domingo, 18 de julio de 2010

APAGABA LA MÚSICA CUANDO HACÍAMOS EL AMOR


Quienes me conocen saben de mi devoción por la música. Cuántas veces he cerrado los ojos para que los audífonos me transporten a mágicos universos de donde no he deseado volver. Por ello la siguiente confesión no está exenta de la innoble sensación que nos produce la ingratitud (hacia la música, fiel compañera). Hay quienes les agrada escuchar canciones suavecitas cuando hacen el amor. Yo prefería ser tocado por la celestial melodía de tus gemidos. De aquellos susurros que oscilaban entre la más angelical ternura y la más enloquecedora pasión. Estas entrecortadas palabras habían sido hechas para hacerme tocar el cielo, y hoy se empobrecen al escribirlas. Por ejemplo, sollozos como: ¡Te amo!, ¡Nunca me dejes!; o más aún ¡Soy toda tuya!, no eran frases para la semántica. Eran divinos dones que me ofrendabas con el más ardiente amor. Habían sido creadas para ti, pues sólo en tu boca despertaban emociones desbordadas de místico embelesamiento. No sólo eran aprehendidas por mis oídos, sino agitaban cada una de las células de mi deslumbrado ser. Y es que estaban férreamente ligadas a tu piel blanca, suave y ardiente. A tu dorado cabello cuya fragancia quería eternizar en mis sentidos. A tus labios rojos y humedecidos de ese néctar que me prodigabas con tanto amor. Por eso prefería el silencio para poder sentir todo lo que decías en  su indescriptible belleza. Disfrutar de tu voz en la plenitud de cada segundo. Embriagarme con ellas y tatuarlas en mi piel para evocarlas en estas noches de soledad. Como ahora que la nostalgia se confunde con el ansia de volver al paraíso de tus deliciosas palabras...

lunes, 21 de junio de 2010

LA HISTORIA DE ESTRELLITA

Cada semana suelo escribir sobre temas negativos, pues en una sociedad donde campea la corrupción, callar es hacerse cómplice de tanto ladrón de saco y corbata. Sin embargo hoy haremos un alto para contarles la historia de Estrellita, la sufrida niña de ayer y entusiasta profesional de hoy. Vivía feliz, plena de candor e inocencia dentro de una familia numerosa. Entre los muchos primos que frecuentaban la casa de su abuela, había uno con las desviaciones propias de quien, la falta de orientación y del buen ejemplo, fue reemplazada por la pornografía y los amigos maliciosos. Aprovechando una oportunidad de la despreocupada confianza que la familia le había prodigado, dio rienda suelta a sus primarios instintos. Estrellita conoció ese aciago día que la maldad más terrible se agazapa muchas veces dentro del propio hogar. Pues sabe que ahí cuenta con dos silencios a su favor. El temor de la víctima, y la complicidad de la familia que prefiere mantener la “reputación” pública, a costa de inmolar el dolor de una doncella. Los primeros meses fueron terribles para Estrellita. Su inocencia violentamente arrebatada la había sumido en el terror y el desconcierto. Pero nuestra valiente jovencita no se amilanó, y más bien tuvo claro que no permitiría que un desalmado trunque sus deseos de superación. Se preparó mucho e ingresó a la universidad donde se convirtió en una esforzada y responsable estudiante. Nadie habría imaginado que detrás de esa transparente sonrisa, moraba muy bien ocultada la secuela del evento que desgarró la alegría de su niñez. Un buen día, animada por una buena amiga, se decidió acudir a una psicóloga para tratar de arrancarse esa espina que de vez en cuando la atormentaba. Sesiones enteras de tratamiento rindieron su fruto y Estrellita logró irse liberando de los terribles sentimientos de rabia, dolor y culpa. Hoy es una ejemplar profesional y una de sus preocupaciones es cuidar a sus primas y sobrinas adolescentes para que no vivan su dolorosa experiencia. Esta historia no es tanto para las niñas o jóvenes vulnerables como lo fue Estrellita, quienes no suelen frecuentar lecturas como ésta. Es sobre todo para sus padres. Las estadísticas indican que el mayor número de violaciones son ejecutadas por miembros de la propia familia, quienes se cobijan en el temor de sus víctimas y en el silencio cómplice de los llamados a denunciar. Es lamentable que tantos de estos criminales queden impunes. Sin embargo es clave e indispensable la cautela y la orientación de padres y docentes, considerando que el mayor peligro se encuentra en el propio entorno familiar. Por mi parte, además de suscitar una necesaria reflexión, quiero tributar mi rendido homenaje a la niña llamada Estrellita que logró superar tan amargos momentos.

jueves, 20 de mayo de 2010

DESAMOR + AUSENCIA + DOLOR

Estas noches desoladas trituro la rabia de no sentirme amado. Me asusto de odiar a kienes pueden besar a un ángel (sin merecerlo). Pues descubro akella kurxi farsa de que el amor engendra más amor. Cuando nos aman el egoísmo nos deforma, y cuando amamos, nos manipulan hasta la humillación, y ambas cosas hieren Es cierto, tuve mi breve cielo de estrellas, pero su fugacidad y la triste nostalgia de sus días agiganta este nudo en mi garganta ke me impide gritar. Duele decirlo, pero no hay peor desdicha ke mirar como los otros son felices mientras uno se desangra. De ke sirve escribir estas patéticas líneas, si al final me kedo tan solo, ausente de la anhelada caricia de la diosa que inmisericordemente me deja. Sí la disyuntiva es vivir o escribir, ya me cansé de sólo soñar con esos labios redentores y sentarme cada noche a derramar mi alma ulcerada sobre una inerte pantalla. Hoy tengo la certeza ke la vida es una cuerda, donde de un lado jala el vacío, y del otro el desgarro. Se rekiere un inhumano ekilibrio para saborear un poco de felicidad. Mañana llevaré flores a la tumba de mi padre, para recuperar la paz ke hoy se llevó mi amada, junto con los besos, casi siempre negados y casi nunca ofrendados...

domingo, 25 de abril de 2010

INTERNET ADDICTION DISORDER EN LAS REDES SOCIALES

Cuando Alfredo Bryce anotó en una dedicatoria que escribimos para que nos quieran, razón no le faltaba. En efecto, la literatura como una creación aséptica y totalmente espontánea no existe. Las motivaciones son diversas y van desde las más nobles hasta las más egoístas o materialistas. Sin embargo en todas ellas subsiste el deseo consciente o inconsciente de llamar la atención de alguien. En otras palabras un relato es un mensaje encriptado destinado a una o un grupo de personas en específico. El problema se presenta cuando fracasamos en ese propósito, pues no leen ni comentan nuestros textos. Este mismo fenómeno se ha extendido al internet, principalmente a las redes sociales. En los temperamentos apasionados (los más propensos a las adicciones), la ansiedad o deseo compulsivo de acceder permanentemente, por ejemplo al facebook, es en realidad el anhelo angustiante de encontrar en línea a la persona que nos atrae y despertar su interés. Esto último significa lograr que comente lo que escribimos, la foto o el video que colgamos. En pocas palabras, que nos diga algo agradable. Y es que la mayoría de los internautas adictos, como los escritores, son en esencia personajes solitarios y lo que más buscan en sus lectores o visitantes es afecto. El acceso reiterado al internet es en el fondo un seguimiento (que puede degenerar en acoso) a las personas objeto de nuestro interés (amantes o amigos). La frustración que se siente cuando no responde a nuestras expectativas nos impulsa a cambiar de estrategia, como por ejemplo, escribir algo más dulce o apasionado, o por el contrario, tratar de herirla desesperados por lograr que sintonice con nuestras emociones. Todo ello implica ingresar a la red, redactar y corregir los textos dirigidos a nuestra musa, y volver a ingresar para ver su respuesta. Los mensajes pueden ser tan directos y personales, o no pueden hacer la menor alusión a la destinataria. Este último caso es más angustiante, pues a la incertidumbre de ¿Leyó o no leyó?, se une otra más compleja: ¿Logró descifrar el mensaje? En ambos casos, como quien da vueltas todo el día por la casa de la amada, nos quedamos horas y horas en línea, o salimos e ingresamos reiteradamente. Consecuentemente, la “Internet addiction disorder”, es en esencia, el deseo compulsivo de llamar la atención de alguien que nos interesa sobremanera. Si su reacción es positiva nos ilusionaremos aún más hasta llegar incluso al asedio permanente. Si la reacción es negativa la rabia o la tristeza generada incrementará nuestra soledad y el deseo de buscar otra proveedora de afecto en la propia red. Yo he experimentado ambas sensaciones y sólo he logrado algo de calma cortando todo contacto con la musa.

