domingo, 25 de abril de 2010

INTERNET ADDICTION DISORDER EN LAS REDES SOCIALES

Cuando Alfredo Bryce anotó en una dedicatoria que escribimos para que nos quieran, razón no le faltaba. En efecto, la literatura como una creación aséptica y totalmente espontánea no existe. Las motivaciones son diversas y van desde las más nobles hasta las más egoístas o materialistas. Sin embargo en todas ellas subsiste el deseo consciente o inconsciente de llamar la atención de alguien. En otras palabras un relato es un mensaje encriptado destinado a una o un grupo de personas en específico. El problema se presenta cuando fracasamos en ese propósito, pues no leen ni comentan nuestros textos. Este mismo fenómeno se ha extendido al internet, principalmente a las redes sociales. En los temperamentos apasionados (los más propensos a las adicciones), la ansiedad o deseo compulsivo de acceder permanentemente, por ejemplo al facebook, es en realidad el anhelo angustiante de encontrar en línea a la persona que nos atrae y despertar su interés. Esto último significa lograr que comente lo que escribimos, la foto o el video que colgamos. En pocas palabras, que nos diga algo agradable. Y es que la mayoría de los internautas adictos, como los escritores, son en esencia personajes solitarios y lo que más buscan en sus lectores o visitantes es afecto. El acceso reiterado al internet es en el fondo un seguimiento (que puede degenerar en acoso) a las personas objeto de nuestro interés (amantes o amigos). La frustración que se siente cuando no responde a nuestras expectativas nos impulsa a cambiar de estrategia, como por ejemplo, escribir algo más dulce o apasionado, o por el contrario, tratar de herirla desesperados por lograr que sintonice con nuestras emociones. Todo ello implica ingresar a la red, redactar y corregir los textos dirigidos a nuestra musa, y volver a ingresar para ver su respuesta. Los mensajes pueden ser tan directos y personales, o no pueden hacer la menor alusión a la destinataria. Este último caso es más angustiante, pues a la incertidumbre de ¿Leyó o no leyó?, se une otra más compleja: ¿Logró descifrar el mensaje? En ambos casos, como quien da vueltas todo el día por la casa de la amada, nos quedamos horas y horas en línea, o salimos e ingresamos reiteradamente. Consecuentemente, la “Internet addiction disorder”, es en esencia, el deseo compulsivo de llamar la atención de alguien que nos interesa sobremanera. Si su reacción es positiva nos ilusionaremos aún más hasta llegar incluso al asedio permanente. Si la reacción es negativa la rabia o la tristeza generada incrementará nuestra soledad y el deseo de buscar otra proveedora de afecto en la propia red. Yo he experimentado ambas sensaciones y sólo he logrado algo de calma cortando todo contacto con la musa.

sábado, 17 de abril de 2010

IN MEMORIAN DANIEL VARGAS

Este fin de semana, que pensaba sería el inicio del final de ya no publicar en internet, tu injusta (como casi todas) muerte me saca de mis cuarteles de invierno, pues bien vale la pena escribir algo como un pequeño homenaje a tu partida. Te acuerdas loquito Daniel aquella vez que “revolcamos” a un teacher de la facultad para luego vacilarnos. Sin embargo eras tan noble que luego le pediste disculpas, a pesar de que traté de evitarlo. Así eras tú loquito, derecho como pocos, y pensar que en un tiempo nos disputábamos la misma “jerma”, que al final, por indecisos, se fue con otro. Y qué decir de esa táctica para conquistarlas que consistía en invitarles dulce de camote que tú mismo preparabas. ¡Ese Daniel!, como describías tus fallidos intentos como lo más natural del mundo, a pesar de que algunas no te “atracaban”. Siempre en cada lugar encuentras una “cojuda” que no aprecia la calidad de la gente. Luego están dando lástima con un “huevón” que las trata como sus esclavas, pero es otro tema. Si loquito, a ti te “llegaba altamente” que no te hagan caso, pues ya tenías tu flaca bien escondidita en el Bajo Piura. Eras tan confiado que una vez hiciste que la llame sólo para conocerla. Pero con los patas no se chocaba, esa era la consigna. Cuando te volví a encontrar después de mucho tiempo, ya te habías casado con la chiquilla del teléfono, como no podía ser de otro modo, y tenías un hijito. Me dijiste que la próxima vez que nos encontráramos, de todas maneras nos tomaríamos unas “chelas”, pero no hubo próxima vez. Aunque me dejaste tu número de celular, nunca te llamé y hasta lo perdí. Siempre he sido un ingrato de “miércoles”. Por eso aquí estoy un 16 de abril del 2010 escribiendo estas líneas para ti. Para que veas que los buenos patas nunca se olvidan. Si existe otra vida, allá nos tomaremos las “chelas” que nos adeudamos. Recordaremos los viejos tiempos y reiremos de las tantas ocurrencias… Por eso aparta una mesa donde podamos conversar largo y tendido. ¡Nos vemos loquito!

