sábado, 30 de julio de 2011
¿QUÉ DIRÁN LOS DEMÁS?
viernes, 29 de julio de 2011
TODO CAERÁ POR SU PROPIO PESO
La gran ciudad comenzaba a encender sus luces. Ella le miró mientras una lágrima escarchaba su mejilla. Volvió a repetir las palabras tantas veces ensayadas: “esto es inviable”. La pena era inocultable en sus ojos. Él se quedó en silencio mientras inventaba algo que pudiera consolarla. El sabor del adiós asomó de nuevo en sus labios unido a la sensación de piedad y de culpa que ya se le había hecho familiar. Como los moribundos, pasaron rápidamente las imágenes de su historia. Las fiestas con los amigos y el tentador complot para hacerlos pareja hasta lograr que se casen. “Vamos a ver” se dijeron ambos sin palabras, e iniciaron este caminar que hacía tiempo se había detenido. En una época la palabras resignación, paciencia, generosidad, habían logrado mentalizarlos, y con la llegada de su nena, la esperanza había renacido. Pero la verdad no perdona. El afecto hacia la pequeña funcionaba algunos momentos en el día, pero cuando se encontraban solos, la falta de pasión proyectaba una patética imagen de pareja donde la paternidad era lo único que marchaba sobre ruedas.
Hubo horas y horas de diálogo. Cotejo de los pro y los contra de una separación. Flexibilidades y hasta renuncias para finalmente llegar a la misma conclusión. “Hay que dejarlo que todo caiga por su propio peso”. En medio de esa gris coexistencia, construida de trabajo y de comentar las películas y noticiarios todos los días, él conoció a una chica mucho más joven. las dos veces que conversaron fueron suficientes para que se instale en su corazón como el milagro que llegaría para redimirlo. Le había contado toda la verdad, y a pesar de su corta experiencia, lo había entendido. Ella podía esperar hasta que las cosas se resuelvan. Mientras tanto eran como amigos cómplices que habían hecho de la transparencia el secreto de su compatibilidad. Bastaba encontrarse para filosofar entre locura y locura y entre canción y canción. Siempre terminaban abrazados y matándose de risa. No tenían nada que perder y sí mucho que ganar. Aprender algo nuevo cada día, y sobre todo disfrutar del mero placer de conversar. Habían conjugado tanto que habían incorporado los gestos y los entre líneas a sus códigos de comunicación. Por ejemplo, juntar los índices con los anulares significaba “te quiero mucho”, tocarse ambas orejas significaba “te he extrañado”, y así mil secretos más que tornaban sus encuentros como misteriosos, pero divertidos rituales. Era increíble pero habían llegado al extremo de ya no pedirle casi nada a la vida. Todo era bello cuando estaban juntos.
Mientras tanto su esposa ya lo había ido intuyendo todo, y a pesar de que ambos habían acordado concederse una relativa libertad para intentar trazar una línea de reconstrucción de sus vidas, sin embargo, era difícil. Se había acostumbrado a que ambos salieran con la nena. Se divertía a rayar cuando escuchaba los desaforados cuentos que él le relataba a la pequeña para que se duerma. Le resultaba duro renunciar a esas cosas, pero el orgullo obligaba a cumplir el pacto. Ya el tiempo había dado su veredicto, o dicho en otras palaras “todo ya había caído por su propio peso”…
EL HECHIZO DEL ARCO IRIS
Miro a través de las pupilas de un arco iris, justo antes de que una llovizna te haga acurrucarte en mi hombro. Puedo ver los siete colores reflejados en tu cabello, como cisnes en un lago marcado por la etérea mirada de Dios. Vuelves tus ojos hacia mi rostro y tus labios se entreabren...para decir que la tarde es bella y te recuerda felices momentos. Retomamos la marcha por calles pobladas de edificios y automóviles. No tenemos prisa por llegar al sacrosanto lecho. Sentir tu cabello húmedo es suficiente privilegio para mi soledad apenas disimulada por mis lentes oscuros. Juego con tu pulgar y mi hemisferio parietal sonríe con dulzura.