sábado, 17 de abril de 2010

IN MEMORIAN DANIEL VARGAS

Este fin de semana, que pensaba sería el inicio del final de ya no publicar en internet, tu injusta (como casi todas) muerte me saca de mis cuarteles de invierno, pues bien vale la pena escribir algo como un pequeño homenaje a tu partida. Te acuerdas loquito Daniel aquella vez que “revolcamos” a un teacher de la facultad para luego vacilarnos. Sin embargo eras tan noble que luego le pediste disculpas, a pesar de que traté de evitarlo. Así eras tú loquito, derecho como pocos, y pensar que en un tiempo nos disputábamos la misma “jerma”, que al final, por indecisos, se fue con otro. Y qué decir de esa táctica para conquistarlas que consistía en invitarles dulce de camote que tú mismo preparabas. ¡Ese Daniel!, como describías tus fallidos intentos como lo más natural del mundo, a pesar de que algunas no te “atracaban”. Siempre en cada lugar encuentras una “cojuda” que no aprecia la calidad de la gente. Luego están dando lástima con un “huevón” que las trata como sus esclavas, pero es otro tema. Si loquito, a ti te “llegaba altamente” que no te hagan caso, pues ya tenías tu flaca bien escondidita en el Bajo Piura. Eras tan confiado que una vez hiciste que la llame sólo para conocerla. Pero con los patas no se chocaba, esa era la consigna. Cuando te volví a encontrar después de mucho tiempo, ya te habías casado con la chiquilla del teléfono, como no podía ser de otro modo, y tenías un hijito. Me dijiste que la próxima vez que nos encontráramos, de todas maneras nos tomaríamos unas “chelas”, pero no hubo próxima vez. Aunque me dejaste tu número de celular, nunca te llamé y hasta lo perdí. Siempre he sido un ingrato de “miércoles”. Por eso aquí estoy un 16 de abril del 2010 escribiendo estas líneas para ti. Para que veas que los buenos patas nunca se olvidan. Si existe otra vida, allá nos tomaremos las “chelas” que nos adeudamos. Recordaremos los viejos tiempos y reiremos de las tantas ocurrencias… Por eso aparta una mesa donde podamos conversar largo y tendido. ¡Nos vemos loquito!

sábado, 10 de abril de 2010

EL LENGUAJE DE LOS GESTOS

Los gestos son uno de los lenguajes del alma y los ojos son la ventana más clara hacía sus confines. Las palabras suelen ser torpes cuando de emociones se trata. Los gestos en cambios son bastante evidentes para quien los sabe interpretar. Cuántas veces sentimos que no utilizamos la palabra adecuada para hacer entender a otro lo que sentimos. Quizá lo más sensato era decirle algo como: observa mi cara, ve lo que estoy sintiendo, y nos enredarnos en descripciones inexactas e inútiles. Los niños manejan el lenguaje gestual a la perfección. Sencillamente porque es su único medio de comunicación. Luego cuando se aprende a hablar la gestualidad pierde importancia y poco a poco se nos hace más complicado interpretarla. Sin embargo algunas veces, por ejemplo, cuando somos padres. Ahí recuperamos nuevamente esa habilidad, deleitándonos con lo que dice su carita. No obstante, la mayor parte de las veces sólo la utilizamos con ellos (con los niños). Si pusiéramos atención a los movimientos faciales, al menos de las personas importantes en nuestra vida, verbigracia a quien amamos, las entenderíamos mejor. Sabríamos con certeza cuando están lastimados aunque traten de disimularlo. También descubriríamos quien trata de engañarnos fingiendo una emoción que no siente. Es decir, mejoraría nuestra comunicación al entender lo que realmente siente el otro sin necesidad de presionarlo hasta la angustia, repitiéndole el consabido e irritante “pero dime que tienes”. Si nos detuviéramos un poco constataríamos que cuando se está enamorado la mejor forma de decirnos cosas es a través de las miradas, las sonrisas, los cambios en el tono de la piel, etc. Alguien desconoce que unos labios que se entreabren y unos ojos que se cierran (incluso) contra su voluntad, están diciendo muy claramente ¡BÉSAME! En esta situación lo más sabio que podemos responder es algo como ¡NO DIGAS NADA, EL SILENCIO HABLA POR NOSOTROS!...

sábado, 6 de febrero de 2010

BELLEZA QUE HIERE LOS OJOS

Ya no recuerdo si he leído o escuchado la frase. Decía más o menos así: “Tenía una belleza que lastimaba los ojos con su fulgor”. Me impresionó por algún tiempo y creo haberla dicho más de una vez, pero sin sentir su fuerza. Hace días la recordé con intensidad. No contemplaba a Julia Roberts, Penélope Cruz, Angelina Jolie, o alguna de las diosas de Hollywood cuya inaccesibilidad termina por volverlas irreales. Se trataba de un rostro descubierto en la red. Made in Perú para sentirnos orgullosos. Trataré de describirla. Irradiaba aquella criatura, eso que llaman ángel. Es decir la combinación de dulzura y sensualidad, en su mirada, en su sonrisa y en el gesto de sus labios captados por la cámara. Al comienzo pensé que había colgado la foto de alguna modelo, pero luego me convencí que era ella. la chica con la que había platicado unos minutos. Me sorprendió su sencillez, pues bellezas de ese nivel, no descienden a nuestro mortal mundo. Vi la foto de su nena de cinco añitos que había heredado algo de su hermosura. Por mi parte, le conté sobre Dylan Axel y la enorme felicidad que significaba en mi vida. Arribo ahora a la reflexión sobre la frase del inicio. Veamos. Es de suponer que Dios, la naturaleza o alguna fuerza creadora, define el modelo (físicamente hablando) de los seres que vienen al mundo. Se trata de lo que la ciencia llama la base genética. Entonces en la creación de esa beldad hay un componente de “fabrica” imposible de realizar, incluso por el más hábil cirujano plástico. Sin embargo, no basta con la simetría de sus rasgos. Existen mujeres muy bellas, pero que no atraen fuertemente. Aquello lo otorga la naturaleza, pero hay algo que es como la hermosura del alma. Se asoma por los ojos, por los labios, por la voz, por cada uno de los gestos de una persona. Consecuentemente, es el ENCANTO y no la belleza, lo que más perturba porque, precisamente, el alma encantadora envía un mensaje a su par que la está observando. En ese momento se establece un lenguaje sin palabras, pero con tal intensidad que nos produce aquella sensación que algunos han bautizado como la “belleza que lastima”. Y es verdad, pues resulta muy difícil resignarse a que ese ángel permanezca completamente ajeno a nuestras vidas. No obstante con los años, aunque no desparecen, se aprenden a controlar los impulsos que nos llevan a obsesionarnos con alguien. Quizá mi recién descubierta diosa sólo pueda regalarme su encanto a través de las fotos que cuelgue en la red, pero eso ya será motivo de regocijo, pues el cielo y las estrellas se han hecho para contemplar, mas no para poseer.

martes, 26 de enero de 2010

VINDICACIÓN DE LA MUJER FATAL

Busco un atributo cuya sola y única pertenencia haga irresistible a una mujer. La dulzura no lo es, mi abuelita, a sus años, es muy dulce, pero está lejos de erizar mi piel. La ternura tampoco, mi mamá me inspira la más sublime ternura, pero nunca la veneración que siento por ella se convertiría en deseo ¿La sensibilidad? No lo creo, tengo una amiga que derrama lágrimas de embeleso ante una puesta de sol, pero nunca me la llevaría a la cama. ¿La simetría facial? (definición técnica de la belleza física). No es suficiente. Conocí a una chica de ascendencia nórdica. Tenía los más bellos ojos azules y diez rasgos de ese tipo. No obstante, no llegué a enamorarme de ella (y ella menos de mí).He mencionado las más elevadas o selectas cualidades sólo para descartarlas. Ahora, es verdad que la combinación de todas ellas vuelve sobradamente irresistible a una mujer. Sin embargo, insisto que se trata de una sola cuantía que logre este propósito. Pues, si hay una. La sensualidad ¡Eureka! No está demás aclarar que se trata una subjetiva y arbitraria opinión a la cual trataré de darle fuerza. Comenzaré afirmando que la sensualidad es una combinación de cosas. “Así cualquiera”, dirán. ¡Un momento! ¿Acaso la dulzura no es una mirada, mas una sonrisa, más una voz, más unas palabras, o unos silencios, y otros gestos más? Igual las otras virtudes mencionadas. ¿Dónde está la ventaja seductora de la sensualidad?Primero diré que puede ser considerado como tal. Unos labios carnosos semiabiertos que besan sin tocar, una mirada penetrante que destroza tus defensas, una sonrisa insinuante, una voz que se convierte en susurro, etc., etc. Ahora ¿Por qué esos encantos embriagan a un hombre? Se trata de un asunto de hormonas que alteran la dinámica corporal. El corazón se acelera, las manos sudan, la voz se entrecorta, las piernas tiemblan y, tal vez lo más claro, es que sentimos que podemos mandar todo al diablo por tener a esa mujer. La mitad de los hombres caen ante una que posea estos encantos y la otra mitad se arrepentirá de haberse resistido. Evidentemente estoy situado en un plano ajeno a la ética y a los indispensables valores que implican la superación integral, la propia felicidad y son inherentes a nuestra condición humana. Pues todo amigos, tiene su precio. Poseer a una mujer sensual significa caminar sobre una delgada cuerda, con la pasión en un extremo, el sufrimiento en el otro y la muerte esperando a que resbales de la cuerda. No en vano una mujer sensual que se respete, será también UNA MUJER FATAL

NOM BLANDES - WHAT ` S UP (1992)