sábado, 10 de abril de 2010

EL LENGUAJE DE LOS GESTOS

Los gestos son uno de los lenguajes del alma y los ojos son la ventana más clara hacía sus confines. Las palabras suelen ser torpes cuando de emociones se trata. Los gestos en cambios son bastante evidentes para quien los sabe interpretar. Cuántas veces sentimos que no utilizamos la palabra adecuada para hacer entender a otro lo que sentimos. Quizá lo más sensato era decirle algo como: observa mi cara, ve lo que estoy sintiendo, y nos enredarnos en descripciones inexactas e inútiles. Los niños manejan el lenguaje gestual a la perfección. Sencillamente porque es su único medio de comunicación. Luego cuando se aprende a hablar la gestualidad pierde importancia y poco a poco se nos hace más complicado interpretarla. Sin embargo algunas veces, por ejemplo, cuando somos padres. Ahí recuperamos nuevamente esa habilidad, deleitándonos con lo que dice su carita. No obstante, la mayor parte de las veces sólo la utilizamos con ellos (con los niños). Si pusiéramos atención a los movimientos faciales, al menos de las personas importantes en nuestra vida, verbigracia a quien amamos, las entenderíamos mejor. Sabríamos con certeza cuando están lastimados aunque traten de disimularlo. También descubriríamos quien trata de engañarnos fingiendo una emoción que no siente. Es decir, mejoraría nuestra comunicación al entender lo que realmente siente el otro sin necesidad de presionarlo hasta la angustia, repitiéndole el consabido e irritante “pero dime que tienes”. Si nos detuviéramos un poco constataríamos que cuando se está enamorado la mejor forma de decirnos cosas es a través de las miradas, las sonrisas, los cambios en el tono de la piel, etc. Alguien desconoce que unos labios que se entreabren y unos ojos que se cierran (incluso) contra su voluntad, están diciendo muy claramente ¡BÉSAME! En esta situación lo más sabio que podemos responder es algo como ¡NO DIGAS NADA, EL SILENCIO HABLA POR NOSOTROS!...

sábado, 6 de febrero de 2010

BELLEZA QUE HIERE LOS OJOS

Ya no recuerdo si he leído o escuchado la frase. Decía más o menos así: “Tenía una belleza que lastimaba los ojos con su fulgor”. Me impresionó por algún tiempo y creo haberla dicho más de una vez, pero sin sentir su fuerza. Hace días la recordé con intensidad. No contemplaba a Julia Roberts, Penélope Cruz, Angelina Jolie, o alguna de las diosas de Hollywood cuya inaccesibilidad termina por volverlas irreales. Se trataba de un rostro descubierto en la red. Made in Perú para sentirnos orgullosos. Trataré de describirla. Irradiaba aquella criatura, eso que llaman ángel. Es decir la combinación de dulzura y sensualidad, en su mirada, en su sonrisa y en el gesto de sus labios captados por la cámara. Al comienzo pensé que había colgado la foto de alguna modelo, pero luego me convencí que era ella. la chica con la que había platicado unos minutos. Me sorprendió su sencillez, pues bellezas de ese nivel, no descienden a nuestro mortal mundo. Vi la foto de su nena de cinco añitos que había heredado algo de su hermosura. Por mi parte, le conté sobre Dylan Axel y la enorme felicidad que significaba en mi vida. Arribo ahora a la reflexión sobre la frase del inicio. Veamos. Es de suponer que Dios, la naturaleza o alguna fuerza creadora, define el modelo (físicamente hablando) de los seres que vienen al mundo. Se trata de lo que la ciencia llama la base genética. Entonces en la creación de esa beldad hay un componente de “fabrica” imposible de realizar, incluso por el más hábil cirujano plástico. Sin embargo, no basta con la simetría de sus rasgos. Existen mujeres muy bellas, pero que no atraen fuertemente. Aquello lo otorga la naturaleza, pero hay algo que es como la hermosura del alma. Se asoma por los ojos, por los labios, por la voz, por cada uno de los gestos de una persona. Consecuentemente, es el ENCANTO y no la belleza, lo que más perturba porque, precisamente, el alma encantadora envía un mensaje a su par que la está observando. En ese momento se establece un lenguaje sin palabras, pero con tal intensidad que nos produce aquella sensación que algunos han bautizado como la “belleza que lastima”. Y es verdad, pues resulta muy difícil resignarse a que ese ángel permanezca completamente ajeno a nuestras vidas. No obstante con los años, aunque no desparecen, se aprenden a controlar los impulsos que nos llevan a obsesionarnos con alguien. Quizá mi recién descubierta diosa sólo pueda regalarme su encanto a través de las fotos que cuelgue en la red, pero eso ya será motivo de regocijo, pues el cielo y las estrellas se han hecho para contemplar, mas no para poseer.