Reparo que Benedetti tenía razón cuando decía que la felicidad no estaba en las piedras preciosas de las aguas, sino en los reflejos del sol en las rocas que brillaban en el fondo del lago. Te vuelvo a mirar. No me aventuro a besarte por temor a romper el hechizo de esta profética tarde. Quiero abrazar un éxtasis visual y táctil. Que el encanto de tu cabello en mi rostro y del arco iris en mis ojos se perennice en mi memoria como un paisaje de Van Gogh en un nostálgico atardecer.
Llegamos al lecho de amor. Me miras, te miro, y con una cómplice sincronicidad, nuestros pasos vuelven a recorrer el camino de los siete colores, como si temieran que el milagro se disipe. Ya casi cae la noche. El frío desenvuelve sus brazos. La oscuridad complota. El lecho implora por nosotros. Nos detenemos miramos las estrellas. Apenas rozamos nuestros labios y buscamos nuevamente el refugio del cielo, como si Dios en él nos señalara el camino...
sábado, 23 de julio de 2011
EL CRISTAL DE LA VIDA
La vida es un vendaval que oscila entre aciertos y errores. Los primeros dependen en gran medida de las circunstancias externas, y los segundos nos atañen exclusivamente a nosotros. Sucede generalmente que invertimos este orden. Los errores los atribuimos a las acciones ajenas, y nos jactamos de "nuestros" aciertos. Esto podría interpretarse como un signo de buena autoestima, sin embargo, al no exigir perfeccionarnos, terminamos en el conformismo (primo hermano de la mediocridad).
Veamos un caso. Hoy me dejé llevar por Dylan Axel que sólo deseaba correr por las rampas y veredas del local de la actuación de su colegio. No le interesaban los trajes, ni los bailes típicos, ni las fotos que su mamá trataba de tomarle. Sólo reía enloquecido de alegría, corriendo con otros niños. Dueño aún de la libertad más espontánea, y por algún designio divino, trataba de disfrutarla inagotablemente. Entonces corrí con con él sin importarme la gente, confundiéndome con los otros niños. Fui casi místicamente feliz. Esto podría calificarlo como un ACIERTO de mi parte esta noche. No obstante, ya habrán notado que el mayor mérito no era completamente mío, sino de mi hijo, de los demás niños y del ambiente que se respiraba en el lugar.
Más tarde, y quiero decir ahora mismo, me sentí desmotivado frente al ordenador. Sin ganas de conversar con nadie, pero si con ganas de clausurar mi cuenta de facebook. Hastiado de una adicción que suele alimentar mis estados de melancolía, pensé destruir páginas y páginas de textos, fotos y vídeos. Esta manía de conceptualizarlo todo me devolvió la calma y evitó que cometa un "facebookcidio". Se trató de un garrafal ERROR que dependía únicamente del gris cristal con que miraba la vida. Puedo atribuirlo a la frivolidad que inunda el 90% de los muros de esta llamada red social, y con ello, abstraerme de mi responsabilidad. Prefiero tomar al toro por las astas (y no me refiero a un amigo poeta), y enfrentar las contradicciones y tinieblas de mi alma.
Definitivamente todo lo expuesto es subjetivo y arbitrario, pero estoy seguro que, al menos una persona me dará la razón. Esa persona conoce de mi egocentrismo y además lo comparte. Esa persona me ama aunque nunca me lo dirá. Un dato más, esa persona es bella y tiene los labios sensuales. Y esa mujer sabe que he escrito todo este texto pensando en ella (en su silencio)...
VIENTRE DE MUJER
El cansancio trata de doblegarme. Los párpados pesan ya, y no obstante, trato de escribir algo para ti que suene como una caricia en tu alma de niña. Diría por ejemplo, que los años se han quedado celestialmente prisioneros de tu recuerdo. Cada día la imagen de tu sonrisa se torna más dulce y ausente. Imagino que viajo hacia ti, fabricando fantasías mientras el ómnibus devora kilómetros de asfalto para llevarme a tu cielo. Me concentro en tu vientre albo y suave como una láctea alfombra hecha para mi solaz. Amo el sol que brilla en el centro de esa maravilla esculpida por los dioses, con ese travieso tatuaje que perturba mis ojos con su sensualidad. Los hombres andamos obsesionados por lo genital y no nos percatamos de los otros encantos femeninos. No se trata de fetichismo (que no tiene nada de patológico), me refiero a descubrir o re-descubrir la anatomía femenina como un tesoro que nos recompensará prodigándonos con su pasión y su ternura.