Excelente canción de esta banda de rock alternativo. Enérgica y sin dejar de ser melódica, la guitarra complementa a la perfección el virtuosismo melancólico de la potente voz de esta nena que, como un rayo, apunta a nuestro corazón y nos deja totalmente estremecidos. Algo de la letra para meternos en este tema
Veinticinco años y mi vida no ha variado
Estoy tratando de llegar
hasta la colina grande de esperanza
Para un destino
Me di cuenta rápidamente cuando supe
que tenía que hacer algo.
Que el mundo fue hecho para ser
Hermandad del hombre
Porque todo lo que eso significa
hace que a veces llore,cuando
estoy acostado en la cama
Sólo para obtener todo lo que está en mi cabeza
Y yo, me siento un poco singular
Disfrutemos del tema http://www.youtube.com/watch?v=ZwCt0YQPn7g

lunes, 25 de enero de 2010

MARILYN


Por MANUEL VICENT (Una Pluma inalcansable) Tomado de El Pais de España
Nora Barnacle, la mujer de James Joyce, nació en Galway, una ciudad asomada a los acantilados del oeste de Irlanda. En su casa convertida en un pequeño museo, entre otras tarjetas, folletos y carteles de recuerdo los visitantes pueden comprar una foto de Marilyn Monroe leyendo el Ulises, la más intrincada cumbre de la literatura universal. La foto está hecha en Long Island, Nueva York, en 1954. Marilyn aparece sentada en un tobogán de la playa, en un traje de baño explosivo, con los labios entreabiertos, embebida en la lectura, con la mirada de miope un poco perdida en la página. Tiene el pesado volumen de tapas duras apoyado en las rodillas, abierto por el último capítulo en el que Molly Bloom a altas horas de la madrugada, mientras espera a su marido en la cama, libera toda suerte de pensamientos obscenos en el famoso monólogo interior. Por la expresión de su rostro se nota que Marilyn ni entiende lo que lee ni le importa nada lo que le pasa a esa mujer. En el momento en que se hizo esta foto Marilyn estaba enamorada de Arthur Miller, con el que ya vivía una pasión clandestina. No creo que este dramaturgo la forzara a leer el Ulises de Joyce, una cima tan difícil de escalar, para medir el nivel de su inteligencia. Parece más bien que la propia Marilyn se hubiera impuesto el reto de llegar hasta el final del libro para demostrar que era capaz de realizar semejante hazaña, bien por amor o por hambre desordenada de cultura. El sacrificio de leer el Ulises de Joyce, sin importarle nada, sólo tenía sentido como inmolación ante aquel amante al que creía superior, pero Marilyn sabía de la vida más que Joyce, más que Molly Bloom y más que el propio Miller. Fue una niña abandonada por su madre, una adolescente violada, una chica de calendario para camioneros, que pasó de los brazos del bruto y celoso héroe nacional Joe di Maggio a los de Arthur Miller, un judío intelectual neoyorquino, convertida siempre en pieza de caza mayor, para acabar zarandeada por dos ciervos de catorce puntas de la familia Kennedy hasta la muerte. En esta tarjeta postal Marilyn parece dispuesta a sorber todo el fluido interior de Molly Bloom que arrastra grumos lascivos de su subconsciente abierto a un sexo cenagoso. No obstante, a Marilyn se la ve pura, perdida, transparente, sometida a una prueba inútil: tener que leer el Ulises de Joyce para presentarse ante el amante intelectual con la lección aprendida, cuando ella se la sabía de memoria sin literatura simplemente por haberla vivido.

martes, 19 de enero de 2010

LAS CHICAS DEL MERCADO

Me gusta ir al mercado para mirar a las chicas que trabajan atendiendo en los puestos. Con su atuendo breve o ajustado se esfuerzan por atraer a los potenciales compradores. Basta que mires sus productos para que, con una sonrisa, te digan: “Ven amiguito, sin ningún compromiso”. Si te detienes, puedes conversar brevemente con ellas y sacarles su número de celular, porque eso sí, no pueden tener un sol en el bolsillo, pero nunca les faltará el   indispensable móvil. Casi todas provienen de las barriadas y ganan un sueldo de explotación. Están ahí hasta conseguir algo mejor. Por ello no es novedad que cada semana encuentres algunas nuevas, y extrañes a otras ya  ausentes. Su exuberancia  y su sonrisa son sus mejores cartas de presentación para acceder a un trabajo mejor. Aquí no cuentan los grados académicos, ni el currículum vitae. En ellas se observa una forma de ascenso sólo estético y sensual. Las no agraciadas están excluidas desde el comienzo. Únicamente las bonitas son contratadas. Algunas terminan cómodamente casadas y suben de estatus. Otras - las más bellas y vulnerables - dejarán su juventud en algún burdel con careta de bar. Claro que una buena parte de ellas (las emprendedoras) ahorran para estudiar, o hacerse de su propio puesto de mercadería. Qué duda cabe, el sistema convierte a estas chiquillas en objetos de adorno, en anzuelos para atraer clientes. Expresan la cosificación de la mujer en función a su belleza física. Sin embargo es inevitable embelesarse con su fresca juventud. Quizá el milenario cazador de las cavernas que habita en nosotros intenta despertarse, pero toda esa pulsión es sublimada para aflorar en relatos como éste. Por ello, seguiré acudiendo al mercado...

jueves, 14 de enero de 2010

LA INOCENTE PRIMA

Éramos primos de segundo grado y ambos teníamos doce años. Vivíamos aquella etapa donde se anhela ser grande - así como de adultos queremos volver a ser niños -. Fue sin duda mi primer amor, pues a esa edad importa mucho más el fuerte latido del corazón que que las declaraciones o formalidades. Pasaba todos los veranos en mi casa de campo (que era la única casa que tenía) y cada partida suya fue la reiterada tragedia de mi niñez. Todas las mañana (y todas las tardes también) la esperaba en el granero simulando dormir sobre los sacos de maíz donde ella trepaba traviesamente a fastidiarme. Hasta que finalmente la atrapaba y abrazados rodábamos regocijadamente. Nunca hubo besos ni caricias, sólo nuestros púberes cuerpos compartiendo su calor encima de las ropas. Su mal disimulada risa de niña (ella también quería ser mujer) fue la más grande felicidad en esa etapa donde los regaños de los padres echan a perder todo. Esos inolvidables instantes en el granero eran la secreta cúspide de libertad que nos regaló la infancia. Nunca contamos a nadie nuestro audaz secreto. Pase mucho tiempo sin verla, y con motivo de su quinceañero la volví a encontrar, pero algo muy hondo habíamos perdido. Ella había descubierto el manto gris de la culpa y yo el de la vergüenza. Hoy, después de más de veinte años comparto uno de los más dulces recuerdos que la prima me regaló en ese inolvidable granero de mi casa de campo (la única casa que tenía)...

domingo, 10 de enero de 2010

APRENDIENDO A CONQUISTAR


Hay una tendencia, casi siempre inconfesable, de comparar a tu pareja con la de tus amigos. Si sales "ganando" no habrá mayor problema, pero si no es así la mayor parte de las veces no podrás vencer tus deseos de despojarlo (siquiera imaginariamente) de aquello que consideras merecer más que él. Las mujeres en cambio, mucho más observadoras e intuitivas, inmediatamente saben cuando han despertado el interés de un hombre. Si el galán les resulta atractivo utilizarán sus mejores armas de fascinación, sino a lo mucho serán gentiles. La mujer es más refinada, pero efectiva, para seducir. Su estrategia está hecha de gestos a los que el varón no puede resistirse. Una mirada furtiva, una sonrisa que se diluye en los labios, un caminar insinuante. Un acto provocativo y desafiante es hacerle cariños a su pareja sólo para hacer provocar. “Te mueres por tener lo que él tiene” parecen decir atormentado más al pretendiente que comienza a sentirse perdedor. Esa es la palabra clave. A ningún hombre le gusta perder cuando de mujeres se trata. Los más torpes resolverán el asunto (su envidia) con una tirria al afortunado. Los más diestros, iniciarán todo un ritual de conquista dotado de paciencia y perseverancia. Se trata de que la musa tenga claras las intensiones del conquistador, pero su pareja no. Por ello debe combinarse respeto con finas atenciones que toquen la sensibilidad de la “Julieta”. Algunos tienen todo un libreto ya aprendido y repetido a la saciedad. Palabras como: “Supongo que te has dado cuenta como sobresales entre todas las invitadas”, o, “De quién heredaste esa hermosa sonrisa”, son parte de estos guiones. Sin embargo, además de los cumplidos, pocos hombres conocen la efectividad de escucharlas con interés, antes que hablar y hablar. La clave es descubrir un tema que  la apasione, para hacerle las más interesantes y oportunas preguntas. Ahondar en sus conocimientos y celebrar sus ocurrencias garantizan el puente de confianza a través del cual se llegará a su corazón. Se trata de conducirlas desde la risa regocijada hacía la ternura femenina que se alimenta de sus recuerdos y sueños infantiles. Logrado esto ya se habrá asegurado por lo menos un ansiado beso. ¿Parece fácil no? Sin embargo sólo la experiencia asegura el éxito, aunque sea (como dije líneas arriba) en el mundo de la fantasía...