martes, 26 de enero de 2010

VINDICACIÓN DE LA MUJER FATAL

Busco un atributo cuya sola y única pertenencia haga irresistible a una mujer. La dulzura no lo es, mi abuelita, a sus años, es muy dulce, pero está lejos de erizar mi piel. La ternura tampoco, mi mamá me inspira la más sublime ternura, pero nunca la veneración que siento por ella se convertiría en deseo ¿La sensibilidad? No lo creo, tengo una amiga que derrama lágrimas de embeleso ante una puesta de sol, pero nunca me la llevaría a la cama. ¿La simetría facial? (definición técnica de la belleza física). No es suficiente. Conocí a una chica de ascendencia nórdica. Tenía los más bellos ojos azules y diez rasgos de ese tipo. No obstante, no llegué a enamorarme de ella (y ella menos de mí).He mencionado las más elevadas o selectas cualidades sólo para descartarlas. Ahora, es verdad que la combinación de todas ellas vuelve sobradamente irresistible a una mujer. Sin embargo, insisto que se trata de una sola cuantía que logre este propósito. Pues, si hay una. La sensualidad ¡Eureka! No está demás aclarar que se trata una subjetiva y arbitraria opinión a la cual trataré de darle fuerza. Comenzaré afirmando que la sensualidad es una combinación de cosas. “Así cualquiera”, dirán. ¡Un momento! ¿Acaso la dulzura no es una mirada, mas una sonrisa, más una voz, más unas palabras, o unos silencios, y otros gestos más? Igual las otras virtudes mencionadas. ¿Dónde está la ventaja seductora de la sensualidad?Primero diré que puede ser considerado como tal. Unos labios carnosos semiabiertos que besan sin tocar, una mirada penetrante que destroza tus defensas, una sonrisa insinuante, una voz que se convierte en susurro, etc., etc. Ahora ¿Por qué esos encantos embriagan a un hombre? Se trata de un asunto de hormonas que alteran la dinámica corporal. El corazón se acelera, las manos sudan, la voz se entrecorta, las piernas tiemblan y, tal vez lo más claro, es que sentimos que podemos mandar todo al diablo por tener a esa mujer. La mitad de los hombres caen ante una que posea estos encantos y la otra mitad se arrepentirá de haberse resistido. Evidentemente estoy situado en un plano ajeno a la ética y a los indispensables valores que implican la superación integral, la propia felicidad y son inherentes a nuestra condición humana. Pues todo amigos, tiene su precio. Poseer a una mujer sensual significa caminar sobre una delgada cuerda, con la pasión en un extremo, el sufrimiento en el otro y la muerte esperando a que resbales de la cuerda. No en vano una mujer sensual que se respete, será también UNA MUJER FATAL

NOM BLANDES - WHAT ` S UP (1992)

Excelente canción de esta banda de rock alternativo. Enérgica y sin dejar de ser melódica, la guitarra complementa a la perfección el virtuosismo melancólico de la potente voz de esta nena que, como un rayo, apunta a nuestro corazón y nos deja totalmente estremecidos. Algo de la letra para meternos en este tema
Veinticinco años y mi vida no ha variado
Estoy tratando de llegar
hasta la colina grande de esperanza
Para un destino
Me di cuenta rápidamente cuando supe
que tenía que hacer algo.
Que el mundo fue hecho para ser
Hermandad del hombre
Porque todo lo que eso significa
hace que a veces llore,cuando
estoy acostado en la cama
Sólo para obtener todo lo que está en mi cabeza
Y yo, me siento un poco singular
Disfrutemos del tema http://www.youtube.com/watch?v=ZwCt0YQPn7g

lunes, 25 de enero de 2010

MARILYN


Por MANUEL VICENT (Una Pluma inalcansable) Tomado de El Pais de España
Nora Barnacle, la mujer de James Joyce, nació en Galway, una ciudad asomada a los acantilados del oeste de Irlanda. En su casa convertida en un pequeño museo, entre otras tarjetas, folletos y carteles de recuerdo los visitantes pueden comprar una foto de Marilyn Monroe leyendo el Ulises, la más intrincada cumbre de la literatura universal. La foto está hecha en Long Island, Nueva York, en 1954. Marilyn aparece sentada en un tobogán de la playa, en un traje de baño explosivo, con los labios entreabiertos, embebida en la lectura, con la mirada de miope un poco perdida en la página. Tiene el pesado volumen de tapas duras apoyado en las rodillas, abierto por el último capítulo en el que Molly Bloom a altas horas de la madrugada, mientras espera a su marido en la cama, libera toda suerte de pensamientos obscenos en el famoso monólogo interior. Por la expresión de su rostro se nota que Marilyn ni entiende lo que lee ni le importa nada lo que le pasa a esa mujer. En el momento en que se hizo esta foto Marilyn estaba enamorada de Arthur Miller, con el que ya vivía una pasión clandestina. No creo que este dramaturgo la forzara a leer el Ulises de Joyce, una cima tan difícil de escalar, para medir el nivel de su inteligencia. Parece más bien que la propia Marilyn se hubiera impuesto el reto de llegar hasta el final del libro para demostrar que era capaz de realizar semejante hazaña, bien por amor o por hambre desordenada de cultura. El sacrificio de leer el Ulises de Joyce, sin importarle nada, sólo tenía sentido como inmolación ante aquel amante al que creía superior, pero Marilyn sabía de la vida más que Joyce, más que Molly Bloom y más que el propio Miller. Fue una niña abandonada por su madre, una adolescente violada, una chica de calendario para camioneros, que pasó de los brazos del bruto y celoso héroe nacional Joe di Maggio a los de Arthur Miller, un judío intelectual neoyorquino, convertida siempre en pieza de caza mayor, para acabar zarandeada por dos ciervos de catorce puntas de la familia Kennedy hasta la muerte. En esta tarjeta postal Marilyn parece dispuesta a sorber todo el fluido interior de Molly Bloom que arrastra grumos lascivos de su subconsciente abierto a un sexo cenagoso. No obstante, a Marilyn se la ve pura, perdida, transparente, sometida a una prueba inútil: tener que leer el Ulises de Joyce para presentarse ante el amante intelectual con la lección aprendida, cuando ella se la sabía de memoria sin literatura simplemente por haberla vivido.