Mujer de vientre perfecto. Amor de mis imposibles proyectos. De mis juveniles sueños, de estos anhelos hilvanados en horas y horas de páginas donde las más bellas heroínas terminan pareciéndose inexorablemente a ti. Princesa que le das vida a los ornamentos de las más lujosas boutiques. Déjame contemplarte absorto hasta dormirme y buscarte en el mundo onírico de los imposibles. Deja que piense en tus labios, ahora que la maternal noche me busca para acoger mi soledad...
MUJER DE BRAGAS BLANCAS
Medio en vigilia, medio dormido, alcancé a ver a una bella mujer de bragas blancas y de cabello felino. Me entregó algo en las manos. No alcancé a verlo, fue todo de prisa. El retorno de la vigilia me robó la historia. Kizá simbolice mis anhelos profundos o mis obsesivos temores, pero la mujer de bragas blancas debió entregarme la cura para mis males. No creo recuperarla en otro sueño, así ke la buscaré en la red. Se ke se trata de una monumental tarea, pero no tengo alternativa.
Mujer de blanca intimidad. Aunke nunca te presentarás como en mi fallido sueño, dame una pista para abrazarte. Envía un emisario, escríbeme un email con la foto de tu felina cabellera. Considera ke estudio para ser un buen amante. Mira mi frente cansada mujer blanca, de buscarte. Redime mis jornadas mustias y concédeme el supremo paraíso de amarte fuera de los sueños...
jueves, 21 de julio de 2011
AMAR A UNA MUJER ES HACERLE EL AMOR
Amar a una mujer es hacerle el amor. La frase, aunque redundante y trivializada, posee una fatalidad que llega hasta los huesos. Es la historia de un amigo, quien había llevado (esta historia) con sentido común y un poco de estoicismo. La había asumido como una verdad que no tenía porque ser determinante. El deseo y la pasión hace tiempo que se habían marchado para regresar sólo cuando el alcohol liberaba todas las barreras.
Amar a una mujer es hacerle el amor. No estando ebrio, sino como culminación de un juego de tiernas caricias. Es desear besarla toda para pasar al fuego indetenible de dos cuerpos que desesperadamente tratan de fusionarse en un templo de amor.
Es triste cuando estos impulsos se dirigen sólo hacia otra mujer (real o ficticia). Se anhela entonces llevarla lejos, allá donde el mundo no arroje primeras ni últimas piedras. Como un par de chiquillos entregarse al rito sagrado donde las lágrimas son de perfecta felicidad. Pero no puedes. El deber impone sus reglas, y sobre todo, no tienes derecho a lastimar a otro. Nadie merece sentir el hierro candente del temprano dolor.
Entonces, hay veces que es preferible dejar pasar el tiempo en el matrimonio. Mentalizarse positivamente, pensando que la vida conyugal no es un lecho de rosas. Es dar las instrucciones precisas a cada parte del cuerpo para que ejecute su guión. Es finalmente cerrar los ojos, soñando en un paraíso lejano, y entregarse al mero placer...
martes, 28 de junio de 2011
EL AMOROSO SILLÓN
Hay objetos materiales que significan tanto en nuestra vida que merecen más que escribirles unas líneas.
Era marrón y enorme el sillón de su casa, ubicada en el centro y cerca de mi paradero). Ahí estudiábamos hasta que su abuela se iba a dormir. Entonces se convertía en el perfecto lecho de amor donde la pasión invadía el lugar hasta que, después de férrea resistencia, era expulsada por la culpa. Es entonces que tenía que calmarla con enorme comprensión y ternura para que se vaya a dormir tranquila. Ella conocía mis debilidades (como yo las suyas). Cuando quería motivarme se ponía un polito y un short rojo que eran como una segunda piel que cubrían y resaltaban la suya, blanca y divina. Se sentaba en mis piernas y luego los besos y caricias se sucedían en apasionados episodios que la adrenalina de que alguien nos descubra le daban el encanto de lo prohibido. Cada vez avanzábamos más, lo cual significaba una culpa mayor de su parte y un trabajo mayor para sosegarla. Era hermosa (aunque muy engreída). Su cuerpo era esbelto y su fino cuello tenía la suavidad y el aroma que deben poseer los ángeles. Decenas de veces mis labios se solazaban en él, mientras le susurraba cosas bellas al oído. Ella gemía suavemente (no vaya a escuchar la abuela) y apretaba mis hombros con desesperación. Luego me apoderaba soberanamente de sus labios. Inventábamos mil formas de jugueteos desesperados, pues lo que ansiábamos es no tener que separarnos jamás. A veces debía curarme las deliciosas heridas que dejaban sus dientecitos en mi boca. Pero todo valía la pena.