viernes, 8 de enero de 2010

CRISIS DEL AUTO EXILIO

A estas alturas de la vida y quizá demasiado tarde, he descubierto que perder amigos y amigas es uno de mis peores defectos. He asumido erróneamente que la amistad fluye naturalmente y que no es necesario hacer llamadas, indagar cumpleaños para saludar, asistir a reencuentros, ir a misas, visitar, etc., etc. De esta forma me he ido quedando sin amistades, al punto de ser arañado por aquel tipo de exilio donde no hay nadie con quien tomar un café. Refugiado en la literatura o en la música he creído compensar la falta del calor humano que sólo brindan las personas que me han conocido algo, y yo a ellas. Estúpidamente he pensado que escribir cosas publicables basta para tener la atención permanente de los seres que un día me quisieron. En mi egocéntrico estilo selectivo y presumido de platicar sólo sobre temas “interesantes”, he perdido la espontaneidad de un diálogo coloquial, por ejemplo, sobre el casamiento de la ex compañera más linda de clase. Seguramente mi intelecto ha crecido, pero mis afectos amicales se han empobrecido patéticamente. Luego el infantil orgullo de que no tomar la iniciativa hasta que el otro lo haga o incluso una broma fuera de lugar y el no valor para pedir disculpas, han contribuido a esta orfandad que crece y crece. Y así me encuentro cada noche sentado ante el computador sin que el celular suene trayendo un mensaje que sea una caricia para mi alma siempre amenazada por los vacíos. Mi vida transcurre más en el mundo de las fantasías (y también de las pesadillas), antes que entre las risas y abrazos de aquellos con quienes compartí gratos momentos. No sé cuanto pueda resistir. Desconozco si prescindir del contacto humano acrecentará mi desosiego. Al menos estoy empezando a vislumbrar que algo anda mal y necesita mi urgente atención. Por lo pronto ya me convencí que estoy a millas de Alfredo Bryce a quien le bastaba escribir para que lo quieran. La otra posibilidad es que, penosamente, carezco – ojalá sea sólo por ahora - del estoicismo que me permita hacer de la soledad la dulce paz donde la comunión con uno mismo es perfecta. A PROPÓSITO DEL TEMA, ESCUCHEMOS AL MAESTRO ALBERTO CORTEZ http://www.youtube.com/watch?v=hjfH2oNsa34

lunes, 4 de enero de 2010

PIES DIVINOS


Me extasío contemplando tus pies blancos y perfectos donde resaltan esas uñas escarlata magníficamente cuidadas. Los recorro con mis labios suavemente como en una sacra ceremonia. Todo en ellos es sensualidad. Su reluciencia y su delicada tersura. Sus pliegues parecen hechos para la delicia táctil e invitan a que mi boca se embriague en su divino recorrido. Voy jugueteando con cada uno de sus pequeños dedos y no quiero separarme nunca de ellos. Esos son tus pies, aquellos que cuidas amorosamente para ofrendármelos y son deleitable antesala, para luego entregarnos por completo al embelesamiento de nuestros cuerpos. Ellos me conocen y se muestran ansiosos por liberarse de sus primorosos zapatitos y correr hacía mi. Nunca ocultes esos pies, ni siquiera en el gélido clima de Siberia. Morirían de tristeza igual que mueren las flores cuando las cubres por completo del sol. Son criaturas risueñas e inquietas. Nadie los volverá a descubrir y mimar como yo...
Pienso que la mayoría de los hombres son elementales y no conocen de exquisiteces. No cultivan su sensibilidad ni su sentido estético. Como los cuadrúpedos, sólo conocen y acometen sobre la entrepierna y efímeramente obedecen a sus impulsos más primarios sin preguntarse si dan felicidad como la que reciben. A ellos les digo. La mujer es un manantial de belleza, por ello dulce mujer tus pies son una de las fuentes en la cuales olvido mis pesares y me entrego por completo al misticismo del amor...

jueves, 31 de diciembre de 2009

EXQUISITECES AMOROSAS


El aroma a jabón fino hoy me transporta a las imperecederas noches de amor en lujosos hoteles (no pagados por mí), que fueron tal vez, lo más sofisticado que viviré por siempre. Cuando sé es joven y las ansias apuran, cualquier lugar es bueno para entregarse al más apasionado goce. Sin embargo con los años, cuando hacer el amor se vuelve una elevada ceremonia, aumenta el refinamiento y hasta los detalles más ínfimos cobran significado. No es lo mismo un jadeo desenfrenado que una voz que susurre tu nombre con refinada ternura. Las fragancias, las tersuras, y sobre todo los gestos dan a cada encuentro el estatus de único e inolvidable. Esos momentos hay que saborearlos segundo a segundo. Por ello no se debe apagar la luz para contemplar embelesado el cabello, la traviesa y dulce mirada, los sensuales labios, y la piel de la amada que enceguece con su brillantez y perfección. Con los años uno aprende también, el maravilloso ritual de compartir una tina o una ducha. El agua corriendo por todo el cuerpo da un embriagador encanto inútil de resistir. De esos instantes precisamente ha quedado tatuado en mi alma el aroma a jabón fino que hoy me saca del presente llevándome a muchos veranos atrás. Con los años también se aprende a deslumbrarse contemplando una lencería fina que envuelve el tesoro insinuante que acrecienta las ganas de amar por completo. No se trata de dar rienda suelta a los impulsos del cuerpo, sino de sentir en los labios y en las manos cada centímetro de la piel del ser amado. Quizá lo afirmado puede parecer artificial o frívolo, pero cuando no se tiene prisa, pues la doncella ya no tiene que llegar temprano a su casa, se puede preparar una imborrable jornada amorosa que abarque todo un fin de semana (con sus días y sus noches). Una buena película, una suave y melódica canción, y sobre todo una tierna y divertida plática forman los necesarios intervalos entre uno y otro ritual. Cuando se llega a esos niveles de exquisitez amorosa, sólo debes preocuparte en responder a las expectativas de la especial ocasión, pero como todo lo gobierna el cerebro, es decisivo despojarse de temores e inseguridades para tener el ánimo y todo lo demás en su más alta cumbre. Definitivamente el amor es un arte y lo descrito aquí es sólo un buen intento de aspirante o aprendiz de artista.

miércoles, 30 de diciembre de 2009

REFLEXIONES DE AÑO NUEVO


Quizá no nos hemos percatado que la tradición de quemar un muñeco, la noche del 31 simboliza la idea de borrar completamente el pasado para comenzar el futuro representado por el año nuevo. Poco importa sí el agonizante 2009 nos deparó muchas cosas buenas, igual debemos quemarlo. No hay gratitud o alegría por los momentos felices o de éxito. En el mismo sentido, son las cábalas quienes mejor representan esta mentalidad determinista donde los conjuros serán decisivos en nuestro destino. De lo anterior se infieren dos ideas muy relacionadas una con otra. Primero, que la felicidad y el éxito, antes que fruto de nuestro esfuerzo y talento, son regalos que nos vienen desde afuera. Segundo, que carecemos del sabio hábito de analizar el pasado y aprender de él – lo destruimos o tratamos de hacerlo -. Somos en buen español, un pueblo que vive de espaldas a su historia, y esto puede explicar nuestra reincidencia en los errores, como por ejemplo, reelegir a personajes de notorias deficiencias en su anterior gestión. Me contó una amiga de clase alta como había que sacar cita con una semana de anticipación, donde una conocida astróloga para un baño de florecimiento que costaba cien dólares. Desde la bella secretaria, hasta la acaudalada empresaria, todas querían que la dicha y la fortuna llegaran junto con algunas esencias milagrosas que cubrirían su cuerpo antes de comenzar el año. Me contó también que sí se trataba de que llegue el dinero a montones, bastaba reemplazar la tradicional prenda amarilla por otra verde (color de los dólares americanos). Definitivamente, además de cambiar costumbres que impone el sistema, un balance de todo lo importante (lo bueno y lo malo) que nos pasó en el año, sería una práctica sana y productiva. Se trata de multiplicar los aciertos y no repetir los errores, como un sencillo y sensato ejercicio. Optimistamente, debemos agradecer a Dios por bienes invalorables como la salud de los nuestros. Celebrar el milagro de la vida dándoles lo mejor mientras los tengamos con nosotros para no lamentarnos el día que deban partir. La hermana Amalia Muñoz (lo más cercano a la santidad que he conocido), venció un cáncer terminal a costa de fe y optimismo. En las buenas épocas que asistí a su comunidad nos enseñó un ritual de fin de año muy significativo. Después de un momento de reflexión y auto análisis, escribíamos en un papelito lo bueno que debíamos acrecentar, y en otro lo malo que trataríamos de vencer. Quemábamos este último con el firme compromiso de superación. Lo escrito en el otro papelito lo ofrendábamos a Dios, pidiéndole fuerzas para ser mejores en el año que llegaba. Amalia partió a España, pero sus enseñanzas calaron hondo. Quizá no he logrado dar la talla que esperaba de mí, pero bendigo a la vida por la maravillosa experiencia de conocerla y aprender mucho de ella. Por todo esto y por mucho más ¡FELIZ AÑO NUEVO!