martes, 19 de enero de 2010

LAS CHICAS DEL MERCADO

Me gusta ir al mercado para mirar a las chicas que trabajan atendiendo en los puestos. Con su atuendo breve o ajustado se esfuerzan por atraer a los potenciales compradores. Basta que mires sus productos para que, con una sonrisa, te digan: “Ven amiguito, sin ningún compromiso”. Si te detienes, puedes conversar brevemente con ellas y sacarles su número de celular, porque eso sí, no pueden tener un sol en el bolsillo, pero nunca les faltará el   indispensable móvil. Casi todas provienen de las barriadas y ganan un sueldo de explotación. Están ahí hasta conseguir algo mejor. Por ello no es novedad que cada semana encuentres algunas nuevas, y extrañes a otras ya  ausentes. Su exuberancia  y su sonrisa son sus mejores cartas de presentación para acceder a un trabajo mejor. Aquí no cuentan los grados académicos, ni el currículum vitae. En ellas se observa una forma de ascenso sólo estético y sensual. Las no agraciadas están excluidas desde el comienzo. Únicamente las bonitas son contratadas. Algunas terminan cómodamente casadas y suben de estatus. Otras - las más bellas y vulnerables - dejarán su juventud en algún burdel con careta de bar. Claro que una buena parte de ellas (las emprendedoras) ahorran para estudiar, o hacerse de su propio puesto de mercadería. Qué duda cabe, el sistema convierte a estas chiquillas en objetos de adorno, en anzuelos para atraer clientes. Expresan la cosificación de la mujer en función a su belleza física. Sin embargo es inevitable embelesarse con su fresca juventud. Quizá el milenario cazador de las cavernas que habita en nosotros intenta despertarse, pero toda esa pulsión es sublimada para aflorar en relatos como éste. Por ello, seguiré acudiendo al mercado...

jueves, 14 de enero de 2010

LA INOCENTE PRIMA

Éramos primos de segundo grado y ambos teníamos doce años. Vivíamos aquella etapa donde se anhela ser grande - así como de adultos queremos volver a ser niños -. Fue sin duda mi primer amor, pues a esa edad importa mucho más el fuerte latido del corazón que que las declaraciones o formalidades. Pasaba todos los veranos en mi casa de campo (que era la única casa que tenía) y cada partida suya fue la reiterada tragedia de mi niñez. Todas las mañana (y todas las tardes también) la esperaba en el granero simulando dormir sobre los sacos de maíz donde ella trepaba traviesamente a fastidiarme. Hasta que finalmente la atrapaba y abrazados rodábamos regocijadamente. Nunca hubo besos ni caricias, sólo nuestros púberes cuerpos compartiendo su calor encima de las ropas. Su mal disimulada risa de niña (ella también quería ser mujer) fue la más grande felicidad en esa etapa donde los regaños de los padres echan a perder todo. Esos inolvidables instantes en el granero eran la secreta cúspide de libertad que nos regaló la infancia. Nunca contamos a nadie nuestro audaz secreto. Pase mucho tiempo sin verla, y con motivo de su quinceañero la volví a encontrar, pero algo muy hondo habíamos perdido. Ella había descubierto el manto gris de la culpa y yo el de la vergüenza. Hoy, después de más de veinte años comparto uno de los más dulces recuerdos que la prima me regaló en ese inolvidable granero de mi casa de campo (la única casa que tenía)...

domingo, 10 de enero de 2010

APRENDIENDO A CONQUISTAR


Hay una tendencia, casi siempre inconfesable, de comparar a tu pareja con la de tus amigos. Si sales "ganando" no habrá mayor problema, pero si no es así la mayor parte de las veces no podrás vencer tus deseos de despojarlo (siquiera imaginariamente) de aquello que consideras merecer más que él. Las mujeres en cambio, mucho más observadoras e intuitivas, inmediatamente saben cuando han despertado el interés de un hombre. Si el galán les resulta atractivo utilizarán sus mejores armas de fascinación, sino a lo mucho serán gentiles. La mujer es más refinada, pero efectiva, para seducir. Su estrategia está hecha de gestos a los que el varón no puede resistirse. Una mirada furtiva, una sonrisa que se diluye en los labios, un caminar insinuante. Un acto provocativo y desafiante es hacerle cariños a su pareja sólo para hacer provocar. “Te mueres por tener lo que él tiene” parecen decir atormentado más al pretendiente que comienza a sentirse perdedor. Esa es la palabra clave. A ningún hombre le gusta perder cuando de mujeres se trata. Los más torpes resolverán el asunto (su envidia) con una tirria al afortunado. Los más diestros, iniciarán todo un ritual de conquista dotado de paciencia y perseverancia. Se trata de que la musa tenga claras las intensiones del conquistador, pero su pareja no. Por ello debe combinarse respeto con finas atenciones que toquen la sensibilidad de la “Julieta”. Algunos tienen todo un libreto ya aprendido y repetido a la saciedad. Palabras como: “Supongo que te has dado cuenta como sobresales entre todas las invitadas”, o, “De quién heredaste esa hermosa sonrisa”, son parte de estos guiones. Sin embargo, además de los cumplidos, pocos hombres conocen la efectividad de escucharlas con interés, antes que hablar y hablar. La clave es descubrir un tema que  la apasione, para hacerle las más interesantes y oportunas preguntas. Ahondar en sus conocimientos y celebrar sus ocurrencias garantizan el puente de confianza a través del cual se llegará a su corazón. Se trata de conducirlas desde la risa regocijada hacía la ternura femenina que se alimenta de sus recuerdos y sueños infantiles. Logrado esto ya se habrá asegurado por lo menos un ansiado beso. ¿Parece fácil no? Sin embargo sólo la experiencia asegura el éxito, aunque sea (como dije líneas arriba) en el mundo de la fantasía...