No es necesario ser explicito. Sólo diré que aún conservo la celestial sensación de haber recorrido cada centímetro de la tersura de su piel. También se mantiene vivo el fuego que despertaba su boca en mi cuerpo.
Ese generoso sillón nos enseñó a conocernos, a explorar nuevos territorios, y sobre todo a amarnos con sin límites, por ello tiene mi eterno tributo.
Todo cambió cuando se fue a vivir más lejos. Ya no podíamos quedarnos solos , y sobre todo ya no estaba el acogedor sillón de nuestras noches de amor. Otras motivos también nos fueron alejando. Inexorablemente, terminamos tres meses después...
viernes, 24 de junio de 2011
EL ATRACTIVO DE LOS GRANDES DERRIERES
jueves, 23 de junio de 2011
MUJERES BELLAS Y HOMBRES RUDOS
Hace poco leí que un estudio científico había revelado que la mayor parte de las mujeres bellas se sienten atraídas por hombres de aspecto rudo y agresivo (recalco lo de aspecto). La hipótesis planteada para explicar dicha predilección era de origen genético. La mujer de las cavernas descubrió que uniéndose a hombres fuertes, agresivos, temerarios, se sentía más segura (ella y sus hijos).
Esta milenaria herencia ha sobrevivido a lo largo del tiempo, manteniéndose en el plano inconsciente (por no decir instintivo). Esto explica, en mi opinión, que en ambientes particularmente violentos y peligrosos, los matones y jefes de pandillas más avezados tengan consigo a las mujeres más hermosas.
En otros ambientes, no precisamente pandillezcos, la competencia entre los "machos" se da por el éxito, principalmente económico, social, y político. En otras palabras las mujeres de estos "niveles" se sienten atraídas hacia el poder y hacia la popularidad (en el plano inconsciente), pues asumen que ahí encontrarán protección y seguridad.
Consecuentemente, las reinas de belleza, las modelos, las actrices, las bailarinas, en general las mujeres bellas, se casan con gerentes, altos funcionarios y artistas famosos. Claro que de vez en cuando alguna historia romántica rompe el esquema, pero precisamente, la excepción confirma la regla. Y es que es imposible negar que casi todos los hombres somos capaces de las más grandes locuras por una beldad.
Los feos y los débiles hemos inventado otras formas de llamar su atención, de conmoverlas para poder conquistarlas. La palabra es una de ellas (mi cómplice laptop me guiña el ojo). En verdad nos costó siglos cultivar su sensibilidad. Es después de la edad media en que se impuso el romanticismo y las mujeres (bellas y no tan bellas) se hicieron vulnerables a la poesía y a otras expresiones de amor.
Sin embargo, lo cultural no puede competir con lo genético. Inevitablemente, la belleza va a seguir acatando el mandato de sus ancestros, sencillamente para procrear hijos sanos y fuertes y así preservar la especie.
Por ello, hay que detenerse un momento la próxima vez antes acusar a las mujeres lindas de interesadas o convenidas. Lo cierto es que lo que gobierna sus sentimientos está firmemente tatuado en los laberintos más sólidos de su psiquis. Entonces, la máxima aspiración será encontrar hombres que aseguren la perpetuidad de la raza humana. De no haber sido así ya habríamos desaparecido, víctimas de las fieras.
De ahora en adelante trataré de mentalizarme para no obsesionarme por las mujeres bellas. Después de todo, ¿quién podría vencer a la dictadura de los genes? (quizá algunos perdidamente románticos)…
martes, 21 de junio de 2011
ETERNAMENTE CHELITA
El cáncer es un cuervo de alas siniestras que no hace distinción para elegir a su víctima. Arremete ferozmente llevándose la alegría, los sueños, los anhelos de almas en pleno apogeo. Algunas veces se encuentra con seres bizarros, valientes, luchadores, plenos de vida. Le hacen resistencia, pero el cuervo espera los flancos vulnerables para dar su estacada mortal. Sólo sí lo alcanzamos a ver a lo lejos, podemos disparar la flecha de la prevención para derribarlo en pleno vuelo.