miércoles, 23 de diciembre de 2009

EL BESO DE UN ÁNGEL


Quizá a estas alturas de la vida el placer afectivo sea una de mis cumbres existenciales. Por ello besar a un ángel es un milagro ya casi no esperado. Sin embargo, sucedió y, como maravilloso regalo navideño, me fueron ofrendados los labios del hada que he amado desde hace siglos. Así es amigos. Esa noche venturosa de diciembre cumplí un anhelo afincado en lo profundo de mí ser. Aunque el momento vivido es indescriptible en su esplendor, intentaré aproximarme en mi relato. Primero atrapé sus manos que las sentí regocijarse entre las mías. Acaricié sus delicados cabellos y aspiré su perfume, llevándome con ellos, lo que quedaba de su rubor de niña buena. Llegar al paraíso de su boca era inevitable e irresistible. Si hubiese tenido que suplicárselo, no habría dudado, pues el tesoro aguardado, bien merecía morir si fuera necesario. La desesperación por poseernos se tornó en una deliciosa y sublime lucha de nuestras labios que se movían velozmente como pececillos marinos. En medio del torrente de pasión quise fijar en mi recuerdo cada segundo de ese recorrido por las divinas aguas del amor. Estas palabras apenas son tenues reflejos de aquellas, nuestras entregas y las escribo porque no resisto más, el deseo de compartir mi más deslumbrante momento de felicidad.

martes, 22 de diciembre de 2009

CONVERSACIÓN EN LA NAVIDAD (DEL 2030)


Es navidad del 2030 joven Dylan Axel y quizá ya no esté contigo, y si lo estoy, la vejez habrá hecho estragos en mi organismo, pero no en mi mente (espero). Sin embargo, mi tiempo ya pasó y disfruté de él. Hoy es tu tiempo hijo mío. Ahora tú eres el presente y el futuro. A mí me queda el consuelo de vivir en tus afectos y en tus acciones. Regresaré en la historia para contarte como comenzó a cambiar la humanidad, y como evitamos la destrucción del planeta. Regocijémonos que no fue demasiado tarde, recordando que lo único tarde es el mañana. Hace muchos años en una ciudad llamada Copenhague hubo una gran cita. Los gobernantes de países ricos, y pobres se reunieron para salvar a la tierra. Por primera vez todos se miraron como iguales. Escucharon los informes científicos y tomaron las más sabías decisiones. Por ejemplo, las naciones desarrolladas se comprometieron a cambiar todos los vehículos e industrias a combustibles no contaminantes, Los países pobres por su parte acordaron cuidar su flora y su fauna. Las grandes corporaciones y los magnates pusieron todo su dinero para financiar los acuerdos No obstante, más significativo que los propios acuerdos, fue que éstos comenzaran a implementarse inmediatamente. Se impidió que los lobbies y las burocracias de todo el mundo trabaran las decisiones. Fueron los propios gobernantes quienes se pusieron a trabajar. La población sorprendida observaba en la televisión como presidentes, ministros y altos funcionarios vigilaban fábricas y ensambladoras de automóviles para que se cumplan las metas en los plazos fijados. En países como el nuestro las autoridades supervisaban los masivos trabajos de reforestación. Se crearon miles de reservas naturales para proteger las especies en extinción. Sólo quedaron las explotaciones mineras no contaminantes, las otras fueron clausuradas. Las donaciones provenientes de las grandes reservas de cereales y lácteos de los países ricos, y el apoyo tecnológico a la producción de los países pobres permitía que los escolares de Inicial y Primaria recibieran sus desayunos y sus almuerzos. Y fue así como todo cambio Dylan Axel. Ahora vayamos a caminar. Miremos a la gente, las luces de navidad y a los niños jugar. Recordemos nuestras infancias y purifiquemos el corazón (yo más que tú). No olvidemos que celebramos el nacimiento del Salvador. Aquel que en su segunda venida no murió crucificado como en la primera, aunque de nuevo vino a salvar a la humanidad de su egoísmo y de su auto destrucción. Volvió para abrir nuestros corazones, y lo hizo aquella vez en Copenhague, aunque pocos lo notaron. Por ello esta navidad es más esperanzadora que nunca y esta noche se lo agradeceremos en la misa de Gallo. ¡Viva la vida hijo mío!

sábado, 28 de noviembre de 2009

LA PRINCESA Y EL TEST DE INTELIGENCIA


Le llamaba "la Princesa de las trenzas de seda ", y una combinación de ternura y de nostalgia me envuelve al recordarla.  Ambos éramos solteros, pero ya estábamos emparejados...
De nuevo caminamos juntos y felices. Quizá huyendo de nuestras realidades afectivas cubiertas de monotonía o formalismos. Todo comenzó con los letreros de su nombre junto a la palabra “Te amo”, que, junto a mi fiel amiga Lucy pegaba en el vidrio del aula donde ella estudiaba. Rápidamente desaparecíamos como dos chiquillos traviesos ante la risa celestina de sus compañeras y la mirada seria de sus profesores. El momento decisivo fue cuando aprobó el test que por aquel entonces aplicaba a cuanta chica me gustaba. Era simple. Les decía algo como “Sería lindo si tú y yo nos casáramos, pues tendríamos una hija que heredaría tu belleza y mi inteligencia”. Ella no asintió, dio una respuesta ágil y contundente: “ósea que insinúas que soy una brutita”. Le explique que, precisamente, se trataba de una prueba para conocer cuan inteligente era. Desde ese momento nuestras conversaciones si hicieron largas y amenas. Nos confesamos las facetas más singulares y divertidas de nuestras vidas y siempre lo relacionábamos con una obra o un escritor célebre. Sintonizábamos a la perfección. Tocar los cabellos de mi princesa y abrazarla (sin besarnos) era la cima de nuestra inédita felicidad. Una noche fuimos a una discoteca con su hermana y un pretendiente de ésta. Bailamos y estuvimos de la mano toda la noche como si fuésemos pareja - claro está si los enamorados tienen que besarse para serlo-. Pero, volviendo nuestras pláticas nocturnas, eran lo más lindo. Su risa o sus lágrimas hacían que la ame más y más y pronto lo tuve claro. Era la mujer que había nacido para ser mi esposa. Se lo pedí – por ese entonces yo ya tenía trabajo seguro-, le imploré casarnos, pero ella se negó. ¡Antes de que termine su carrera, nada! Hasta que llegó el momento aciago. Después de un escándalo que no vale la pena revelar, la princesa quedó lastimada y no quiso verme nunca más...
Hace poco la encontré después de cinco años. Ella tenía una hermosa niña y Dylan Axel y Angelina  ya alegraban mis grises días. Conversamos largamente. Recordamos los buenos tiempos y ambos nos arrepentimos no habernos casado cuando se lo propuse. Ella seguía tan hermosa, pero los años habían hecho estragos en mí. Sin embargo algo de nuestro amor volvió a florecer. Juntos nos prometimos que, de terminar nuestras endebles relaciones, reanudaríamos nuestro trunco amor. Lo anhelábamos intensamente. No me dio su celular cuando se lo pedí. Me dijo que ella me llamaría cuando no soportara extrañarme más. Algunas veces recibo llamadas anónimas. Se quedan un rato sin hablarme. Para darme fuerzas, pienso que es mi princesa y más tarde escribo cosas como ésta...

jueves, 26 de noviembre de 2009

DELIA ELENA SAN MARCO (Jorge Luis Borges)


Nos despedimos en una de las esquinas del Once. Desde la otra vereda volví a mirar; usted se había dado vuelta y me dijo adiós con la mano. Un río de vehículos y de gente corría entre nosotros; eran las cinco de una tarde cualquiera; cómo iba yoa saber que aquel río era el triste Aqueronte, el insuperable. Ya no nos vimos y un año después usted había muerto. Y ahora yo busco esa memoria y la miro y piensoque era falsa y que detrás de la despedida trivial estaba la infinita separación. Anoche no salí después de comer y releí, para comprender estas cosas, la última enseñanza que Platón pone en boca de su maestro. Leí que el alma puede huir cuando muere la carne. Y ahora no sé si la verdad está en la aciaga interpretación ulterior o en la despedida inocente. Porque si no mueren las almas, está muy bien queen sus despedidas no haya énfasis. Decirse adiós es negar la separación, es decir: Hoyjugamos a separarnos pero nos veremos mañana. Los hombres inventaron el adiós porque se saben de algún modo inmortales, aunque se juzguen contingentes y efímeros. Delia: alguna vez anudaremos ¿junto a qué río?este diálogo incierto y nos preguntaremos si alguna vez, en una ciudad que se perdía en una llanura, fuimos Borges y Delia.

miércoles, 25 de noviembre de 2009

RECUERDOS DE LLUVIA


Miro por la ventana la lluvia formar charcos en la calle. Un perro corre con su pelaje humedecido como si nada estuviera pasando mientras la gente angustiada saca el agua de sus casas. La lluvia en la ciudad se siente como un castigo por quién sabe qué culpas. Se le mira como algo extraño y agresivo. En el campo no era así. Precisamente ahora el olor a tierra húmeda me recuerda mis primeros años en la gran hacienda cuando la felicidad tenía el nombre de naturaleza. En esos tiempos, a similitud del perro callejero, no le teníamos miedo a la lluvia. Saltábamos de alegría mientras gruesas gotas caían en nuestra escasa ropa. El agua no se empozaba en las casas, corría por pequeñas quebradas cual riachuelos donde navegaban nuestros barquitos de papel. Cuando cesaba de llover, nos gustaba mirar el arco iris, mientras mi madre contaba historias sobre su significado. Nos decía que era una señal divina de que nunca se repetiría el diluvio universal. En ese entonces aún sentíamos a un Dios que protegía nuestra inocencia. Regreso al presente y lo siento muy diferente a mis recuerdos de niño jugando bajo la lluvia. Mil dudas y cuestionamientos asaltan la razón y el miedo y hasta la rabia son el precio. Ahora es la lluvia, pero son muchas cosas más las que nos espantan. Quizá todo sea consecuencia de habernos alejado de la naturaleza, al punto de convertirla en nuestra enemiga. Tal vez ahora mismo en el campo unos niños se bañan alegremente en la lluvia.