viernes, 8 de enero de 2010

CRISIS DEL AUTO EXILIO

A estas alturas de la vida y quizá demasiado tarde, he descubierto que perder amigos y amigas es uno de mis peores defectos. He asumido erróneamente que la amistad fluye naturalmente y que no es necesario hacer llamadas, indagar cumpleaños para saludar, asistir a reencuentros, ir a misas, visitar, etc., etc. De esta forma me he ido quedando sin amistades, al punto de ser arañado por aquel tipo de exilio donde no hay nadie con quien tomar un café. Refugiado en la literatura o en la música he creído compensar la falta del calor humano que sólo brindan las personas que me han conocido algo, y yo a ellas. Estúpidamente he pensado que escribir cosas publicables basta para tener la atención permanente de los seres que un día me quisieron. En mi egocéntrico estilo selectivo y presumido de platicar sólo sobre temas “interesantes”, he perdido la espontaneidad de un diálogo coloquial, por ejemplo, sobre el casamiento de la ex compañera más linda de clase. Seguramente mi intelecto ha crecido, pero mis afectos amicales se han empobrecido patéticamente. Luego el infantil orgullo de que no tomar la iniciativa hasta que el otro lo haga o incluso una broma fuera de lugar y el no valor para pedir disculpas, han contribuido a esta orfandad que crece y crece. Y así me encuentro cada noche sentado ante el computador sin que el celular suene trayendo un mensaje que sea una caricia para mi alma siempre amenazada por los vacíos. Mi vida transcurre más en el mundo de las fantasías (y también de las pesadillas), antes que entre las risas y abrazos de aquellos con quienes compartí gratos momentos. No sé cuanto pueda resistir. Desconozco si prescindir del contacto humano acrecentará mi desosiego. Al menos estoy empezando a vislumbrar que algo anda mal y necesita mi urgente atención. Por lo pronto ya me convencí que estoy a millas de Alfredo Bryce a quien le bastaba escribir para que lo quieran. La otra posibilidad es que, penosamente, carezco – ojalá sea sólo por ahora - del estoicismo que me permita hacer de la soledad la dulce paz donde la comunión con uno mismo es perfecta. A PROPÓSITO DEL TEMA, ESCUCHEMOS AL MAESTRO ALBERTO CORTEZ http://www.youtube.com/watch?v=hjfH2oNsa34

lunes, 4 de enero de 2010

PIES DIVINOS


Me extasío contemplando tus pies blancos y perfectos donde resaltan esas uñas escarlata magníficamente cuidadas. Los recorro con mis labios suavemente como en una sacra ceremonia. Todo en ellos es sensualidad. Su reluciencia y su delicada tersura. Sus pliegues parecen hechos para la delicia táctil e invitan a que mi boca se embriague en su divino recorrido. Voy jugueteando con cada uno de sus pequeños dedos y no quiero separarme nunca de ellos. Esos son tus pies, aquellos que cuidas amorosamente para ofrendármelos y son deleitable antesala, para luego entregarnos por completo al embelesamiento de nuestros cuerpos. Ellos me conocen y se muestran ansiosos por liberarse de sus primorosos zapatitos y correr hacía mi. Nunca ocultes esos pies, ni siquiera en el gélido clima de Siberia. Morirían de tristeza igual que mueren las flores cuando las cubres por completo del sol. Son criaturas risueñas e inquietas. Nadie los volverá a descubrir y mimar como yo...
Pienso que la mayoría de los hombres son elementales y no conocen de exquisiteces. No cultivan su sensibilidad ni su sentido estético. Como los cuadrúpedos, sólo conocen y acometen sobre la entrepierna y efímeramente obedecen a sus impulsos más primarios sin preguntarse si dan felicidad como la que reciben. A ellos les digo. La mujer es un manantial de belleza, por ello dulce mujer tus pies son una de las fuentes en la cuales olvido mis pesares y me entrego por completo al misticismo del amor...

jueves, 31 de diciembre de 2009

EXQUISITECES AMOROSAS


El aroma a jabón fino hoy me transporta a las imperecederas noches de amor en lujosos hoteles (no pagados por mí), que fueron tal vez, lo más sofisticado que viviré por siempre. Cuando sé es joven y las ansias apuran, cualquier lugar es bueno para entregarse al más apasionado goce. Sin embargo con los años, cuando hacer el amor se vuelve una elevada ceremonia, aumenta el refinamiento y hasta los detalles más ínfimos cobran significado. No es lo mismo un jadeo desenfrenado que una voz que susurre tu nombre con refinada ternura. Las fragancias, las tersuras, y sobre todo los gestos dan a cada encuentro el estatus de único e inolvidable. Esos momentos hay que saborearlos segundo a segundo. Por ello no se debe apagar la luz para contemplar embelesado el cabello, la traviesa y dulce mirada, los sensuales labios, y la piel de la amada que enceguece con su brillantez y perfección. Con los años uno aprende también, el maravilloso ritual de compartir una tina o una ducha. El agua corriendo por todo el cuerpo da un embriagador encanto inútil de resistir. De esos instantes precisamente ha quedado tatuado en mi alma el aroma a jabón fino que hoy me saca del presente llevándome a muchos veranos atrás. Con los años también se aprende a deslumbrarse contemplando una lencería fina que envuelve el tesoro insinuante que acrecienta las ganas de amar por completo. No se trata de dar rienda suelta a los impulsos del cuerpo, sino de sentir en los labios y en las manos cada centímetro de la piel del ser amado. Quizá lo afirmado puede parecer artificial o frívolo, pero cuando no se tiene prisa, pues la doncella ya no tiene que llegar temprano a su casa, se puede preparar una imborrable jornada amorosa que abarque todo un fin de semana (con sus días y sus noches). Una buena película, una suave y melódica canción, y sobre todo una tierna y divertida plática forman los necesarios intervalos entre uno y otro ritual. Cuando se llega a esos niveles de exquisitez amorosa, sólo debes preocuparte en responder a las expectativas de la especial ocasión, pero como todo lo gobierna el cerebro, es decisivo despojarse de temores e inseguridades para tener el ánimo y todo lo demás en su más alta cumbre. Definitivamente el amor es un arte y lo descrito aquí es sólo un buen intento de aspirante o aprendiz de artista.