Toda esta introducción para escribir sobre ti Chelita (dicen que tu nombre fue Analí), cuyas imágenes marcaron la adolescencia de quienes nos enamoramos de ti a través de la televisión. Eran los formidables ochenta. Con su música y sus programas por televisión de señal abierta, matándonos de risa los sábados en la noche, enamorados (lo reitero) de ti Chelita, sin siliconas, ni poses de grandeza. Y así fue como nos morimos de envidia cuando supimos que el flaco feo de Felpudini había conquistado tu corazón. Eso demostraba que no mirabas rostros ni bolsillos. Siempre serías la esbelta bailarina que atormentaba al jefecito. Cómo no quererte si eras tan auténtica, lozana y deportista. ¿En qué momento de tu saludable existencia le diste ventaja al cuervo? ¿En qué momento te descuidaste, secreto y platónico amor de tantos ochenteros?
Se agotan las palabras Chelita, una oración de cariño y de admiración, ahora que has partido a la eternidad. Gracias por dejarte amar sin protestar... Algún día coincidiremos en el destino final...
lunes, 6 de junio de 2011
¡VUELVE. MIL VECES VUELVE!
Es lacerante pensar que soy parte del olvido.
Es patético escribir sin conmover uno sólo de los pétalos de tu alma...
domingo, 1 de mayo de 2011
MI PRIMER PENSAMIENTO ES PARA TI
Por: Billy Crisanto Seminario
Son las cuatro de la madrugada y, al despertar, mi primer pensamiento es para ti. Mujer que me regala sus palabras portadoras de una mal disimulada ternura. Quizá sea sólo mi fantasía, pero es lindo imaginar que alguien te mira con algo

más que la cotidianeidad de compartir uno momento. Es lindo ensoñarse con una mirada, entre dulce sensual, que te dice que quisiera contarte tantas cosas, pero también quisiera escuchar tus anhelos, aquellos que se niegan a morir.
Definitivamente, la mujer es sideralmente mejor que el hombre. Tal vez (como decía el venerable viejo de la pipa), porque buscamos el seno materno - donde te sentías tan seguro - en cada mujer que conoces y quedas prendado de su sonrisa.
Es por ello que a esta hora (donde veo las cosas con mayor claridad), mi primer pensamiento, y mi primera fantasía de hoy domingo, es para ti. Mujer que me haces descubrir la plenitud del mundo con sólo pronunciar mi nombre.
Anoche estuve re enseñándole a Dylan Axel a que diga “Papá Billy” porque quería sentirme llamado en labios de alguien que adoro. A duras penas lo conseguí y minutos después me dormí plácidamente.
Por qué, como hace veinte años, sigo buscando más amor del que ya tengo. Por qué el encantamiento femenino hace presa fácil de mi, y sobre todo, por qué MI PRIMER PENSAMIENTO ES PARA TI….
viernes, 29 de abril de 2011
EL DOLOROSO SILENCIO
Por: Billy Crisanto SeminarioDetesto cuando Dylan Axel se pone mal. Las mañanas son grises y las noches desamparadas. No es la ausencia del bullicio, sino el enorme vacío que deja el mutismo de su sonrisa. El silencio de no escucharlo correr por la casa atenaza mis pensamientos, y todo atisbo de alegría desaparece de mis ojos.
Descubro entonces que hay dos tipos de silencio. Aquel que, acompañado del sosiego, procura sensaciones que fecundan palabras bellas (casi siempre dedicadas a mujeres bellas). Pero hay otro tipo de silencio que no es físico. Es la desolación que crece a la sombra del letargo de Dylan Axel. El ruido de la calle y hasta la música incomodan, y su ausencia, en vez de abrir espacio para reconciliarme conmigo mismo, sólo me sabe a tristeza penitente en mi alma.