lunes, 16 de noviembre de 2009

IMÁGENES DE REBELDÍA


Las imágenes comenzaron a rondarme en la mente antes de cumplir los treinta. Probablemente era mi deseo de seguir siendo joven y una forma de conseguirlo es transgrediendo las reglas. La escena es bastante conocida. Una tarde fresca, ella llega en su vehículo a mi trabajo y me arranca de la envejecedora rutina. A velocidades que nos hacen sentir el viento en el rostro, marchamos sin detenernos kilómetros tras kilómetros. Hasta ahí parece el libreto trillado de una novela, pero representa algo más importante. El temple para mandar a rodar todo, siquiera por unas horas o unos días, y dejarme llevar por esa fresca y vertiginosa emoción, aquella que procura saborear la libertad plena o la sana locura que es lo mismo. Mi tendencia pasional hace imprescindible la presencia de una mujer linda y joven para la aventura y el escenario perfecto es el asfalto en medio del desierto o del verdor de unos campos sembrados. Reímos divertidos, cantamos, respiramos agitadamente y pegamos nuestros cuerpos sólo para sentirnos juntos en nuestro sueño. Miramos como agoniza el sol en un cielo amarillo que es al mismo tiempo triste y bello. En los audífonos, la voz brillantemente lastimera de Bob Dylan completa el cuadro. Saboreamos esa combinación incomparable de libertad, amor y locura y recién descubrimos la vida en su esplendor. Escribirlo es quizá una forma de realizarlo y por ello estoy sentado en el ordenador esta madrugada. Saboreo el silencio que arrulla mis sueños de libertad – parece el nombre de una película – y pienso para justificarme, que recrearla una y otra vez es hacer un conjuro para que se haga realidad. No exactamente como la imagino, pero con su componente fundamental. La aventura y la insurrección, únicos elixires de la ansiada liberación. El sueño me invade poco a poco y es contradictoria señal de que mi salud mejora. Antes de irme a la cama trato de ponerle rostro a la chica de la moto que me rescata del decadente formalismo laboral. Pruebo entre aquellas que amé, incluidas las que no me correspondieron. Extrañamente ninguna encaja en el personaje. Por una parte mala señal porque significa que nunca amé a una mujer que personificara la rebeldía y la libertad. Buena señal por otra parte porque queda claro que aún no llega a mí ese ser alado que me traspase su radiante juventud en forma de amor. El sueño me vence y sólo tengo fuerzas para apagar el ordenador.

viernes, 13 de noviembre de 2009

NUNCA ENVEJEZCAS DYLAN AXEL


No pierdas la alegría pequeño Dylan Axel. Crece, pero no envejezcas. Te lo diré de una forma que lo entiendas, aunque creo que los niños entienden mucho mejor que los adultos. Se trata de no dejar anidar el resentimiento y la amargura en tu corazón. Por ejemplo, hoy tu mamá y yo reñimos porque cuando uno es grande se vuelve tonto. No acepta sus errores. El orgullo lo lleva a la simple disyuntiva de ganar o perder, ignorando que la humildad y la sencillez son hermanas de la sabiduría. Por ello no envejezcas Dylan Axel. Con los años todos a tu alrededor lo harán. Adoptarán actitudes serias y ceremoniosas para todo, como si la lucidez de una persona se midiera por sus duros gestos. No saben que cuando jugamos divertidamente, soy yo quien aprende más de ti. Quizá debas de tener un poco de cautela con nosotros los adultos porque nos creemos sabios y pensamos que los niños no saben nada. Nos llenamos la boca con palabras enredadas que al final no dicen nada, y más bien ponen en evidencia las tinieblas de nuestro entendimiento. Finge estar de acuerdo en todo, pero sin que lo noten, ríe de su patética “madurez”. Cuando uno se hace adulto se complica la vida a más no poder. Aprendemos cosas feas como auto lastimarnos por hechos sin importancia. Nos agredimos con palabras duras para después arrepentirnos de lo que decimos ¿No seremos tontos por actuar así? Nos volvemos duros de corazón y la soberbia ensombrece nuestra alma. Es aburrido volverse viejo Dylan Axel. De tanta “responsabilidad” nos petrificamos tornándonos tristes. Pero no es una melancolía romántica y luminosa de la que emerge poesía, sino una dureza oscura y estéril. Como si todo el tiempo estuviéramos tomando un jarabe amargo (de esos que no te gustan) que termina dejándonos hondas heridas y fétidas llagas en el espíritu. 
Finalmente hijo mí, ten cuidado. Si un día cualquiera sientes que has herido a alguien, significa que la vejez te quiere atrapar. No lo permitas. La maldad es uno de sus  excreciones más detestables.  Somos rápidos e inclementes para agredir y lentos y mezquinos para perdonar. Sólo por este motivo no deberías envejecer Dylan Axel. Adáptate al mundo de los viejos, pero nunca pierdas la inocencia y la alegría. No temas abrazar a quien ames y conserva siempre esa traviesa sonrisa. No imaginas a cuantos desalentados colmas de alegría...

jueves, 12 de noviembre de 2009

LECCIONES DE MISTICISMO

Cuando hacíamos el amor desaparecía en ambos todo atisbo de culpa y remordimiento. Tanta ternura y pasión devenía en una mística ceremonia. No éramos nosotros – yo estaba lleno de contradicciones y también ella quizá-. Era como una energía cósmica que nos envolvía. Entonces nuestra piel cobraba vida y se conducía en una danza sagrada cuya esencia es imposible describir.El fuego de sus labios, no sólo encendía mi sangre, sino también – y sobre todo – entibiaba mi alma que descubría el cauce de su realización plena. El contacto de su piel era a la vez que estremecimiento, consagrado elixir que me transportaba al cielo. Entonces la plenitud llegaba a mí en forma de mujer, y perennizar ese momento, era mi más codiciado anhelo Más que una excelsa remembranza, lo que trato de demostrar es que se puede elevar el sexo a una vivencia espiritual que es la cúspide de la dicha terrenal. Y no hablo del momento supremo del clímax, sino de cada uno de los besos, de los susurros y de las caricias que le otorgan a una persona (a ella) el carácter divino que hoy evoco con dulce melancolía.Era todo un conjunto de cualidades. Una mirada traviesa, una angelical sonrisa, el gesto de no querer entregarse, y otro totalmente opuesto. Decir que cada palabra se tornaba mágica en sus labios no es exageración. Era sólo amor elevado a las colinas de la más sublime poesía. Por primera vez tome consciencia de la imposibilidad de volver a esos límites de embeleso. Debía atraparlos completamente, tatuarlos en mi alma para que me proporcionen la energía en los momentos – como hoy – de orfandad y desamor. Fue demasiado bello. De vez en cuando vuelvo a ser feliz, sólo rememorando esos instantes y descubro que en una mujer se puede esconder Dios.

martes, 3 de noviembre de 2009

LAS NOCHES ROCKERAS DE BREÑA


Eran los inolvidables años ochenta cuando decidí “conquistar” la capital. El pop y el rock anglo sajón estaban en su apogeo. El rock en español recién hacía su entrada y sólo Miguel Ríos y Charly García sonaban en la novedosa FM radial. Había terminado la secundaria y con las hormonas a full, llegué a la casa de mi tía Faz en el jirón Recuay de Breña. Todo prometía. El plano de Lima metropolitana que había conseguido me indicaba que tomaba la avenida Venezuela ya estaba en el centro. Como en las películas que había visto, me alucinaba viviendo mi despertar sexual con chicas superadas de la capital. Sin embargo no contaba con la rigidez de la tía Faz (QEPD), una solterona gorda que nos hacía rezar (a mi primo Moshe y a mi) desde las seis de la mañana.  La  Lima anhelada, l.a de las noches al estilo “Avenida Larco” de Frágil, sólo la escuchaba desde mi cama. La tía colocaba un tremendo candado en la puerta y a dormir. Con sus grabadoras a todo volumen y cantando en inglés, los vagos, “embalados” por su ron y su marihuana, se apoderaban de la cuadra a partir de las once. No eran asaltantes, ni esos pandilleros atorrantes de hoy que te matan por un par de zapatillas. Lo suyo era la juerga. Nunca conocí al loco que se sabía las letras de “Honestidad” de Billy Joel, “El Año del Gato” de Al Stewart y “Hotel California” de The Eagles. Sólo los escuchaba llamarse por: “El Chavo”, “El Mario”, “El Dennis”, etc., etc., y algunas flacas como “La Claudia”, “La Shirley”. Se quedaban hasta la madrugada y se levantaban al medio día. Recién a golpe de las seis sacaban sus tablas skatebol, mientras esperaban que la gente se vaya a dormir para irrumpir con su música y su bullicio. Eran bacanes esos locos. Yo sólo los alucinaba e imaginariamente me sentía uno de ellos. Aguanté nada más que seis meses en la casa de la tía Faz. Un día me salió algo de la rebeldía que seguramente ellos alimentaron y planifiqué  mi fuga de esa prisión nocturna. Esperé quedarme solo, acomodé mis cosas y me marché a Comas donde mi tía Jesús. Allá todo fue diferente. Las noches eran silenciosas. Hubo otro tipo de vacilones que contaré en otra historia, pero los rockeros nocturnos de Breña fueron insuperables. Su ruido musical quedó en mi memoria para siempre. A veces pienso que aún siguen allí dando vida a esa calle inolvidable que yo sólo disfrutaba auditivamente. Haz click para ver video: HOTEL CALIFORNIA (The Eagles) http://www.youtube.com/watch?v=3afiWbRGjK8