miércoles, 30 de diciembre de 2009

REFLEXIONES DE AÑO NUEVO


Quizá no nos hemos percatado que la tradición de quemar un muñeco, la noche del 31 simboliza la idea de borrar completamente el pasado para comenzar el futuro representado por el año nuevo. Poco importa sí el agonizante 2009 nos deparó muchas cosas buenas, igual debemos quemarlo. No hay gratitud o alegría por los momentos felices o de éxito. En el mismo sentido, son las cábalas quienes mejor representan esta mentalidad determinista donde los conjuros serán decisivos en nuestro destino. De lo anterior se infieren dos ideas muy relacionadas una con otra. Primero, que la felicidad y el éxito, antes que fruto de nuestro esfuerzo y talento, son regalos que nos vienen desde afuera. Segundo, que carecemos del sabio hábito de analizar el pasado y aprender de él – lo destruimos o tratamos de hacerlo -. Somos en buen español, un pueblo que vive de espaldas a su historia, y esto puede explicar nuestra reincidencia en los errores, como por ejemplo, reelegir a personajes de notorias deficiencias en su anterior gestión. Me contó una amiga de clase alta como había que sacar cita con una semana de anticipación, donde una conocida astróloga para un baño de florecimiento que costaba cien dólares. Desde la bella secretaria, hasta la acaudalada empresaria, todas querían que la dicha y la fortuna llegaran junto con algunas esencias milagrosas que cubrirían su cuerpo antes de comenzar el año. Me contó también que sí se trataba de que llegue el dinero a montones, bastaba reemplazar la tradicional prenda amarilla por otra verde (color de los dólares americanos). Definitivamente, además de cambiar costumbres que impone el sistema, un balance de todo lo importante (lo bueno y lo malo) que nos pasó en el año, sería una práctica sana y productiva. Se trata de multiplicar los aciertos y no repetir los errores, como un sencillo y sensato ejercicio. Optimistamente, debemos agradecer a Dios por bienes invalorables como la salud de los nuestros. Celebrar el milagro de la vida dándoles lo mejor mientras los tengamos con nosotros para no lamentarnos el día que deban partir. La hermana Amalia Muñoz (lo más cercano a la santidad que he conocido), venció un cáncer terminal a costa de fe y optimismo. En las buenas épocas que asistí a su comunidad nos enseñó un ritual de fin de año muy significativo. Después de un momento de reflexión y auto análisis, escribíamos en un papelito lo bueno que debíamos acrecentar, y en otro lo malo que trataríamos de vencer. Quemábamos este último con el firme compromiso de superación. Lo escrito en el otro papelito lo ofrendábamos a Dios, pidiéndole fuerzas para ser mejores en el año que llegaba. Amalia partió a España, pero sus enseñanzas calaron hondo. Quizá no he logrado dar la talla que esperaba de mí, pero bendigo a la vida por la maravillosa experiencia de conocerla y aprender mucho de ella. Por todo esto y por mucho más ¡FELIZ AÑO NUEVO!

miércoles, 23 de diciembre de 2009

EL BESO DE UN ÁNGEL


Quizá a estas alturas de la vida el placer afectivo sea una de mis cumbres existenciales. Por ello besar a un ángel es un milagro ya casi no esperado. Sin embargo, sucedió y, como maravilloso regalo navideño, me fueron ofrendados los labios del hada que he amado desde hace siglos. Así es amigos. Esa noche venturosa de diciembre cumplí un anhelo afincado en lo profundo de mí ser. Aunque el momento vivido es indescriptible en su esplendor, intentaré aproximarme en mi relato. Primero atrapé sus manos que las sentí regocijarse entre las mías. Acaricié sus delicados cabellos y aspiré su perfume, llevándome con ellos, lo que quedaba de su rubor de niña buena. Llegar al paraíso de su boca era inevitable e irresistible. Si hubiese tenido que suplicárselo, no habría dudado, pues el tesoro aguardado, bien merecía morir si fuera necesario. La desesperación por poseernos se tornó en una deliciosa y sublime lucha de nuestras labios que se movían velozmente como pececillos marinos. En medio del torrente de pasión quise fijar en mi recuerdo cada segundo de ese recorrido por las divinas aguas del amor. Estas palabras apenas son tenues reflejos de aquellas, nuestras entregas y las escribo porque no resisto más, el deseo de compartir mi más deslumbrante momento de felicidad.

martes, 22 de diciembre de 2009

CONVERSACIÓN EN LA NAVIDAD (DEL 2030)


