados y mirándose a los ojos. Ella sonrío, entreabrió los labios, y él por fin pudo besarla…
martes, 9 de agosto de 2011
NOCHE QUE PRELUDIA UNA DESPEDIDA
como la mirada de un niño,
que apenas se pueden sublimar en palabras.