miércoles, 28 de octubre de 2009

SESIONES MUSICALES CON DYLAN AXEL


Hay dos DVDs que Dylan Axel necesita para comenzar el día sin berrinche. Son dos “antologías” realizadas por mí mismo. La primera es de Serrat, donde destaca una versión de “Nanas de Cebolla” con una emotiva introducción del maestro. la segunda es de Mar de Copas y reúne los principales éxitos de la banda peruana. Del primer DVD no hay mucho que escribir, y quien sepa de música, dudo que cuestione la calidad del extraordinario trovador catalán. Esta madrugada me ocuparé del segundo que arbitrariamente trato de tatuar en la memoria de mi pequeño hijo. Debo decir en mi defensa que desde que ve aparecer los créditos en la pantalla, ya está riendo de alegría y mientras disfrutamos las canciones, mueve sus piececitos al ritmo de la voz de Wicho García y de la guitarra de Manolo Barrios. Por mi parte debo confesar que no puedo quitar los ojos de Phoebe y Claudia (sobre todo en el clip de “Mujer Noche”), las dos bellas integrantes que aportan la dosis de dulzura y sensualidad a la música de MDC. No obstante, más allá de estas dichosas vivencias con Dylan Axel que colorean mis días, hay música de calidad que trataré – quizá pretenciosamente – de explicar en las siguientes líneas. Las canciones de MDC son melodía, a veces desolada, pero plena de virtuosismo. En sus letras, el desamor se torna sublime y, a semejanza de las puestas de sol de “El Principito”, uno siente que la tristeza puede ser linda. Escucharlos es volar a una noche con unos tragos (sólo para "sazonarse"), unas luces psicodélicas y una flaca que, no por linda, deja de ser sensible, audaz e inteligente para amarnos y luego herirnos. También es volar al recuerdo de ese amor que, de tanto fuego, se consumió en su propio éxtasis, pero en esos breves momentos brilló hasta el infinito. Y es que la música no tiene que ser kursi para expresar desgarradoras emociones. Tampoco tiene que ser empalagosa, ni menos aún estridente, para irradiar una desbordante energía que, paradójicamente, llega a emanar elevada ternura. Siempre he pensado que la buena música es poesía, no sólo porque hay honda sensibilidad en su letra, sino también porque sus acordes despiertan bellas nostalgias e intensos sueños. Eso y mucho más es MDC, y sobre todo es nutrir el alma con la más fecunda de las artes, su música.Comencé escribiendo sobre las sesiones musicales con mi pequeño Dylan Axel. El ahora duerme y quién sabe si no sueña con canciones que quizá su razón aún no entiende, pero que aceleran su tierno corazón. Es probable que esté fabricando melódicos y futuros recuerdos, con nombres como: “Balada de un encuentro fugaz", “Lo que tu gesto da”, “Llévame”, etc., etc.

lunes, 26 de octubre de 2009

EL PÁJARO ESPINO


Recuerdo la leyenda del pájaro espino. Aquel que, desesperanzado, sólo vive para buscar el árbol que esconde la espina más punzante en dónde clavará su corazón para, así, emitir el canto más celestial de todos los cantos. Esa belleza, que s
ólo puede surgir del más implacable dolor, es similar al amor apasionado que sienten (sentimos) algunos, encarnado en una diosa dulce y sensual a quien, destructivamente, buscamos para que nos hiera. Aquella que nos hace derramar las lágrimas más amargas de nuestra juventud. Cuando la conocemos y la adoramos, el desamor nos marca con candente hierro y toda nuestra vida la dedicaremos a buscar el paraíso negado. Nos acercaremos a él en la forma de un ajeno o imposible amor, pero nunca lo alcanzaremos. Esa es la gran tragedia del amor impetuoso y la barrera más grande hacía la felicidad. Cuando no amas ardientemente lo peor que te puede suceder es el vacío o el sinsentido, pero cuando te enamoras desmedidamente, no hay límites en tus ansias de posesión absoluta. Lo quieres todo de ella, y cuanto más te ofrenda, más insatisfecho te sientes. Esa violenta tensión, que oscila entre los más deslumbrantes momentos, y las más inexplicables melancolías, termina por destruirlo todo. Las heridas que deja son lacerantes y tórridas, al punto que pueden aniquilarte usando tus propias manos. Quizá nos esté prohibida la irrefrenable pasión. Quizá estemos condenados a amar sólo tibiamente para no perecer en las llamas del fuego divino. O quizá el amor desmedido, ese cargado de violentas rabias, de enloquecedoras caricias y de sublimes ternuras, es breve porque perdería su brillo sí vive más de la cuenta. Quizá sólo esté destinado a los valientes, aquellos que no le corren a su destino, aunque saben que es al mismo tiempo su condena...

viernes, 23 de octubre de 2009

AMAR EL SILENCIO

Perdido entre las cosas antiguas, entre aquellas que nunca conocimos y cuya sola mención nos aterra, mora pacientemente el silencio esperando compartir con nosotros su quietud. Le evitamos porque lo hemos asociado con el tedio de los días grises, o con la melancolía de la inocencia perdida. Por el contrario, el bullicio es quien reina y aturde nuestros días y, por extensión, nuestras almas, convirtiéndonos en autómatas y en esclavos del tumulto.Quien no conozca el paraíso de unos ojos radiantes que nos miran y unos labios que nos dicen sin hablar cuanto nos aman, no conoce los picos máximos de la dicha. Aquel que no haya disfrutado de una noche de estrellas, escuchando sólo el sonido de la naturaleza en la forma del chirriar los grillos, nunca ha acariciado el terciopelo de su espíritu ansioso de dulce sosiego. Sí, ni siquiera, ha escuchado la débil respiración de un bebé mientras duerme y nos comunica, con su inocencia, que Dios existe, definitivamente tiene petrificada el alma.La música más excelsa (Mozart, Beethoven, Chopin) no es otra cosa que silencio dotado de melodía. Escuchas la novena sinfonía e inmediatamente sientes como si las notas brotaran de tu propia naturaleza, y el don de estos genios consiste precisamente en mostrarnos el camino hacia ella. Silencio tantas veces vestido de ansiedad por nuestra miseria espiritual, ayúdanos a encontrar la comunión con lo hondo y elevado de nuestro ser.

sábado, 17 de octubre de 2009

NACIDO CON SUERTE

Quizá mi mejor pensamiento a esta hora de la madrugada de 17 de octubre sea de gratitud. No hay duda, como Mercedes Sosa y como pocos, puedo decir: “Gracias a la vida que me ha dado tanto”. Se lo dije una vez a Amalia, ese ángel que llegó de España a tierras piuranas y fue lo más cercano a Dios que he conocido. Ella, con esa paz que irradiaba y contagiaba me dijo que era una persona bendecida. Por supuesto que no me lo creí, ni lo creo hoy. He sido todo menos una persona virtuosa. La sensualidad del poder me atrae y la belleza femenina mucho más. Soy un desastre humano y sin embargo me siguen pasando cosas bellas sin merecerlas. Mi pequeño Dylan Axel que ahora duerme plácidamente me ha dado tanta felicidad que me sigo preguntando ¿Qué he hecho para merecer tantas bendiciones? La respuesta es MUY POCO. Escribir no es precisamente una compensación valiosa por todo lo que he recibido y además todo lo que escribo es perecedero. Si Dios existe y creo que sí. Es un ser extrañamente misericordioso con quienes no lo merecen. Conozco a mucha gente virtuosa y creyente que sufre mucho y, por su fe, debería recibir consuelo y alegría divina.Busco en mi pasado y tomo consciencia que esta racha de buena suerte llegó a mí alrededor de los veinticinco. Mi niñez y mi adolescencia fueron tristes. Amé por primera vez a los doce años, pero sólo en el sentido ideal. Recuerdo días enteros de rabia y frustración por los males del amor. Trato de encontrar en mi vida un suceso que me haya cambiado la vida y no lo ubico. Sólo avizoro que un momento de mi juventud como que dejé de tomarme la vida tan en serio y a experimentar una especie de vuelta a mi niñez. Comencé a jugarles bromas realmente infantiles a mis amigos de la universidad, reí más e hice reír a los demás. Me volví más loco (para otros, más inmaduro) y encontré amigos igual de locos. Conquisté el amor de chicas bellas. Al año siguiente de titularme, gané un concurso y obtuve trabajo seguro. Dos años después estudié otra carrera, me volví a enamorar y seguí siendo feliz, cada vez más loco o más inmaduro. Después de una larga soltería conocí a una noble y dulce mujer que me ha dado a Dylan Axel, el regalo más grande del mundo.Cuando era pequeño me angustiaba pensar que mis padres o mis hermanos mueran. Ese miedo se convirtió en fortaleza y en serenidad cuando acompañé a mi padre en sus últimos días en el hospital. Pensaba en él y, quizá, las muchas alegrías que le di en sus últimos años me reconfortaban al sentir que no fui un mal hijo A estas alturas de la vida, pienso que la mejor lección que aprendí fue una frase del maestro Borges: “La vida es sólo una suma de momentos” y aquí me encuentro, disfrutando de cada minuto y aprendiendo. Un niño, una mujer, un libro, una canción, una película y muchas cosas más. Todas son oportunidades para ser feliz y si Dios existe como creo que existe, creo que la estrella que designó para mí es mucho más brillante de lo que merezco.

jueves, 15 de octubre de 2009

¿EXISTE EL AMOR PURO?