Es navidad del 2030 joven Dylan Axel y quizá ya no esté contigo, y si lo estoy, la vejez habrá hecho estragos en mi organismo, pero no en mi mente (espero). Sin embargo, mi tiempo ya pasó y disfruté de él. Hoy es tu tiempo hijo mío. Ahora tú eres el presente y el futuro. A mí me queda el consuelo de vivir en tus afectos y en tus acciones. Regresaré en la historia para contarte como comenzó a cambiar la humanidad, y como evitamos la destrucción del planeta. Regocijémonos que no fue demasiado tarde, recordando que lo único tarde es el mañana. Hace muchos años en una ciudad llamada Copenhague hubo una gran cita. Los gobernantes de países ricos, y pobres se reunieron para salvar a la tierra. Por primera vez todos se miraron como iguales. Escucharon los informes científicos y tomaron las más sabías decisiones. Por ejemplo, las naciones desarrolladas se comprometieron a cambiar todos los vehículos e industrias a combustibles no contaminantes, Los países pobres por su parte acordaron cuidar su flora y su fauna. Las grandes corporaciones y los magnates pusieron todo su dinero para financiar los acuerdos No obstante, más significativo que los propios acuerdos, fue que éstos comenzaran a implementarse inmediatamente. Se impidió que los lobbies y las burocracias de todo el mundo trabaran las decisiones. Fueron los propios gobernantes quienes se pusieron a trabajar. La población sorprendida observaba en la televisión como presidentes, ministros y altos funcionarios vigilaban fábricas y ensambladoras de automóviles para que se cumplan las metas en los plazos fijados. En países como el nuestro las autoridades supervisaban los masivos trabajos de reforestación. Se crearon miles de reservas naturales para proteger las especies en extinción. Sólo quedaron las explotaciones mineras no contaminantes, las otras fueron clausuradas. Las donaciones provenientes de las grandes reservas de cereales y lácteos de los países ricos, y el apoyo tecnológico a la producción de los países pobres permitía que los escolares de Inicial y Primaria recibieran sus desayunos y sus almuerzos. Y fue así como todo cambio Dylan Axel. Ahora vayamos a caminar. Miremos a la gente, las luces de navidad y a los niños jugar. Recordemos nuestras infancias y purifiquemos el corazón (yo más que tú). No olvidemos que celebramos el nacimiento del Salvador. Aquel que en su segunda venida no murió crucificado como en la primera, aunque de nuevo vino a salvar a la humanidad de su egoísmo y de su auto destrucción. Volvió para abrir nuestros corazones, y lo hizo aquella vez en Copenhague, aunque pocos lo notaron. Por ello esta navidad es más esperanzadora que nunca y esta noche se lo agradeceremos en la misa de Gallo. ¡Viva la vida hijo mío!

sábado, 28 de noviembre de 2009

LA PRINCESA Y EL TEST DE INTELIGENCIA


Le llamaba "la Princesa de las trenzas de seda ", y una combinación de ternura y de nostalgia me envuelve al recordarla.  Ambos éramos solteros, pero ya estábamos emparejados...
De nuevo caminamos juntos y felices. Quizá huyendo de nuestras realidades afectivas cubiertas de monotonía o formalismos. Todo comenzó con los letreros de su nombre junto a la palabra “Te amo”, que, junto a mi fiel amiga Lucy pegaba en el vidrio del aula donde ella estudiaba. Rápidamente desaparecíamos como dos chiquillos traviesos ante la risa celestina de sus compañeras y la mirada seria de sus profesores. El momento decisivo fue cuando aprobó el test que por aquel entonces aplicaba a cuanta chica me gustaba. Era simple. Les decía algo como “Sería lindo si tú y yo nos casáramos, pues tendríamos una hija que heredaría tu belleza y mi inteligencia”. Ella no asintió, dio una respuesta ágil y contundente: “ósea que insinúas que soy una brutita”. Le explique que, precisamente, se trataba de una prueba para conocer cuan inteligente era. Desde ese momento nuestras conversaciones si hicieron largas y amenas. Nos confesamos las facetas más singulares y divertidas de nuestras vidas y siempre lo relacionábamos con una obra o un escritor célebre. Sintonizábamos a la perfección. Tocar los cabellos de mi princesa y abrazarla (sin besarnos) era la cima de nuestra inédita felicidad. Una noche fuimos a una discoteca con su hermana y un pretendiente de ésta. Bailamos y estuvimos de la mano toda la noche como si fuésemos pareja - claro está si los enamorados tienen que besarse para serlo-. Pero, volviendo nuestras pláticas nocturnas, eran lo más lindo. Su risa o sus lágrimas hacían que la ame más y más y pronto lo tuve claro. Era la mujer que había nacido para ser mi esposa. Se lo pedí – por ese entonces yo ya tenía trabajo seguro-, le imploré casarnos, pero ella se negó. ¡Antes de que termine su carrera, nada! Hasta que llegó el momento aciago. Después de un escándalo que no vale la pena revelar, la princesa quedó lastimada y no quiso verme nunca más...
Hace poco la encontré después de cinco años. Ella tenía una hermosa niña y Dylan Axel y Angelina  ya alegraban mis grises días. Conversamos largamente. Recordamos los buenos tiempos y ambos nos arrepentimos no habernos casado cuando se lo propuse. Ella seguía tan hermosa, pero los años habían hecho estragos en mí. Sin embargo algo de nuestro amor volvió a florecer. Juntos nos prometimos que, de terminar nuestras endebles relaciones, reanudaríamos nuestro trunco amor. Lo anhelábamos intensamente. No me dio su celular cuando se lo pedí. Me dijo que ella me llamaría cuando no soportara extrañarme más. Algunas veces recibo llamadas anónimas. Se quedan un rato sin hablarme. Para darme fuerzas, pienso que es mi princesa y más tarde escribo cosas como ésta...