En esos momentos los temores me desbordan como lobos agazapados para atacarme en el flanco más vulnerable de mi alma. Rápidamente pierdo el control y la desesperación hace presa de mí en un vendaval de prisas sin un norte promisorio. No obstante, lo más lastimero es su llanto. Más lacerante que el grito de un ave herida. Desgarra inmisericordemente mi alma, y sólo una honda plegaria me permite ver una lucesita que no quiero que se extinga nunca…
jueves, 21 de abril de 2011
SEMANA SANTA Y EL MILAGRO DE LA VIDA
Por: Billy Crisanto Seminariodomingo, 17 de abril de 2011
DYLAN AXEL Y LOS DOMINGOS GRISES
lunes, 28 de febrero de 2011
ANA Y LAS BRONCAS EN SU HONOR
Solíamos jugar a la pelea frente a la casa de Ana, sólo para que nos mirara y discerniera (con desgano), quien era el más valiente. Ella debía tener 13 años y tenía la voz ronquita. El cabello le llegaba a los hombros y siempre andaba un vestidito floreado que se ceñía a sus púberes pechos, pero amplio de la cintura hacia abajo.
Había llegado de otro sitio a vivir con su tía “Sole” sólo para causar el más grande revuelo de esa época. Nunca tuve el valor de abordarla para conversar, pero el día que la escuché pronunciar mi nombre no dormí de alegría. Todos alardeábamos que la habíamos besado. Inventábamos historias, incluso con testigos comprados que aseguraban que lo contado sobre ella era verdad.
Hasta que aquella vez que nos descubrimos cuando nadie se puso de acuerdo sobre un detalle esencial en la historia de Ana. Todos asumíamos tácitamente que besaba con los ojos cerrados, pero alguien más viejo (y más “mosca”) dijo que los abría. Ese fue el inicio de la discusión y de la rivalidad del grupo. Los que seguíamos asegurando que cerraba los ojos, y los que insistían que le gustaba abrirlos.
Poco a poco Ana dejó de ser el centro de atracción. Ya más grandes, nosotros comenzamos a entrar a los bailes y conocimos a otras chicas y nos enamoramos. La última imagen que tengo de ella no es directa sino relatada. Uno de los muchachos contó una vez que se ganó cuando el finadito Pedro (murió en un accidente) la recostaba contra una carrocería, (no diré los detalles), pero no importa, porque ya habíamos dejado de imaginar escenas con ella…
miércoles, 9 de febrero de 2011
LUCILE Y EL SEÑOR DEL FACEBOOK
domingo, 30 de enero de 2011
EXCRETANDO LA ENVIDIA
miércoles, 19 de enero de 2011
A PROPÓSITO DE CAJERAS BELLAS
Hoy se fue el sistema justo cuando estaba en la ventanilla de un banco. Quizá si hubiese formado cola para cobrar me habría dado cólera, pero como iba a pagar me dio igual. Saqué el libro que suelo llevar para no aburrirme y comencé a leer. Simultáneamente miraba a las cajeras. Todas ellas eran jóvenes, bellas y amables. No podía ser de otra forma, pues constituyen el rostro visible del banco. Ninguna llegaba a los 30 años. Es previsible que cuando lleguen a perder la lozanía juvenil sean promovidas a jefes de sección o a ejecutivas, siempre y cuando se capaciten. El hecho es que ya no serán exhibidas en vitrina como atractivo. Algunas se casarán con un jefe y asegurarán, al menos económicamente, su futuro. Las menos afortunadas simplemente serán despedidas cuando cumplan su ciclo. Me pregunto qué sucederá con las chicas no agraciadas físicamente, pero inteligentes y competentes. La mayoría trabaja en las oficinas del segundo piso. Es evidente que al banco le interesa sobre todas las cosas que le produzcan dinero. Consecuentemente las “nerds” y dinámicas, trabajarán en su oficina en la elaboración de proyectos o dirigiendo a sus agentes bancarios. El punto es que tenga poco contacto directo con los clientes.
Pero esto no sucede sólo en los bancos, sino casi en todos los oficios. Por ejemplo, los más competentes egresados de Ciencias de la Comunicación optaron por trabajar en prensa y ganan poco. En cambio las más agraciadas compañeras chaparon un puesto de relacionista pública y ganan el triple de los qu ejercen el periodismo. Es decir, la belleza es un capital muy rentable en estos tiempos de consumismo y del imperio del marketing. La pregunta es ¿Y a los varones que no somos, ni agraciados ni jóvenes, y no nos dejamos explotar por algún medio informativo? Pues, es casi seguro que sólo nos queda escribir (como yo ahora), y si te vendes al sistema, dictar clases en algún centro superior. ¡Vaya, si en el fondo el estudio es lo decisivo!!!