Cuando escucho lamentarse a la gente sobre a la ambivalencia afectiva de sus parejas, (“es dulce, pero a veces reacciona agresivamente”) constato que los sentimientos y las emociones, cuando son intensos, no afloran químicamente puros. Sucede que todos son parte de en un vendaval que arrastra, no sólo la más sublime ternura, sino también los miedos, rabias, frustraciones y otros más que han sido reprimidos mientras la pasión amorosa no existía. Y es que el corazón o el inconsciente (depende del cristal con que se mire) es un depósito que no distingue emociones y sentimientos buenos o malos. Todo lo mantiene latente, esperando la oportunidad para salir y lo hace a torrentes antes que la razón nos haga saber que hemos lastimado al ser querido. Esto, porque el mundo afectivo es más antiguo y por lo tanto más veloz que el racional. Para ser esquemático y riguroso, existen en nosotros tres tipos de cerebros. El neo cortex o cerebro superior donde se almacena la razón, los conocimientos y los valores. Luego, el meso cortex o cerebro intermedio, donde se almacenan precisamente las emociones y sentimientos, y el paleo cortex (cerebro antiguo), también llamado cerebro reptiliano, donde se encuentran los más primarios instintos como la agresividad. Este último por tener millones de años de existencia, es el más veloz y, aunque ahí se guardan los instintos de supervivencia, es como la bestia que debemos aprender a domar nosotros mismos. Le sigue en velocidad el meso cortex. Ello explica la rapidez de nuestras reacciones emocionales, mucho más veloces que el control racional y moral, el más reciente lento y lento de todos. Lo anterior implica que uno de las aspiraciones humanas y de todo sistema educativo, debe ser ejercitar y fortalecer nuestro neo cortex, pero ese es otro tema. Por ahora básteme reflexionar sobre el enamoramiento, un fenómeno que por su fuerza, se convierte en una válvula por la que aprovechan para fugar emociones y sentimientos positivos y negativos. Esto explica que, junto al más tierno y noble amor, también surja el más nocivo egoísmo, así como los miedos e inseguridades, manifestadas en celos y deseos de dominar al ser querido, vulnerando su esencial libertad. Por ello la inteligencia emocional, en resumen consiste en aprender a controlar nuestras emociones, potenciando las positivas (sosiego, alegría, amor desinteresado, etc.) y dominar las negativas (furia, odio, tristezas, etc.) porque hacen daño a los seres queridos y nos degradan a nosotros mismos. He expresado algunas ideas con relativa fluidez, pero definitivamente, como todo en la vida, es mucho más fácil escribirlas que practicarlas.

jueves, 8 de octubre de 2009

LA PERTURBADORA BELLEZA


No creo que exista blindaje efectivo contra la belleza (no hablo sólo de la física). Siempre una dulce sonrisa, una hechizante mirada o unos labios sensuales van a perturbar la cotidianeidad de nuestras almas. Es imposible mantenernos indiferentes ante el encanto femenino. Lo que si podemos es domar nuestros impulsos, sin que ésto resulte una nociva represión a la libido. El sentido común y los años son determinantes, en estas lides. Observar, recrearse embobado y luego sonreír recordando a la noble compañera que aguarda por nosotros, o los pequeños que nos recibirán con los brazos abiertos, son motivaciones de una salud afectiva. Sin embargo, como todo en la vida, nada es sencillo, pues de pronto no podemos dejar de pensar en una diosa que encontramos en nuestro devenir y es imposible no fantasear con ella y desear con todas nuestras fuerzas volverla a ver. Es ahí donde se produce un intenso batallar entre nuestros sentidos y nuestra conciencia. Podemos ceder o resistir, pero lo que sí es seguro es que esos momentos son los que nos hacen sentir vivos. En otras palabras el corazón necesita nunca dejar de amar para no morir de aburrimiento

lunes, 28 de septiembre de 2009

LOS ETERNOS DOMINGOS

Odio los domingos desde niño, cuando el campo se quedaba solo porque los peones no llegaban a trabajar. Hoy es domingo y se llevarán a mi hijo Dylan Axel donde sus abuelos. Entonces la casa estará silenciosa y triste. En la calle algunas riñas de ebrios pondrán la dosis de malestar a mis intentos de dormir. No me gusta salir, pues la calle se siente calurosa y tediosa. También no quiero encontrar a algún amigo que me invite unos tragos y termine de malograr este día magro.Ni siquiera en las épocas más felices lograba evadir la abulia dominical. Cuando viajaba Lima, el viernes y el sábado eran indescriptiblemente maravillosos junto a una diosa, pero el domingo debía regresar a Piura y la sensación de despedida me echaba a perder todo ese día.Hoy es domingo y tengo trabajo que realizar, pero no hay urgencia que me saque de mi apatía. He logrado escribir algo en el ordenador porque pienso que sacando esto de mí lograré un poco de sosiego. Ya me vencen las ganas de echarme a dormir, pero reparo que hay una excepción en esta historia de domingos aburridos. Eran los domingos de playa hace muchos años. Sólo el mar con su fresca inmensidad lograba romper mi tedio. Claro que tenía que estar acompañado por mi primer amor. Pero todo eso fue efímero, como son las cosas felices y hoy no hay motivo que suscite entusiasmo. Y ya no tengo ganas para escribir más. Mañana lunes, en retrospectiva, quizá complete y corrija en algo este fragmento.

miércoles, 16 de septiembre de 2009

AMORES A LO NABOKOV


El icono inconfundible del amor de un adulto hacia una jovencita es Lolita. La púber que enloquece de pasión al esposo de su madre. Si hemos de ser fieles a la historia escrita por el genial Nabokov, no fue Lolita quien dejó en la vida de Humbert Humbert (el pederasta), ese inconfesable vacío que sólo podía llenarse con el amor de una nínfula. Cuando era niño sufrió la pérdida de Annabel, una dulce chiquilla cuyo ternura, aunque sólo llegó a materializarse en unos tenues roces de sus labios, alcanzó límites frenéticos y agonizantes en el corazón de éste. La aún tierna alma de Humbert – Humbert (porque una vez también fue inocente), no pudo soportar su temprana muerte, sumiéndose en una lastimera desolación que le echó a perder la salud de sus afectos. Annabel petrificó los más intensos sentimientos de Humbert Humbert en esa etapa de la vida donde el desgarro es imborrable. No volvió a enamorarse nunca. Su cuerpo y su cerebro se hicieron adultos, pero su corazón se quedó fijado en la sonrisa de Annabel. Lolita fue entonces, un intento por reemplazar a aquella niña arrebatada por la muerte cuando recién vislumbraba el fuego del amor. Fue entonces Annabel quien le marcó en el corazón la imposibilidad de fijarse en una mujer adulta...
Leí la novela cuando tenía diecisiete años y por mucho tiempo viví para buscar a mi joven musa  con la audacia en el rostro, y  con el incandescente fuego y sensualidad en el cuerpo. Fue inútil porque la vida no es igual a las novelas. Pasaron los años, me enamoré de mujeres jóvenes y lindas, pero la imposible ansia de realización plena a través del amor, echó a perder varias prometedoras relaciones. Herí y también me hirieron. Este aprendizaje fue acrecentando en mi la sensatez de aceptar las etapas de la vida y a los treinta años me casé con una mujer de veintiocho que me dio dos niños maravillosos, pero esa es otra grandiosa historia...
No obstante, suele ocurrir algunas veces que renace el Humbert Humbert que todos llevamos dentro y una inocente sonrisa encuadrada en un bello rostro y en un cuerpo esbelto que baila sensualmente, hacen que un caudal de melancolía se desate en mi al convencerme que esas diosas, como  Annabel, nunca serán mías porque el tiempo es de hierro. En momentos como esos (o cuando escucho una canción), suelo escribir cosas como ésta, buscando redimirme ante mi adolescencia ya ida y, quizá, poco vivida...

martes, 15 de septiembre de 2009

jueves, 10 de septiembre de 2009

Billy Crisanto Seminario: MÁS SOBRE CHICAS BELLAS

Billy Crisanto Seminario: MÁS SOBRE CHICAS BELLAS: "Titulo: chica Por favor el titulo enlazado a esta URL: http://www.chicasybikinis.com/ Descripción(opcional): Fotos de alta calidad de las chicas mas bellas."