jueves, 26 de noviembre de 2009

DELIA ELENA SAN MARCO (Jorge Luis Borges)


Nos despedimos en una de las esquinas del Once. Desde la otra vereda volví a mirar; usted se había dado vuelta y me dijo adiós con la mano. Un río de vehículos y de gente corría entre nosotros; eran las cinco de una tarde cualquiera; cómo iba yoa saber que aquel río era el triste Aqueronte, el insuperable. Ya no nos vimos y un año después usted había muerto. Y ahora yo busco esa memoria y la miro y piensoque era falsa y que detrás de la despedida trivial estaba la infinita separación. Anoche no salí después de comer y releí, para comprender estas cosas, la última enseñanza que Platón pone en boca de su maestro. Leí que el alma puede huir cuando muere la carne. Y ahora no sé si la verdad está en la aciaga interpretación ulterior o en la despedida inocente. Porque si no mueren las almas, está muy bien queen sus despedidas no haya énfasis. Decirse adiós es negar la separación, es decir: Hoyjugamos a separarnos pero nos veremos mañana. Los hombres inventaron el adiós porque se saben de algún modo inmortales, aunque se juzguen contingentes y efímeros. Delia: alguna vez anudaremos ¿junto a qué río?este diálogo incierto y nos preguntaremos si alguna vez, en una ciudad que se perdía en una llanura, fuimos Borges y Delia.

miércoles, 25 de noviembre de 2009

RECUERDOS DE LLUVIA


Miro por la ventana la lluvia formar charcos en la calle. Un perro corre con su pelaje humedecido como si nada estuviera pasando mientras la gente angustiada saca el agua de sus casas. La lluvia en la ciudad se siente como un castigo por quién sabe qué culpas. Se le mira como algo extraño y agresivo. En el campo no era así. Precisamente ahora el olor a tierra húmeda me recuerda mis primeros años en la gran hacienda cuando la felicidad tenía el nombre de naturaleza. En esos tiempos, a similitud del perro callejero, no le teníamos miedo a la lluvia. Saltábamos de alegría mientras gruesas gotas caían en nuestra escasa ropa. El agua no se empozaba en las casas, corría por pequeñas quebradas cual riachuelos donde navegaban nuestros barquitos de papel. Cuando cesaba de llover, nos gustaba mirar el arco iris, mientras mi madre contaba historias sobre su significado. Nos decía que era una señal divina de que nunca se repetiría el diluvio universal. En ese entonces aún sentíamos a un Dios que protegía nuestra inocencia. Regreso al presente y lo siento muy diferente a mis recuerdos de niño jugando bajo la lluvia. Mil dudas y cuestionamientos asaltan la razón y el miedo y hasta la rabia son el precio. Ahora es la lluvia, pero son muchas cosas más las que nos espantan. Quizá todo sea consecuencia de habernos alejado de la naturaleza, al punto de convertirla en nuestra enemiga. Tal vez ahora mismo en el campo unos niños se bañan alegremente en la lluvia.

lunes, 16 de noviembre de 2009

IMÁGENES DE REBELDÍA


Las imágenes comenzaron a rondarme en la mente antes de cumplir los treinta. Probablemente era mi deseo de seguir siendo joven y una forma de conseguirlo es transgrediendo las reglas. La escena es bastante conocida. Una tarde fresca, ella llega en su vehículo a mi trabajo y me arranca de la envejecedora rutina. A velocidades que nos hacen sentir el viento en el rostro, marchamos sin detenernos kilómetros tras kilómetros. Hasta ahí parece el libreto trillado de una novela, pero representa algo más importante. El temple para mandar a rodar todo, siquiera por unas horas o unos días, y dejarme llevar por esa fresca y vertiginosa emoción, aquella que procura saborear la libertad plena o la sana locura que es lo mismo. Mi tendencia pasional hace imprescindible la presencia de una mujer linda y joven para la aventura y el escenario perfecto es el asfalto en medio del desierto o del verdor de unos campos sembrados. Reímos divertidos, cantamos, respiramos agitadamente y pegamos nuestros cuerpos sólo para sentirnos juntos en nuestro sueño. Miramos como agoniza el sol en un cielo amarillo que es al mismo tiempo triste y bello. En los audífonos, la voz brillantemente lastimera de Bob Dylan completa el cuadro. Saboreamos esa combinación incomparable de libertad, amor y locura y recién descubrimos la vida en su esplendor. Escribirlo es quizá una forma de realizarlo y por ello estoy sentado en el ordenador esta madrugada. Saboreo el silencio que arrulla mis sueños de libertad – parece el nombre de una película – y pienso para justificarme, que recrearla una y otra vez es hacer un conjuro para que se haga realidad. No exactamente como la imagino, pero con su componente fundamental. La aventura y la insurrección, únicos elixires de la ansiada liberación. El sueño me invade poco a poco y es contradictoria señal de que mi salud mejora. Antes de irme a la cama trato de ponerle rostro a la chica de la moto que me rescata del decadente formalismo laboral. Pruebo entre aquellas que amé, incluidas las que no me correspondieron. Extrañamente ninguna encaja en el personaje. Por una parte mala señal porque significa que nunca amé a una mujer que personificara la rebeldía y la libertad. Buena señal por otra parte porque queda claro que aún no llega a mí ese ser alado que me traspase su radiante juventud en forma de amor. El sueño me vence y sólo tengo fuerzas para apagar el ordenador.